|
Jueves 18 de agosto de 2005. El Correo Ilustrado. La Jornada
Señora directora: Mucho agradecería que se publicara la
siguiente carta.
Subcomandante Marcos:
Le escribo a sabiendas de que el hacerlo me coloca en el patíbulo
de la hoguera moral a la que con frecuencia somete a los dirigentes del
PRD que disienten públicamente de sus posturas. Corro el riesgo
porque considero que toda posibilidad para que se abra paso la reflexión
y la crítica razonada ante tantas acusaciones, insultos y amenazas
se debe aprovechar, aunque su propuesta de debatir la haya hecho para
abonar a la confrontación y no al entendimiento.
No voy a discutir los agravios que alude para justificar sus
ataques contra el PRD y su virtual candidato presidencial, pero sí
el que éstos sean lo suficientemente graves como para que lo hayan
llevado a afirmar que "los vamos a hacer pedacitos, aunque nos quedemos
solos, porque alguien tiene que cobrar esa cuenta". Me parece pueril
que el deseo de venganza y el resentimiento sean el motor de sus decisiones,
máxime cuando, como usted lo señala, "lo que está
en juego no es una lista de puestos y cargos, de nóminas y presupuestos
que se van a poner a la venta en las elecciones, sino la existencia misma
de una nación, su soberanía y sus habitantes". Miles
de "razones" como las que alude hubieran evitado la coalición
por el "No" a Pinochet en Chile o la constitución del
Frente Amplio en Uruguay que hoy gobierna esa nación, sólo
por decir algunos ejemplos. En contraparte, muchas oportunidades se han
perdido y muchas derrotas históricas se han pavimentado con el
sectarismo que siempre se justifica mediante un tribunal de pureza.
Aunque sus ataques sean contra todos los partidos, no se le puede
escapar que los dirigidos al PRI y al PAN no sólo no son noticia
sino que son electoralmente inocuos. Me parece que tiene una estrategia
que no se atreve a poner sobre la mesa y que supone otra forma de transformar
al país que no incluye el voto ciudadano, una postura maximalista
que pretende enfrentarse al sistema en su conjunto apelando a la organización
civil por fuera y en contra de instituciones que hoy están desprestigiadas.
El problema, si ese fuera el caso, es que se trataría de una apuesta
muy arriesgada que compromete todo lo logrado por la sociedad en 40 años
de lucha por la democracia, y que, además, se enfrenta a la legítima
esperanza de millones de mexicanos que creen que sí se puede cambiar
al país con las reglas que tenemos, utilizando las conquistas democráticas
que tanto esfuerzo costaron y votando por AMLO para Presidente en un vasto
movimiento social.
Considero que es poco equilibrado de su parte que juzgue sólo
las equivocaciones y no los aciertos que ha tenido mi partido. En ese
sentido, sería un acto de justicia que usted reconociera, sin que
nadie se lo reclame, que la guerra en 1994 y la ofensiva del gobierno
de Zedillo contra el EZLN se detuvieron también gracias a la actuación
consecuente del PRD junto con la de muchos actores más. Lo menciono
no para cobrarle la factura ni para reclamarle su ingratitud sino para
que se ponderen adecuadamente las cosas.
Atentamente.
Fernando Belaunzarán, secretario de Formación Política
del CEN del PRD
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2005/08/18/correo.php
|