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Por la Reconstitución Integral
de los Pueblos Indígenas.
Juan Anzaldo Meneses*.
* Responsable del Grupo de Trabajo de Comunicación de la Comisión
de Seguimiento del Congreso Nacional Indígena.
Octubre se tiño de colores. El arcoiris, símbolo de unidad
y lucha de los pueblos andinos, se multiplico a lo largo de los días
que duro el segundo Congreso Nacional Indígena en el Zócalo
de la Ciudad de Mexico, y las bufandas de siete colores que portaban Fabiola
Pijal y Lourdes Tiban, las invitadas especiales de la CONAIE, la Coordinadora
de Organizaciones y Naciones Indígenas del Ecuador, reflejaron
el ambiente y la diversidad que ahí se vivió.
Tres temas fueron los que se desarrollaron en siete mesas de trabajo:
1. La reconstitución integral de los pueblos indígenas en
el marco de la lucha por la libre determinación y autonomía,
y la Consulta Nacional por el reconocimiento de los derechos indígenas
y el fin de la guerra de exterminio;
2. La renovación y fortalecimiento del Congreso Nacional Indígena;
y
3. La lucha conjunta de los pueblos indígenas de Mexico, el continente
y del mundo.
Los nubarrones que presagiaron algunos no llegaron a desencadenar tempestades.
Con grandes esfuerzos y venciendo muchas dificultades, pagando cada quien
sus pasajes, fueron llegando uno a uno los 525 delegados, de 102 organizaciones,
de 20 estados de la República, ademas de la participación
de representantes de Ecuador, Bolivia, Chile, Argentina, Perú,
Panamá, Guatemala y El Salvador. Desde el norte y desde el sur,
fueron respondiendo al llamado del caracol, las campanas, y la voces que
inundaron por 4 días el zócalo capitalino, hasta estallar
en las consignas que resonaron el 12 de octubre el corazón de la
Patria. Desde las posiciones más alejadas y críticas, como
de las más cercanas a la acción cotidiana del CNI se hizo
escuchar la necesidad de fortalecer la unidad, consolidar la organización
y construir de consensos.
Participaron organizaciones con presencia nacional como la Coordinadora
Nacional de Mujeres, la CNPI, la ANIPA y la CIOAC; organizaciones regionales
como el Consejo Guerrerense 500 Años de Resistencia Indígena,
el Foro Maya Peninsular, el Movimiento Agrario Indígena Zapatista,
FREPOSEV, UGOCEP, FEDOMEZ, de Veracruz, el Consejo de la Nacionalidad
Otomí, la Unión de Comunidades Indígenas Huicholas
de Jalisco, las dos Organización Nación Purépecha,
la Unión de Comuneros Emiliano Zapata, la Coordinadora de Pueblos
Nahuas de Morelos, OIDHO, CIPO-Ricardo Flores Magón, UNOSJO, UCIZONI,
CIUX, CROIZ, UCD, Xi'Nich, Servicios del Pueblo Mixe; y organizaciones
y autoridades locales como las del municipio de Copalillo, Rancho Nuevo
de la Democracia, Las Abejas de Chenaló, Kinal Antzetik, Tarahumara,
Movimiento de Artesanos Indígenas Zapatistas, la Coordinadora de
Organizaciones de la Magdalena Contreras, los Consejos de Chilapa, Xochistlahuaca,
Chilpancingo, Amuzgo, Lars-ez, Consejo Indígena Municipal Chocolteco,
UPIM, APIMO, Atlapulco, Comunidades Purépecha de Nurio, la Cantera,
Tehuixtla, Yalalag, San Juan Cotzocon, Yax Kin, Macuspana, CDP Zaragoza,
entre muchos otros.
Los resultados.
El documento final, titulado "Segunda Declaración Nunca más
un Mexico sin Nosotros" evoca aquel espíritu fundacional del
CNI en octubre de 1996, que presidio la legendaria Comandante Ramona,
y le suma ahora la frase: "por la Reconstitución Integral
de Nuestros Pueblos". Porque es en la "reconstitución
social, económica, política, cultural y espiritual de nuestros
pueblos y culturas" como habrá de darse un futuro posible
para Mexico. Porque se considera esta reconstitución indígena
como una parte del camino "hacia la verdadera reconstitución
de esta Patria nuestra, llena de esperanza, que es de todos", como
dice el documento.
Resultado de debates y acuerdos en cuatro Asambleas Nacionales y tres
Talleres de Reflexión para la Plantación Estratégica,
realizados entre 1996 y 1998, la reconstitución integral de los
pueblos indígenas significa "plena conciencia, responsabilidad
y decisión profunda (de) la tarea histórica que nos corresponde
impulsar, con todos nuestros medios" y "abrir los espacios que
nos hacen y fortalecen como pueblos y nos llenan de vida" en los
tres niveles siguientes:
"En el nivel comunitario y regional: porque ahí nos nacemos
y nos formamos en los principios de vida que nuestros mayores nos heredaron;
nos hacemos comunidad; nos hacemos servicio; nos hacemos respeto; nos
hacemos fuente y manantial de nuestros pueblos.
