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Después de la recopilación de la información,
de su sistematización y de su análisis, la CCIODH constata
que en el Estado Mexicano de Chiapas la situación de los derechos
humanos está en una situación de gravísimo deterioro.
El Estado de Chiapas vive en estos momentos las consecuencias
de una situación de profunda descomposición política
y de preocupante desestructuración social. Desde todos los niveles
se percibe como las estructuras institucionales son incapaces de asegurar
la vigencia del Estado de Derecho, y como la sociedad chiapaneca y especialmente
las comunidades indígenas sufren las consecuencias de una situación
generalizada de violencia y de impunidad.
Los factores que en mayor medida contribuyen a generar dicha
situación son los siguientes:
1.- La intensa militarización de la zona.
2.- La presencia de grupos paramilitares.
3.- La situación generalizada de impunidad.
4.- Los obstáculos para el acceso a la justicia.
5.- La situación de miseria estructural que sufren las
comunidades.
6.- La represión hacia las formas de organizacón
de la sociedad civil.
7.- La falta de voluntad política para la búsqueda
de una solución respetuosa con las demandas indígenas.
1.- LA INTENSA MILITARIZACIÓN DE LA ZONA.
La intensa militarización de la zona: En las visitas realizadas
a las distintas comunidades indígenas, hemos constatado una intensa
presencia del ejército que, según los testimonios, constituye
uno de los factores más determinantes en las violaciones de los
derechos humanos. El Gobierno argumenta que cumple funciones estrictamente
constitucionales, pero es obvio que está ejerciendo funciones de
gestión y promoción social y aseguramiento del orden público
que no le corresponden. La práctica totalidad de opiniones ratifican
que su presencia forma parte de una estrategia gubernamental dirigida
a evitar la extensión de la zona de influencia próxima a
las demandas zapatistas y a cercar y debilitar al EZLN mediante el acoso
a las comunidades que se manifiestan cercanas a sus planteamientos sobre
el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas.
En nuestra tarea de observación hemos podido recoger numerosas
quejas que denuncian la ocupación de tierras de cultivo por parte
de los destacamentos militares, las amenazas constantes, los robos, violaciones
a mujeres, detenciones extrajudiciales, y una constante intimidación
traducida en incursiones terrestres y aéreas que colocan a numerosas
comunidades indígenas en una permanente situación de terror
e inseguridad.
2.- LA PRESENCIA DE GRUPOS PARAMILITARES.
La proliferación de grupos armados que de modo sistemático
y selectivo introducen elementos de enfrentamiento intra e intercomunitario
y que responden a una estrategia dirigida, tal y como hemos podido comprobar,
a provocar desplazamientos masivos de población que buscan desestructurar
socialmente zonas enteras y deshacer el entramado reivindicativo organizado
de la sociedad civil.
La mayoría de testimonios apuntan a relacionar directamente
a efectivos del Ejército y de cuerpos de la policía con
dichos grupos armados. Tanto respecto del suministro de armas, como incluso
de su formación y adiestramiento. Las contradicciones presentes
en las investigaciones de Acteal reforzarían estas tesis.
También se ha podido observar como la contradicción
entre los intereses de terratenientes y comunidades se sitúa entre
uno de los factores que explican la proliferación de grupos armados.
Concretamente, se trata de la vía escogida por algunos de ellos
para intimidar y expulsar a comunidades enteras de sus tierras ejidales.
Respecto de la posible implicación del PRI y de instancias
gubernamentales con los grupos armados, señalar que se han encontrado
evidencias notables sobretodo en relación a la organización
"Desarrollo, Paz y Justicia", por cuanto uno de sus principales
representantes es diputado del PRI en el Estado de Chiapas y no ha habido
hasta la fecha ninguna reacción ni por parte del PRI ni por parte
del Gobierno.
3.- LA SITUACIÓN GENERALIZADA DE IMPUNIDAD.
Tal y como fue insistentemente señalado por los representantes
gubernamentales, aunque lo hiciesen para justificar la presencia del ejército,
la situación global de impunidad es otro de los elementos que complican
la delicada situación. Es importante destacar que hasta la fecha
las medidas tomadas se han referido básicamente a la intensificación
de la presencia militar, sin incidir en la búsqueda de soluciones
a la incapacidad de la justicia para asegurar la aplicación de
la ley.
Del mismo modo, hay que intepretar la atracción por parte
de la PGR de sucesos como los de Acteal, puesto que no suponen un mecanismo
generalizable que ofrezca soluciones a la situación de desestructuración
de la justicia y policía locales.
