|
Chiapas al Día, No. 288
CIEPAC Chiapas, México
30 de abril del 2002
Con el gobierno de Pablo Salazar surgió la
esperanza de la construcción de un nuevo Chiapas; fue apoyado por
ocho partidos políticos y más de 200 organizaciones sociales,
lo que concretó el triunfo electoral de un gobierno que no era
del PRI. Es cierto que Pablo Salazar invitó a diferentes organismos,
personas, organizaciones, intelectuales, etc., para construir un Plan
de Gobierno que respondiera a los intereses del pueblo; con todas sus
dificultades, algo se hizo al respecto. Sin embargo, algunos sectores
y personas se inconformaron al no ver integradas sus propuestas a dicho
plan, ahí empezaron algunas desconfianzas hacia el nuevo gobierno.
Otros sectores como organizaciones sociales, Iglesias y ONGS que no participamos
en la elaboración del Plan de Gobierno, establecimos diversos diálogos
con el gobierno electo para manifestar nuestras preocupaciones y propuestas
acerca de la situación chiapaneca, y como es con todo lo nuevo
y desconocido, partimos sin confianza, por lo que había que probarlo
con la cautela necesaria.
Las críticas y desconfianzas comenzaron a partir de que
integró al gabinete gubernamental personajes de gobiernos priístas
anteriores, luego vimos las incomodidades que le causaban a Pablo Salazar
las críticas al sistema neoliberal y su implementación en
Chiapas. Por otro lado, el gobierno integró a su gabinete dirigentes
de algunas de las organizaciones que lo apoyaron, quienes al no tener
un proyecto propio, optaron por sumarse al proyecto de gobierno que no
toma como prioridad la solución de los problemas estructurales,
por ejemplo el de la tenencia de la tierra, y solo se concentra en atender
los casos coyunturales.
En esa lógica el movimiento campesino se ha dividido en
dos grandes bloques:
1.- Al interior del primer bloque encontramos por un lado a quienes
han optado por relacionarse con Pablo Salazar, pero que no encontraron
soluciones a sus reclamos y por otro, a quienes buscaron satisfacer sus
intereses personales, y que tampoco lo consiguieron, con lo que optaron
por retirarse y están volviendo a los métodos tradicionales
de lucha; en este caso se encuentran una vertiente del MOCRI, la Alianza
Campesina para la Liberación de Ixtapa (ACLI), OCEZ (Venustiano
Carranza), entre otras organizaciones. El nuevo gobierno al no tener otra
alternativa recurre al método tradicional de la represión
y la violencia, como se ha manifestado en la represión a la Casa
del Pueblo en Carranza, el mismo MOCRI-CNPA con la última represión
en la Plaza Central de Tuxtla, a los de la Resistencia Civil en Puerto
Madero, a los zapatistas y miembros del MOCRI-CNPA en la comunidad de
San José en la región de Marqués de Comillas, entre
otros casos que en su momento han sido denunciados por diversos Centros
de Derechos Humanos en Chiapas y otros centros nacionales.
2.- El otro grupo de organizaciones campesinas y de ONGS, es
el que mantiene sus relaciones con el gobierno porque ahí están
sus dirigentes, se suman al proyecto del gobierno porque están
siendo beneficiados con proyectos productivos y por medio de la coinversión
con agencias de cooperación internacional y recursos del Banco
Mundial. La disputa real de estas opciones se concreta en el terreno de
las comunidades, quienes están pagando el costo político
de contradecirse y confrontarse con el EZLN, ya que éste comparte
tierra y territorios con algunas organizaciones y se disputan el control
político regional. Para el gobierno de Pablo Salazar, el marco
de acción son las organizaciones sociales y los Municipios Constitucionales,
mientras que para el EZLN su campo de acción son los Municipios
Autónomos; basta mencionar que tan solo en el municipio Constitucional
de Ocosingo y dentro del marco de acción de 8 Municipios Autónomos
zapatistas, son alrededor de 50 los casos latentes de confrontación.