"Serán estos espacio donde habremos de construir, día
con día, la autonomía que todos anhelamos.
"En el nivel estatal y nacional: porque ahí somos palabra
creadora, somos proyecto, somos una inmensa red que nos permite relacionarnos
e interactuar, somos afluentes del gran río de la esperanza de
nuestros pueblos y de la Patria toda; esta Patria que no se acabara mientras
estemos vivos.
"Este es el espacio donde nos juntamos, donde somos uno, donde somos
Congreso.
"En el nivel internacional: porque la dignidad creativa, la construcción
propositiva, la apertura a los otros y los todos, los también diferentes,
son la verdadera frontera entre el futuro y el olvido.
"Este es el espacio donde somos esperanza y proyecto de una nueva
humanidad, porque la lucha de nuestros pueblos no es en contra de un gobierno
particular, sino en contra de un sistema globalizador que trata de eliminarnos
del planeta. Esta lucha con y por la humanidad nueva, nos hace hermanos
entre los pueblos".
Esta demanda histórica funde historia y futuro, al unir "nuestras
voces, mentes y corazones en uno solo, como nos ensenaron nuestros padres
y abuelos, a quienes honramos hoy, como siempre", y une la lucha
indígena con la de todos los mexicanos ya que "al afirmar
nuestra identidad afirmamos la de todos; la de aquellos que con corazón
grande y paso firme queremos construir una casa grande donde quepamos
todos los todos que somos.
Afirmamos nuestra existencia, de pie y en movimiento, y confirmamos que
no renunciaremos a nuestra lucha central por la autonomía, por
ejercer nuestro derecho a la libre determinación de nuestros pueblos.
No dejaremos que muera -ni hoy ni nunca- el fuego nuevo que encendieron
nuestros pueblos desde antiguo; desde que el sol se nació de la
noche y se coloco en lo alto para iluminar los caminos de nuestros pueblos".
Es claro el camino que se ha trazado el CNI desde octubre de 1996, y aun
antes, desde el Foro Nacional Indígena Permanente, al ratificar
que:
"Los Acuerdos de San Andrés son nuestra palabra y que no desistiremos
de ella. Ratificamos que la iniciativa de reforma constitucional, propuesta
por la COCOPA recoge lo mas esencial de San Andrés, y que el reconocimiento
constitucional de nuestros derechos colectivos plenos no dejara de ser
el eje central de nuestra luchas y preocupaciones, mas alla de los tiempos
políticos o electorales.
"Nuestros derechos indígenas colectivos plenos y su reconocimiento
son el horizonte que ha de guiar los pasos de nuestras luchas en el próximo
periodo; el próximo tramo de nuestra historia por recorrer; el
siguiente trecho de este largo camino que no comenzamos nosotros porque
nosotros solo caminamos en los caminos de los que vinieron primero, los
que nos vieron nacer, los que pusieron nuestros pies sobre la tierra.
"Por ello, asumimos responsable y activamente nuestra tarea de preparar,
impulsar y realizar, junto con otros sectores de la sociedad, la Consulta
Nacional convocada por el EZLN, para el Reconocimiento de los Derechos
de los Pueblos Indígenas y el Fin de la Guerra de Exterminio, porque
son nuestros derechos y nuestros pueblos los que están en juego".
Hay una conciencia clara del rumbo y destino de la lucha indígena,
pero también de que esta lucha no es solo de los indígenas.
Por ello la importancia de lanzar un llamamiento, tanto a las autoridades,
organizaciones y pueblos indígenas, a "asumir comprometidamente
con un solo corazón las tareas y trabajos de reconstitución
que a todos nos corresponde", como a "los hermanos todos de
la sociedad civil a engrandecer mas su corazón y caminar con nosotros,
activa y creativamente, en estas nobles e importantes tareas que abrirán
camino hacia la verdadera reconstitución de esta Patria nuestra,
llena de esperanza, que es de todos".
El resultado final que debe ser escuchado en toda su extensión,
es la reafirmación de que continuamos "hermanados nuevamente
en esta casa nuestra que es el Segundo Congreso Nacional Indígena"
para levantar nuestra voz.