4.- LAS DIFICULTADES DE ACCESO A LA JUSTICIA
Juntamente con el punto anterior, se ha detectado una enorme
desconfianza de las comunidades hacia los estamentos judiciales provocando
que ante las innumerables violaciones de los derechos apenas se presenten
denuncias, puesto que tal y como hemos podido recoger, en algunas de las
ocasiones que se ha querido acceder a la justicia presentado denuncia
se ha sufrido a continuación la persecución de Seguridad
Pública y de grupos paramilitares.
5.- LA SITUACIÓN DE MISERIA ESTRUCTURAL QUE VIVEN LAS
COMUNIDADES
En todas las entrevistas se ha señalado a Chiapas como
el Estado con peores indicadores sociales. El resultado de nuestra observación
ha venido a ratificar las estadísticas; pese a que Chiapas es un
región con grandes recursos, el reparto de la riqueza es radicalmente
desigual. En el marco de esta tradicional situación se produce
un conflicto de intereses: por una parte las comunidades exigen un modelo
de desarrollo respetuoso con sus tradiciones y su relación con
la tierra, y por otro, como contraposición, aparece un modelo de
desarrollo económico intensivo propugnado por los principales grupos
económicos locales e internacionales.
A modo de ejemplo, podemos señalar la importancia de los
recursos petrolíferos e hidráulicos chiapanecos, del proyecto
de conexión terretstre del pacífico y el atlántico
por el itsmo de Tehuantepec o del proyecto inversor de compañías
multinacionales como la Nestlé.
6.- LA REPRESIÓN DE LAS FORMAS DE ORGANIZACIÓN
DE LA SOCIEDAD CIVIL
Se materializa en el hostigamiento hacia los líderes de
las comunidades y de las organizaciones sociales. Las amenazas, las agresiones
y los asesinatos desgraciadamente tradicionales en México siguen
hoy plenamente vigentes, tal y como ha podido recoger la Comisión.
Hay que señalar la existencia de presos políticos, que suelen
ser líderes de comunidades cercanas a los postulados zapatistas
y que en la mayoría de casos no han podido tener un juicio justo
ni unas condiciones penitenciarias mínimamente aceptables (alejamiento
de familiares, torturas, condiciones insalubres y de hacinamiento, etc).
Además, con el pretexto de investigar supuestos vínculos
con grupos armados, se intensifican las incursiones a las comunidades
principalmente por parte del ejército federal.
7.- LA FALTA DE VOLUNTAD POLÍTICA DE BÚSQUEDA DE
UNA SOLUCIÓN RESPETUOSA:
La Comisión pudo constatar la generalizada decepción
por la falta de cumplimiento por parte del Gobierno de lo acordado en
San Andrés. Debemos mostrar nuestra perplejidad por la negativa
gubernamental de aceptar el proyecto de la COCOPA, proyecto consensuado
con todas las fuerzas políticas y aceptado por el EZLN cuyo éxito
hubiese contribuido quizás de manera decisiva a la solución
del conflicto, poniéndose con ello las bases para la reestructuración
social, política y económica de la zona a la vez que abrir
un nuevo panorma en el reconocimiento de los derechos indígenas.
Ninguno de los argumentos del Ejecutivo en justificación
de las objeciones nos fueron suficientemente explicados pese a nuestra
insistencia. De este modo no podemos dejar de considerar que detrás
de las objeciones planteadas se esconde la falta de voluntad de lograr
la implementación de los Acuerdos con las transformaciones legales
que ello supondría.
Como consecuencia de la situación recién descrita,
hay que señalar que son numerosos los derechos humanos vulnerados
en el Estado de Chiapas. Dicha situación se da en todos los ámbitos
e incluye los derechos relativos a la vida; a la libertad personal; a
la libertad de circulación y establecimiento; derecho respecto
de la protección y seguridad de las personas en territorio mexicano;
el derecho a reclamar ante los tribunales nacionales cualquier vulneración
de los derechos humanos; el derecho a la protección contra la detención
arbitrara por parte de los poderes públicos; el derecho a ser juzgado
por un tribunal imparcial e independiente; el derecho a la defensa; los
derechos de libertad de pensamiento, consciencia y religión; el
derecho a formar parte de las instituciones representativas; el derecho
a participar en los cargos y servicios públicos del país
sin discriminación alguna; el derecho a unas elecciones libres,
pluralistas y democráticas.