Otra de las diferencias existentes en las organizaciones, es
el cómo relacionarse con el gobierno. Mientras el EZLN se mantiene
al margen de las relaciones con los gobiernos estatal y federal y fortaleciendo
su resistencia civil, las otras organizaciones se relacionan en torno
a proyectos productivos. También se trata de las diferentes formas
de cómo construir la autonomía, por lo tanto los conflictos
se están dando con comunidades de organizaciones que militan en
las tres ARIC –Asociación Rural de Interés Colectivo-
(Unión de Uniones, Oficial y la “Independiente”), organizaciones
del PRI, la Coordinadora Nacional de Pueblos Indios (CNPI), Central Independiente
de Obreros Agrícolas y Campesinos (CIOAC en sus dos expresiones),
Regiones Autónomas Pluriétnicas (RAP), Organización
Regional de Cafeticultores de Ocosingo (ORCAO), entre otras, que antes
fueron aliadas del zapatismo y en la actualidad han llegado a los enfrentamientos
violentos; por lo tanto es necesaria la rediscusión sobre la independencia
y oficialidad de las organizaciones en torno al gobierno, es urgente y
necesaria una política de paz y reconciliación, que resuelva
las causas que originan los conflictos. Lo difícil y complicado
es que los posibles actores de mediación y búsqueda de reconciliación,
como pueden ser las Iglesias, ONGS, organismos de derechos humanos, etc.,
están desgastados y cansados; el gobierno no puede ser mediador
de conflictos, porque es parte de estos, los heredó del gobierno
anterior.
De parte del gobierno existe una Comisión de Reconciliación
para las comunidades en conflicto, sin embargo, su trabajo ha generado
conflictos de otro tipo entre otros actores diferentes, ejemplo de esto
es la Organización de la Sociedad Civil “La Abejas”
en Chenalhó, donde el retorno de los desplazados ha agudizado conflictos
al interior de la propia organización, entre la organización
y ONGS que antes los apoyaban, con el equipo pastoral y con los zapatistas,
y ha llevado a un desdibujamiento de la organización “Las
Abejas”, lo que quiere decir que la política de reconciliación
oficial, reposiciona actores, divide, agudiza y confronta a actores que
antes fueron aliados. Lo mismo podemos decir de lo que ha sucedido en
la zona norte de Chiapas, donde se agudizan los conflictos entre la organización
“Abuxu”, que militan en el PRD y los desplazados de las bases
de apoyo zapatista organizados en Kichañob. El mas reciente “acuerdo
de paz” firmado el 26 de abril en Sabanilla entre la organización
paramilitar “Paz y Justicia”, la Unión de Comunidades
Indígenas, Agropecuarias y Forestales (UCIAF) y representantes
de la Iglesia Católica (Expreso Chiapas 27 de abril 2002), genera
un conflicto entre zapatistas e Iglesia Católica, ya que ésta
última cae en la trampa de asumirse como parte del conflicto. Sin
embargo, nunca se les pide ni se les exige a los paramilitares el desarme,
por lo que el conflicto cambia de terreno, pero sigue latente. Es decir,
la política de reconciliación oficial, se mueve entre la
justicia y la impunidad a los paramilitares; quien no acepta firmar el
acuerdo de paz, es encarcelado, como lo es el caso de Diego Vázquez
en el municipio de Tila. Si los acuerdos de San Andrés se hubieran
cumplido, la autonomía indígena, sería una alternativa
diferente de resolver los conflictos comunitarios.
Aunque existen esfuerzos de algunas ONGS, de algunos pastores
de Iglesias no católicas y de Agentes de Pastoral y catequistas
de la Diócesis de San Cristóbal por construir procesos de
paz y reconciliación desde las bases de las comunidades y organizaciones
sociales, el trabajo de un proceso integral, que conduzca a la paz, justicia,
desarrollo, dignidad y democracia para todos, es responsabilidad de todos
los actores de la sociedad chiapaneca.
Otro de los grandes problemas es que con el apoyo de organizaciones
sociales, el gobierno ejecuta el Proyecto de Desarrollo Sustentable de
la Selva, que contiene unos mil 590 proyectos productivos para los municipios
de Las Margaritas, Ocosingo, Altamirano y La Trinitaria, lo que, queriéndolo
o no, polariza a las comunidades y es entendido como un proyecto de contrainsurgencia.
Esto, junto con la mayor incursión del ejército en las comunidades,
continúa agudizando los conflictos comunitarios y aumenta la descomposición
del tejido social.