Las construcción de consensos en la diferencia Sobre el tema de
la renovación y fortalecimiento del Congreso Nacional Indígena
giro la parte mas fuerte del debate, no solo por el cambio de nombres
(se decidió nombrar una Coordinadora Nacional Provisional en lugar
de la Comisión de Seguimiento que funciono desde 1996), y no solo
por el cambio de personas u organizaciones que mas han destacado en el
enlace y convocatoria de los trabajos del CNI. La discusión nuevamente
se centro sobre la concepción del CNI como un espacio plural de
encuentro, debate y acuerdo para la acción conjunta, o como una
organización con una estructura definida con carteras y figura
jurídica. Aparentemente son complementarias ambas propuestas, sin
embargo, hay quienes ven la necesidad de formalizar la dirigencia del
movimiento indígena nacional, frente a otros que ven en la construcción
de espacios nuevos, sin lideres personalizados, ni estructuras partidistas,
la forma de generar cambios profundos en el sistema político y
social de nuestro país.
Otro de los ejes del debate fue el de preferenciar la representatividad
de las organizaciones de base en estos espacios de coordinación,
dejando un poco de lado la validez de las argumentaciones que pueden surgir
de organizaciones o personas que incluso no han pretendido contar con
representatividad numérica alguna, sino ofrecer algún tipo
de servicio a su comunidad o pueblo.
Como resultado de este debate se concluyo la urgente necesidad de regionalizar
al CNI, impulsar que los puntos de debate y decisión mas importantes
se den en las organizaciones regionales y que estas a su vez bajen la
información y la discusión a las comunidades mismas. Sobre
esto hay experiencias ya muy aventajadas, con organizaciones regionales
solidas, como es el caso de la Unión de Comunidades Indígenas
Huicholas de Jalisco, que desde hace anos impulsan la coordinación
de todo el pueblo huichol el Jalisco y sus contactos con comunidades en
Nayarit, Durango y Zacatecas, así como su lucha integral por la
defensa de sus derechos agrarios, políticos y socio culturales.
Pero también hay experiencias como la de Oaxaca, con importantes
organizaciones regionales, pero que han intentado por varios anos sin
demasiado éxito consolidar un espacio estatal de coordinación.
Es por ello que surge ahora una nueva perspectiva al nombrar una Coordinadora
Nacional Provisional, integrada por dos representantes, preferentemente
autoridades, por cada una de las cinco regiones siguientes:
1. Norte y Occidente, 2. Centro, 3. Golfo, 4, Oaxaca, 5. Sur y sureste.
Las cincuenta organizaciones que integraron los diez Grupos de Trabajo
de la saliente Comisión de Seguimiento, que funciono desde noviembre
de 1996 hasta la realización de este segundo Congreso, se comprometieron
a apoyar este nuevo esfuerzo y poner a disposición de la Coordinadora
Nacional Provisional su experiencia, trabajo y proyectos desarrollados.
La perspectiva a futuro del movimiento indígena, no esta solamente
en el horizonte del ano 2000, o en la aprobación de una reforma
constitucional, que sin dejar de ser una elemento clave, es parte del
mapa político, geográfico y social de Mexico en las vísperas
de su bicentenario, para el ano 2010. ¿Qué nación
tendremos para todos los mexicanos? ¿Qué aspiraciones tienen
los pueblos y organizaciones indígenas en un proceso de cambio
intercultural como el que están promoviendo? ¿Qué
obstáculos viejos y nuevos del capitalismo transnacional y neoliberal
habrá que vencer? Estas son algunas de las preguntas que permanecen
dentro de las preocupaciones a desarrollar para el próximo tercer
Congreso Nacional Indígena, en octubre del año 2000.
Colofón.
Don Félix Serdán y Doña Aurora, jaramillistas morelenses
abanderados del CNI por la Comandante Ramona en octubre de 1996; don Andrés
Flores incansable guanajuatense que a sus 88 años ha recorrido
Oventic y los varios Aguascalientes siguiendole el rastro, como hace años,
a la lucha zapatista; don Efrén Capiz y Evita Castañeda,
veteranos abogados purépechas, don Maurilio de la Cruz, presidente
del consejo de ancianos de la Unión de Comunidades Indígenas
Huicholas de Jalisco, y muchos otros mayores, siguen caminando con la
marcha de sus pueblos. Con un rodeo, del Monumento a la Resolución
al Zócalo capitalino, pasando por el monumento a Cuauhtémoc
en Paseo de la Reforma, y una parada en el Hemiciclo a Juárez,
para recibir a los representantes de las principales organizaciones indígenas
de Latinoamérica, mujeres quechuas de la CONAIE de Ecuador, representante
un aymara de Bolivia y Perú, uno maya de Guatemala, representantes
mapuches de Chile y Argentina, nahuas de la ANIS de El Salvador y kunas
de Panamá, configuraron un arcoiris multicolor, que une a danzantes
y mestizos de la tradición azteca chichimeca con luchadores sociales
por la autonomía de pueblos y comunidades en una lucha común:
el reconocimiento de la diversidad, y el respeto a los derechos individuales
y colectivos en toda nación.
Fuente: Archivo CedoZ |