En segundo término los incumplimientos también
afectan a los derechos de contenido económico y social como por
ejemplo la facultad de participar en aquellos derechos económicos,
sociales y culturales indispensables para la dignidad y el libre desarrollo
de las personas; el derecho a una especial protección de la maternidad
y la infancia; el derecho a una educación sobre la base de una
general participación en la misma de todos y dirigida al desarrollo
integral de la persona; el derecho de todas las personas a participar
de la cultura propia.
A pesar de que el conflicto de Chiapas afecta a toda la población
en general, podemos asegurar que ciertos grupos sociales sufren de manera
especial, de modo aún más intenso que la precaria situación
que afecta a las comunidades indígenas en general, la tensión
existente así como las condiciones históricas de carencia
de medios de vida fundamentales. Son las siguientes:
1.- Comunidades desplazadas: Producto de la acción de
los grupos paramilitares y de la presión de las fuerzas armadas
y los cuerpos de seguridad del Estado, los miles de desplazados que viven
actualmente en Chiapas sufren, junto a las pérdidas materiales
y afectivas obligadas por el exilio, una serie de violaciones a sus derechos
individuales y colectivos. Carecen de los derechos básicos para
la subsistencia, lo que les pone en situación de riesgo para sus
propias vidas. Se constata una carencia absoluta de los recursos sanitarios
imprescindibles para atender a las necesidades médicas de la población.
Las condiciones de salud de los desplazados, y también de la mayoría
de indígenas de la zona, son muy precarias. Entre las enfermedades
más comunes están todas las asociadas con la malnutrición,
afecciones intestinales y repiratorias. En materia del derecho a la educación,
se constató la falta de medios y posibilidades de hacerlo efectivo.
Recordemos que la mayoría de la población indígena
es aún hoy analfabeta y que la situación empeora, si cabe,
respecto de las comunidades desplazadas.
2.- Mujeres: Como ha quedado patente a lo largo del apartado
específico sobre la situación de las mujeres, en las comunidades
indígenas la situación de violencia que vive el conjunto
de la población viene a sumarse en el caso de ellas a las injusticias
sufridas tradicionalmente en sus vidas. Las mujeres actúan frecuentemente
como escudos humanos para oponerse a la acción del ejército
en las zonas de conflicto. A consecuencia de ello, sufren en sus cuerpos
la violencia del conflicto de manera dramática. Las agresiones
sexuales por parte de militares, miembros de Seguridad Pública
y de grupos paramilitares, son también frecuentes. El miedo a la
intimidación se ve incrementado por el hecho de que la mayoría
de ellas ni hablan ni entienden el castellano.
Antes de pasar al apartado de recomendaciones, consideramos importante
señalar que el grado de complejidad que encierra el conflicto que
se vive en Chiapas y la situación de los derechos humanos requiere
no perder de vista que en el sustrato del levantamiento zapatista y de
los planteamientos que buena parte de las comunidades nos manifestaron,
existen una serie de convicciones respecto a la manera de superar la situación
de olvido y marginación a la que se han visto sometidos los pueblos
indígenas desde hace ya más de cinco siglos.
Es importante señalar que existe un planteamiento de demandas
globales y estructurales que el Gobierno dice respetar pero que la evidencia
de las situaciones presenciadas hacen pensar lo contrario. Planteamientos
de solución global como el expresado por el Gobernador del Estado
ponen de manifiesto que el posicionamiento institucional es incompatible
con una vía de solución del conflicto basada en el efectivo
respeto de las demandas indígenas. Pese al discurso oficial que
insiste una y otra vez en la voluntad de diálogo, parece obvio
que lo que se está promoviendo es el debilitamiento del diálogo,
el descrédito de las instancias de coadyuvancia, intermediación
y verificación y la posibilidad de una salida no violenta.
En tales términos, creemos tras lo observado, hay que
interpretar la militarización, la presencia de grupos paramilitares
y la campaña xenofóbica que pretende evitar la presencia
de extranjeros en la zona.
En estos días tanto el PAN como el PRI han presentado
sus respectivos proyectos de Ley Indígena que vienen a certificar
la ausencia de voluntad de contar con la expresión directa de la
voz de los distintos pueblos indígenas, inhabilitando de facto
la vía de negociación abierta por los Acuerdos de San Andrés.