Aunado a todo ello, las consecuencias del pasado proceso electoral
del 7 de octubre para la elección de 118 alcaldes y 40 Diputados
Locales, dejó mas divisiones en las comunidades y en los municipios,
en por lo menos 13 alcaldías hubieron problemas previos a la toma
de posesión el primero de enero y en varios de ellos todavía
no tienen solución, como lo es Oxchuc y Zinacantán.
En este sentido es necesario retomar la posición de los
actores en torno a los problemas estructurales como lo son aquellos relacionados
con la tenencia de la tierra, la militarización, la paramilitarización,
el problema de la guerra entre el EZLN y el gobierno federal, el Plan
Puebla Panamá, las inversiones extranjeras, etc., que no están
siendo atendidas por el gobierno del estado, con el discurso de que son
tema del gobierno federal, pero que en realidad son una forma de escapar
a las responsabilidades de solucionar las demandas populares de exigencias
de la salida del ejército de Chiapas, que se encuentra posicionado
en 232 lugares, manteniendo hasta la fecha 32 retenes permanentes plegados
a la frontera con Guatemala (observación directa y registro de
CIEPAC), la Selva Lacandona y Los Chimalapas, además de una serie
de retenes intermitentes, con la finalidad de resguardar los recursos
naturales estratégicos que son de interés de las empresas
transnacionales y mantener cercado al EZLN; por lo tanto el gobierno local,
al no exigirle al ejército respeto a la tierra, a las comunidades,
a la producción, al agua, etc., no encara su responsabilidad para
no afectar los intereses de las empresas transnacionales que cada vez
van teniendo mayor presencia en Chiapas con la puesta en marcha del Plan
Puebla Panamá (PPP) y la introducción del extranjero de
productos transgénicos. En este contexto se da la amenaza latente
de desalojar a las 32 comunidades de la Reserva Ecológica de Montes
Azules. El gobierno local tampoco detiene a los dirigentes paramilitares
ni procura su desarme para no confrontarse con la estrategia del ejército;
de no distribuir la tierra susceptible de reparto para no detener su privatización,
sin embargo el Programa de Certificación de Derechos Ejidales y
Solares (PROCEDE) que es el proceso legal de privatización de la
tierra, continúa porque es exigencia y condición necesaria
para las inversiones de las corporaciones transnacionales.
Mientras que por un lado, el gobernador Pablo Salazar asistió
al II Foro Social Mundial en Porto Alegre, Brasil, se sumó a la
exigencia del cumplimiento de la Ley Indígena de la COCOPA y manifiesta
tener respeto al EZLN, como lo hace cualquier gobierno populista, por
otro, coincidiendo con los tiempos y contradictoriamente, asistió
a un desayuno con George W. Bush y al Banco Mundial, con lo que fortalece
la relación Fox-Bush, en torno al interés y necesidad del
gobierno norteamericano de mantener tranquilo el patio trasero de su país,
sabiendo que la frontera Sur de México y en especial Chiapas en
sus 962 Km. de frontera con Guatemala, es estratégico por ser puerta
de entrada a Centroamérica y por poseer los mejores y mayores recursos
estratégicos que interesan al PPP, por esto, con los atentados
terroristas del 11 de septiembre en Estados Unidos, se endureció
la línea militar en México, pero en especial en Chiapas
(revisar informe de Global Exchange sobre movimientos militares en los
últimos meses http://www.globalexchange.org).
La militarización y el actuar de cuerpos policíacos,
ha dejado saldos negativos en las violaciones a los derechos humanos,
el gobierno local, tampoco acepta las recomendaciones de la Comisión
Estatal de Derechos Humanos y contradice las denuncias de las ONGS, como
una forma de expresar que en un “gobierno democrático”
no se violan los derechos humanos, además ha emprendido campañas
de desprestigio contra organismos como el Centro de Derechos Humanos “Fray
Bartolomé de Las Casas”, la Red de Defensores Comunitarios
de Derechos Humanos, el abogado defensor de presos zapatistas, Miguel
Ángel de los Santos, entre otros.
