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Los representantes de pueblos y organismos indígenas reunidos
en el Congreso Nacional Indígena del 8 al 12 de octubre de 1996
en la Ciudad de México proclamamos solemnemente la siguiente declaración:
CONSIDERANDO la historia de explotación y discriminación
que por 504 años hemos sufrido los pueblos indios, a lo largo de
los cuales se ha desconocido nuestra capacidad de conducir nuestro destino.
REAFIRMANDO: la continua resistencia indígena que en los últimos
veinte años se ha manifestado en el auge de sus movimientos para
responder con vigor a esas condiciones y a los múltiples intentos
de cooptación gubernamental.
OBSERVANDO: que mientras algunos sectores de la sociedad ofrecen creciente
solidaridad a esos movimientos, otros sectores siguen manteniendo actitudes
de discriminación y exclusión.
DENUNCIANDO: que la respuesta del gobierno a nuestra legitima movilización
ha sido la militarización de casi todas las regiones indígenas
y rurales del país, la persecución de organizaciones y dirigentes,
el engaño, la mentira y la amenaza prepotente.
DECLARAMOS
Que honramos hoy, como siempre, a quienes nos hicieron pueblos
y nos han permitido mantener contra todo y contra todos, nuestra Libre
Determinación. Que honramos a quienes nos enseñaron a seguir
siendo lo que somos y a mantener la esperanza de la libertad.
Que en su nombre hablamos hoy para decir a todos nuestros hermanos y hermanas
del país que se construyo en nuestros territorios y se nutrió
de nuestras culturas, que venimos a hacer, junto con ellos, una Patria
Nueva. Esa patria que nunca ha podido serlo verdaderamente porque quiso
existir sin nosotros.
Que estamos levantados. Andamos en pie de lucha. Venimos decididos a todo,
hasta la muerte. Pero no traemos tambores de guerra sino banderas de paz.
Queremos hermanarnos con todos los hombres y mujeres que al reconocernos,
reconocen su propia raíz.
Que no cederemos nuestra autonomía. Al defenderla defenderemos
la de todos los barrios, todos los pueblos, todos los grupos y comunidades
que quieren también, como nosotros, la libertad de decidir su propio
destino, y con ellos haremos el país que no ha podido alcanzar
su grandeza. El país que un pequeño grupo voraz sigue hundiendo
en la ignomia violencia.
Que por todo esto
EXIGIMOS
PRIMERO: el reconocimiento jurídico constitucional de
nuestra existencia plena como pueblos y de nuestro inalienable derecho
a la libre determinación expresado en la autonomía en el
marco del Estado Mexicano.
SEGUNDO: el reconocimiento constitucional de nuestros territorios y tierras
ancestrales que representan la totalidad de nuestro habitat en donde reproducimos
nuestra existencia material y espiritual como pueblos.
TERCERO: el reconocimiento de nuestros sistemas normativos indígenas
en la construcción de un régimen jurídicamente pluralista
que armonice las diversas concepciones y practicas de regulación
del orden social que conforman la sociedad mexicana.
CUARTO: el reconocimiento de nuestras diferencias y nuestra capacidad
para gobernarnos con una visión propia en que la autonomía
y la democracia se expresan como poder del pueblo.
QUINTO: en general, el reconocimiento de todos nuestros derechos sociales,
políticos y culturales para la afirmación, florecimiento
y perduración de nuestras comunidades y pueblos.
SEXTO: el cumplimiento inmediato y completo de los Acuerdos de la Mesa
1 sobre Derechos y Cultura Indígena del Dialogo de San Andrés
Sakamch'en de los Pobres, Chiapas, que constituye un primer paso ya conquistado
por los pueblos indígenas, así como los acuerdos de este
Congreso y la inmediata constitución de la Comisión de Verificación
y Seguimiento.
SÉPTIMO: la desmilitarización de las zonas indígenas
del país, el cese al hostigamiento a organizaciones indígenas
y sociales y a sus dirigentes, la liberación de los presos políticos
y de los indígenas injustamente detenidos, y en particular, de
los presuntos zapatistas presos.
PROPONEMOS
I: Participar en la construcción de un nuevo pacto social
que se base en el reconocimiento de nuestra pluralidad, la diversidad
de nuestras culturas y la riqueza de nuestras diferencias.
II: Avanzar hacia una nueva Constitución que con la efectiva participación
de todos y todas recoja un proyecto incluyente y plural.
III: Realizar las reformas de la Constitución, las leyes y las
instituciones existentes, a fin de crear los espacios políticos
que encaucen nuestra transición a la democracia y estimulen un
autentico dialogo nacional hasta llegar a un Congreso Constituyente efectivamente
democrático.
IV: Guiar nuestra lucha por una voluntad continua e incansable de transformarnos
pacíficamente y conquistar día tras día una paz con
justicia y dignidad; una paz con democracia y libertad.
V: Intensificar la lucha por la satisfacción de nuestras demandas
pendientes, en particular, para el reconocimiento de los niveles regionales
de autonomía, las reformas al articulo 27 que garanticen el respeto
a la tierra y territorio de los pueblos indígenas, y el reconocimiento
del pluralismo jurídico, entre otras.
Para alcanzar estos grandes objetivos, llamamos a todos nuestros
hermanos y hermanas indígenas, a todos los pueblos, comunidades
y organizaciones, a todo el movimiento indígena nacional, a mantener
unidos nuestros corazones para fortalecer la unidad del movimiento indígena
nacional y nutrir así de esperanza nuestra lucha y de paz nuestro
futuro. Desarrollaremos un programa de lucha, de unidad, de resistencia,
de reconstrucción, de transformación de nuestra sociedad.
Asimismo, hacemos un llamado fraternal a un Gran Dialogo con la Sociedad
Civil para buscar juntos la transformación de México hacia
una sociedad mas justa, humana y democrática.
Hoy decimos:
NUNCA MAS UN MÉXICO SIN NOSOTROS.
NUNCA MAS UN INDIO CONTRA SU HERMANO.
NUNCA MAS UN PUEBLO SIN ESPERANZA.
PROCLAMADA EN LA CIUDAD DE MÉXICO EL 11 DE OCTUBRE DE
1996.
Fuente: Congreso Nacional Indígena. http://www.laneta.apc.org/cni
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