Se trata de un paso más dentro de una estrategia previa
que ha llevado al ejército a erigirse, ante la situación
de descomposición política y social que vive el México
actual, en el auténtico protagonista. Se puede hablar de la existencia
de una "guerra de baja intensidad", pese a la vigencia de la
Ley para el Diálogo, la Concordia y la Paz Digna en Chiapas, caracterizada
por el hostigamiento a la población civil con el fin aislar al
EZLN de sus bases de apoyo social, reduciendo el ámbito del conflicto
a una cuestión muy localizada explicada en base a conflictos de
carácter fundamentalmente religioso y étnico pero que en
ningún caso plantearía demandas y propuestas generalizables.
RECOMENDACIONES:
1.- Cumplimiento inmediato e íntegro de los Acuerdos de
San Andrés y continuación del proceso de diálogo
y negociación entre el EZLN y el Gobierno Federal.
2.- Respeto al proyecto de iniciativa de reformas constitucionales
de la COCOPA.
3.- Consolidación de las funciones de las instancias de
intermediación (CONAI) y de verificación (COSEVER).
4.- Poner fin a la militarización y paramilitarización.
5.- Asegurar el libre acceso a la justicia y promover la lucha
contra la impunidad por medio de acciones globales y no meramente simbólicas.
6.- Amnistía inmediata a los presos políticos.
7.- Retorno de los desplazados a sus comunidades de origen, con
la devolución íntegra de sus pertenencias y con la correspondiente
indemnización por los daños y perjuicios sufridos.
8.- Fortalecimiento de los organismos de derechos humanos mexicanos
y garantía de la presencia de organismos de carácter internacional
así como el reconocimiento de un estatuto internacional del observador.
9.- La intervención de la Cruz Roja Internacional como
medio de garantía de la asistencia humanitaria a la población
debido al rechazo existente hacia la ayuda proviniente de organismos institucionales
mexicanos.
10.- La designación de un relator especial de la ONU para
México.
11.- El establecimiento de un mecanismo por parte de la Unión
Europea de seguimiento de la "cláusula democrática
y de derechos humanos", la cual, si el "acuerdo de asociación
económica, de coordinación política y de cooperación"
firmado con México se hace vigente, debería permitir proceder
a una verificación permanente de la situación de los derechos
humanos en México. Dicho mecanismo, debería integrar a diferentes
organizaciones sociales mexicanas e internacionales de defensa de los
derechos humanos.
INFORME DE LA COMISIÓN SOBRE LA SITUACIÓN DE LAS
MUJERES INDÍGENAS EN CHIAPAS
La Comisión civil internacional de observación
de los derechos humanos ha estado investigando la situación de
las mujeres y recogiendo testimonios.
Este informe pretende hacer un resumen o marco general de la
situación. Para los hechos denunciados, así como peticiones
a la comisión, veánse los diferentes informes de las comunidades
y municipios visitados por la Comisión.
MARCO GENERAL
El Estado de Chiapas está caracterizado por altos grados
de marginación : 66,7% de su población sufre de desnutrición,
69% de dicha población es analfabeta —en especial las mujeres,
56% de las viviendas carecen de agua entubada y 67% de energía
eléctrica (CIACH, CONPAZ, CIPRO, 1997): esto afecta en especial
a las mujeres, que son las que por la división sexual del trabajo
tradicional, tienen a su cargo el hogar.
Desde principios de 1994, las mujeres de la sociedad civil, tanto
mestizas como indígenas, se han destacado por sus esfuerzos organizativos
y su participación en diferentes iniciativas para la paz. Así
manifestaron en varias ocasiones a las integrantes de la Comisión,
"las mujeres indígenas hemos empezado a despertar". No
sólo han empezado a decir su palabra, sino que han estado impulsando
iniciativas organizativas, sobre todo en materia de producción,
como cooperativas de tejedoras, alfareras, panificadoras, hortalizas (Ver
Anexo entrevista en San Cristobal con ONGs y cooperativas de indígenas).
Tanto frente al Estado como a sus familias y comunidades, han
exigido constantemente su derecho a una vida digna y a la participación
en la toma de decisiones. Sin embargo, la Comisión ha podido observar
las condiciones adversas en que la inmensa mayoría de las mujeres
indígenas y no indígenas de Chiapas están viviendo
a diario. A la tradicional pobreza y marginación, se han sumado
en los últimos años los crueles efectos de la guerra, es
decir de la militarización y de lo que varias de nuestras interlocutoras
han llamado" guerra de baja intensidad". De manera general,
ha sido puesto en conocimiento de la Comisión la existencia de
una verdadera guerra de contrainsurgencia, que incluye la paramilitarización
de muchas comunidades indígenas, la represión, la destrucción
paulatina y planificada del tejido social, el rumor y la desinformación,
las amenazas, las violaciones sexuales, la prostitución y la deprivación
de las condiciones más elementales de salud y alimentación.