La prensa local se queja de ser ignorada por el gobierno y no
tener la suficiente información para sus notas y reportajes, sin
embargo, la prensa nacional resulta ser la beneficiada, como lo manifestaron
los periodistas en el caso de la reapertura del templo en la comunidad
El Limar, municipio de Tila. Estos y otros acontecimientos, han llevado
a que el gobierno de Pablo Salazar se encuentre inmerso en una crisis
de credibilidad frente a la sociedad chiapaneca, ocasión que pretenden
aprovechar grupos de poder retrógradas para exigir su destitución
y exigirle juicio político, lo que tampoco solucionaría
la ya delicada situación de Chiapas. Por lo tanto, el gobierno
local tiene la oportunidad de dar un giro en su política y buscar
una forma diferente de gobernar y relacionarse con la sociedad que lo
llevó al poder, caso contrario, seguirá siendo un gobierno
con un discurso diferente a su práctica y de seguro el próximo
gobernador de Chiapas estará dirigido nuevamente por un priísta
o un panista de la ultraderecha. El PRD no tiene opciones, dadas sus fracturas
internas y las prácticas de desprestigio en que han incurrido sus
líderes en el estado y en el país. Los Partidos Políticos,
los Senadores y Diputados, ya no representan a la sociedad en su conjunto.
Una de las muchas opciones es que la sociedad civil se estructure y se
construya como gobierno, para que el gobierno sea quien sea, obedezca
a la sociedad.
Dentro de las pocas cosas buenas que podemos valorar del gobierno
de Salazar Mendiguchía, es el encarcelamiento de 4 altos ex funcionarios
del gobierno de Roberto Albores Guillen, por corrupción, desvíos
de recursos, etc., así como la destitución de más
de 125 policías del estado vinculados a bandas de traficantes,
de indocumentados y vinculados a grupos de delincuentes. Pero falta el
castigo a los policías y ex funcionarios de gobierno que participaron
en el asesinato de 7 campesinos de la OCEZ-CNPA el 10 de enero de 1995
en Chicomuselo, falta la aplicación de la ley a los responsables
de las masacres en El Bosque y Acteal.
Por lo tanto, la pregunta necesaria es: ¿cómo responden
las organizaciones, los campesinos y los indígenas organizados
que no entran dentro del esquema antes analizado y la nueva situación?
Los menos organizados optan por emigrar a las ciudades del norte
del país y a los Estados Unidos, para conseguir empleo, otros van
empujando la resistencia civil y construyendo proceso organizativos, por
ejemplo, no pagando los impuestos ni las cuotas de energía eléctrica
a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), tan es así,
que algunos municipios de la Sierra, la Costa y los Altos, se han sumado
a la resistencia civil, incluyendo comunidades militantes del PRI; que
según informes de la Comisión Federal de Electricidad (CFE),
de sus 691 mil 995 usuarios en Chiapas, unos 182 mil 759 están
en resistencia, en aproximadamente unas 3 mil 595 comunidades en 45 municipios
de la entidad, representando una perdida anual de 77 millones 559 mil
pesos.
En otros municipios, comunidades y organizaciones sociales, incluyendo
al EZLN, han optado por fortalecer el proceso de las autonomías,
es decir, ante la falta de reconocimiento legal de los Acuerdos de San
Andrés, la opción es ejecutarlos desde las comunidades,
fortaleciendo sus relaciones y redes a nivel comunitario, regional, municipal,
estatal, nacional y en el espacio internacional, de manera que lo que
permite articular este proceso es la construcción de escuelas autónomas,
redes de salud, cooperativas, proyectos productivos, la denuncia y defensa
de los derechos humanos, la participación de las mujeres en todos
los niveles, la implementación y defensa de la agricultura orgánica,
produciendo para fortalecer la resistencia y rechazar los transgénicos,
la defensa y fortalecimiento de usos y costumbres de las comunidades indígenas
en diversas expresiones, la articulación de la solidaridad y la
observación nacional e internacional.