Las violaciones de los derechos humanos de las mujeres han sido
menos documentadas que otras por el hecho de que muchas mujeres no hablan
castellano, no saben leer ni escribir, no conocen sus derechos y no saben
adonde acudir para hacer sus denuncias. Además, no pueden moverse
fácilmente, por falta de medios económicos y por tener que
quedarse en casa con los niños.
DATOS GENERALES
La Comisión ha visitado varias comunidades, se ha entrevistado
con mujeres y ha recabado información sobre las siguientes situaciones:
mujeres desplazadas de guerra y mujeres que se han visto obligadas a enfrentarse
a la presencia del ejército federal en sus comunidades.
Entre las mujeres entrevistadas algunas dicen ser bases de apoyo
zapatista, otras miembros de organizaciones civiles pacifistas, como es
el caso de Las Abejas (Chenalhö), otras PRIistas.
También hay mujeres que son refugiadas desde el 94 y de
las que se desconoce la sensibilidad política.
En las entrevistas realizadas con las mujeres, la Comisión
ha recibido repetidamente las siguientes denuncias, (las cuales están
documentadas de manera individual en este informe):
Algunas familias se tuvieron que ir por miedo al ejército
federal, otras porque elementos paramilitares, en ocasiones acompañados
por elementos de seguridad pública , quemaron sus casas, ya sea
porque fueron consideradas zapatistas o por negarse a participar en los
grupos paramilitares que se están desarrollando cada vez con más
fuerza en muchos municipios.
Han tenido que dejar todas sus pertenencias, animales, cosechas,
ropa y alimento. En no pocas ocasiones sus casas han sido quemadas u ocupadas
por los militares o paramilitares. Reportan que incluso las casas comunitarias
de mujeres han sido objeto de saqueos. Los ustensilios de cocina han sido
ensuciados con excrementos, así como los ríos y tomas de
agua.
Las condiciones en las que se encuentran a raíz del desplazamiento
son muy precarias : algunas están viviendo en casas ajenas, con
la consiguiente falta de intimidad, otras en campamentos bastante mìseros,
otras han estado expuestas a la intemperie en la montaña, sin alimentos,
sin ropa y sin atención médica, con el dolor de ver a sus
criaturas enfermas y hambrientas. Varias mujeres han tenido que dar a
luz durante este exilio precario.
No sólo su salud física, sino también su
salud mental, se ha visto gravemente afectada. Sufren de "mucha tristeza",
tristeza que entre la gente indígena es considerada como una grave
enfermedad. Expresan ser "muertas en vida", dado que no pueden
practicar sus actividades cotidianas tradicionales, que constituyen su
razón de vivir, a la vez que su forma de sostenerse económicamente.
Quieren regresar a sus lugares de origen, aunque por el momento
lo ven imposible, dada la presencia de los grupos paramilitares o de los
militares, y que no cuentan con ningún acompañamiento neutral
y confiable para tales efectos.
Han aparecido estigmas de la ocupación militar: prostitución,
alcoholismo, drogadicción y aumento de la violencia en general.
Han perdido su libertad de movimiento: no pueden ir a comprar
en los pueblos aledaños por miedo de ser señaladas y molestadas
por los militares de los retenes, no pueden ir a recoger sus cosechas
y atender a sus cultivos, no pueden ir por agua y por leña.
Existe un miedo permanente a ser agarradas por los soldados -
el caso de las mujeres violadas en el retén militar de Altamirano
en 1994 sigue sin resolverse-; les dicen groserías como putas,
malditas indias, pinches zapatistas vamos a casarnos con sus hijas...
Denuncian el miedo causado a las niñas y niños
por la presencia militar, por los sobrevuelos constantes de avionetas
y helicópteros. Dicen que se enferman por el miedo y no tienen
atención médica, y eso a las mujeres les preocupa y les
duele mucho.