En esta lógica se entiende el silencio zapatista, la necesidad
de tomar como punto de partida el espacio comunitario y desde ahí
construir iniciativas a largo plazo, este es el proceso en que se encuentran
las comunidades zapatistas y Los Aguascalientes; mientras tanto queda
esperar el fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación por
los 372 requerimientos de quejas contra la Ley Indígena conocida
como Barttlet-Cevallos, y es de esperar una respuesta del Congreso por
la reinserción de la iniciativa COCOPA al Congreso Federal, tomando
en cuenta que los Acuerdos de San Andrés son contrarios al sistema
neoliberal y un obstáculo para la implementación del PPP,
entonces es de comprenderse que se necesita generar y esperar mejores
condiciones para que el EZLN vuelva al escenario político; ya que
la posibilidad de reanudación del diálogo con el gobierno
no se prevé que pueda darse a corto plazo, porque no se han cumplido
cabalmente las condiciones solicitadas. Por el contrario, en Chiapas hay
una reactivación militar, se han incrementado de 9 a 17 presos
de las bases de apoyo zapatista y a corto plazo, no se vislumbra el cumplimiento
de los acuerdos pactados en San Andrés.
Paralelamente a ello, es esperanzador que poco a poco se van
construyendo redes de organizaciones sociales de México con los
países Centroamericanos, Estados Unidos, Canadá y de otros
del Continente Americano, en torno a las construcciones de iniciativas
frente al PPP, Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA),
Plan del Golfo Sur (que incluye el Plan Colombia), el Pacto Andino (del
que es parte el Plan Cabañas para Chile y Argentina), el Mercosur,
entre otros, como consecuencia de los impactos que dichos proyectos van
teniendo en quienes defienden la libertad, la democracia, la justicia,
los derechos humanos, la ecología y el derecho a la vida.
Por lo tanto, es necesario, dada la situación de Chiapas
y de México, que las diferentes personas que provienen de procesos
organizativos y que desempeñan puestos en el gobierno, reflexionen
sobre qué tanto margen de acción tienen para hacer modificaciones
estructurales y aportar soluciones concretas, caso contrario, a corto
plazo lo que les espera es la muerte política, por la falta de
argumentos y la imposibilidad de reintegrarse a los movimientos sociales.
Onesimo Hidalgo
CIEPAC, A.C.
CIEPAC es miembro del Movimiento por la Democracia
y la Vida (MDV) de Chiapas; de la Red Mexicana de Acción Frente
al Libre Comercio (RMALC; ) www.rmalc.org.mx; de la Convergencia de Movimientos
de los Pueblos de las Américas (COMPA; ) www.sitiocompa.org; de
la Red por la Paz en Chiapas; de la Semana por la Diversidad Biológica
y Cultural www.laneta.apc.org/biodiversidad; y del Foro Internacional
"Ante la Globalización, el Pueblo es Primero", Alternativas
contra el PPP http://usuarios.tripod.es/xelaju/xela.htm
Nota: Si usas la informacion, cita la fuente,
asi como nuestro "buzon" de correo electronico. Te agradeceriamos
mucho hacernos llegar tus comentarios sobre estos Boletines. CIEPAC, A.C.,
es una organizacion no gubernamental y no lucrativa, y tu apoyo es necesario
para continuar ofreciendote este servicio informativo y de analisis. Si
deseas colaborar, con cualquier cantidad, te lo agradecemos infinitamente
a la cuenta bancaria a nombre de:
CIEPAC, A.C.;
Banco: Banamex;
Numero de cuenta: 7049672;
Sucursal 386;
San Cristobal de las Casas, Chiapas, Mexico.
ABA o SUITE: BNMXMXMM
Gracias!
NOTE: This bulletin will be translated into English
shortly. If you wish to be placed on the list to receive the English version,
or versions in both languages, please direct a request to ciepac@laneta.apc.org.
Indicate whether you wish to receive the e-mail or "attached document"
(Word 7 for Windows 95) version.
If you live outside of Mexico and would like
to make a contribution to CIEPAC's work in Chiapas, Mexico, you can make
a direct deposit into CIEPAC's account from outside of Mexico:
Name: CIEPAC, A.C.
Bank: Banamex
Account number: 7049672 Sucursal 386
San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México.
You will also need to use an ABA number:
ABA o SUITE: BNMXMXMM
Thank you very much.
CIEPAC
Centro de Investigaciones Económicas y
Políticas de Acción Comunitaria
CIEPAC, A.C.
Eje Vial Uno, No. 11
Col. Jardines de Vista Hermosa
29297 San Cristóbal, Chiapas, MEXICO
Teléfono:
en México: 01 967 85832
del exterior: +52 967 85832
Fuente: CIEPAC. http://www.ciepac.org/bulletins/200-300/bolec288.htm
|