Son ellas las que han tenido que salir en defensa de sus comunidades
cuando quiso entrar el ejército federal entre el 1 y el 12 de enero
de 1998. Ante el miedo de que se vuelva a repetir la ocupación
de sus pueblos como ocurrió en 1995, se juntaron mujeres de la
misma o de varias comunidades y tomaron la decisión de hacer retenes
en la carretera o a la entrada de sus comunidades, revisando camiones,
realizando cadenas humanas para impedir el paso a los militares federales,
protegiendo así hombres, niños y pertenencias. (ver testimonio
de las mujeres del Municipio 17 de Noviembre y Informe de la Comisión
de la visita al ejido Morelia en Anexo). Fueron golpeadas y algunas heridas
durante estas acciones.
Muchas mujeres han sido asesinadas en los últimos meses
: 21 en Acteal y Guadalupe Méndez López por disparos de
la policía en la marcha de Ocosingo. Pero muchas más han
sido víctimas indirectas de la situación de guerra no declarada
que se vive en Chiapas. Como tales, señalar las esposas, hermanas
y madres de hombres asesinados o desaparecidos, de militantes amenazados
y también de militares o paramilitares involucrados en el conflicto.
En numerosas entrevistas las mujeres se quejaron de la falta
de atención médica en los partos y durante el embarazo.
Dijeron que preferían ser atendidas en sus propias comunidades
por las parteras. Sin embargo, estas parteras, a pesar de toda su sabiduría
y de su conocimiento de las costumbres, carecen de instrumentos, instalaciones
y productos esenciales para ejercer su labor con mayor eficacía.
Se denunció la práctica de esterilización forzada
(ver Anexo Acta de la entrevista CNI), que sucede cuando las mujeres indígenas
son atendidas en las clínicas del Estado. La utilización
sistemática de drogas médicas sin el consentimiento previo
de las mujeres (anestesia, cesáreas), y también el hecho
de que no se respetan los usos y costumbres indígenas en los hospitales
o clínicas estatales , entre otros los relacionados con el pudor
de las mujeres.
CRONOLOGÍA DEL PROCESO DE DIÁLOGO Y NEGOCIACIÓN
ENTRE EL GOBIERNO DE MÉXICO Y EL EZLN
11 marzo 1995 Ley para el Diálogo, la Conciliación
y la Paz Digna en Chiapas
9 abril 1995 Declaración de San Miguel (define los principios
que regularán la conducta de las partes en el diálogo y
prevé la creación de las mesas sobre derechos y cultura
indígenas)
11 septiembre 1995 Definición de las funciones, agenda,
formato y reglas de procedimiento del Protocolo de bases para el Diálogo
y la Negociación
Septiembre-octubre 1995 Creación y realización
de la Mesa sobre derechos y cultura indígenas
3—9 enero 1996 Foro especial sobre Derechos indígenas
organizado por el EZLN
16 febrero 1996 Firma de los Acuerdos de San Andrés
30 junio—6 julio 1996 Foro Especial sobre la Reforma del
Estado organizado por el EZLN (la COCOPA entregó los resultados
al Congreso)
Julio 1996 Creación y realización de la Mesa sobre
Democracia y Justicia
12 julio 1996 El gobierno federal y el EZLN acuerdan que sólo
la CONAI y la COCOPA puedan declarar roto el Diálogo
22 octubre 1996 Aprobación del Reglamento de la COSEVER
7 noviembre 1996 Instalación de la COSEVER
27 noviembre 1996 Redacción de la Iniciativa de reformas
constitucionales sobre Derechos y Cultura Indígenas por parte de
la COCOPA
29 noviembre 1996 Entrega de la Iniciativa de la COCOPA al gobierno
federal y al EZLN
30 noviembre 1996 El gobierno solicita, por la ausencia del territorio
nacional del presidente Zedillo, unos días para la aprobación
de la Iniciativa sobre Derechos y Cultura Indígenas
1 diciembre 1996 Aceptación de la Iniciativa de la COCOPA
por el EZLN
3 diciembre 1996 El gobierno federal entrega a la COCOPA un documento
en que incluye sus 27 observaciones a la Iniciativa de reformas constitucionales
11 marzo 1998 El PAN presenta en el senado de la República
su proyecto de reformas constitucionales en materia de Derechos y Cultura
Indígenas, sin la aprobación de las partes del Diálogo
15 marzo 1998 El presidente Zedillo presenta al Congreso de la
República su proyecto de reformas constitucionales en materia de
Derechos y Cultura Indígenas, sin la aprobación de las partes
del Diálogo
Fuente: http://chiapas.pangea.org/home/mexp.htm
Nota: en esta página hay un enlace al informe completo
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