Acuden lo mismo sindicalistas que luchadores agrarios
Domingo 7 de agosto de 2005
HERMANN BELLINGHAUSEN ENVIADO
San Rafael, Chis., 6 de agosto. Por extravagante que suene, el
pingüino zapatista estuvo aquí, rondando una reunión
no menos extraña: la de una treintena de organizaciones de izquierda
que vinieron hasta acá, a sostener un improbable encuentro de generaciones
distantes y distintas. Veteranos comunistas, trotskistas, maoístas
(con o si el prefijo ex, pero todos al margen de la institucionalización
de la "izquierda" mexicana), así como sindicalistas y
luchadores agrarios, compartieron un toldo en esta comunidad tzeltal con
jóvenes de grupos diversos de Ciudad Juárez, Puebla, Oaxaca,
San Cristóbal de las Casas, Guadalajara y el Distrito Federal.
Se manifestaron en torno a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona
en tonos variados.
"En esto estamos poniendo, además del pingüino,
nuestra vida", había advertido el subcomandante Marcos esta
mañana al abrir los trabajos de la primera reunión preparatoria
de la otra campaña convocada por el Ejército Zapatista de
Liberación Nacional. Presidió la reunión la Comisión
Sexta en esta región, compuesta por 16 miembros del CCRI-CG del
EZLN, donde nueve son mujeres.
De manera negativa, u ocasionalmente positiva, un fantasma recorría
las intervenciones de los grupos derivados de la vieja izquierda: el electoral,
y más precisamente, la candidatura presidencial de Andrés
Manuel López Obrador por parte del PRD (organización política
ausente aquí, por cierto). En cambio, los jóvenes desecharon
sistemáticamente al "fantasma" (denominado así
por los veteranos). Los chavos sencillamente "pasaron" de la
cuestión. No fue para eso que se internaron en la selva Lacandona.
El verdadero tema fueron "esas diferencias que nos hacen
iguales", como dijo una muchacha en nombre del comité Todos
Somos Presos, de la ciudad de Oaxaca. Digamos que parte del ala más
contestataria (y hasta respondona) del acto. Con un espíritu peleador
y anarquista, la joven manifestó su coincidencia con la propuesta
zapatista de una "nueva política".
Replicando a un veterano comunista que había hablado antes
en favor de "un mundo donde quepan todos los mundos", ella se
refirió a los poderosos y a los que "nunca nos han respetado".
A esos "no los queremos en nuestro mundo. No queremos el mundo de
los que pretenden acabar con los demás", agregó.
En cuanto a la idea de una nueva Constitución dijo: "Hemos
aprendido a desconfiar de los que deciden por los demás. Esos son
los que han hecho las constituciones de los países". Ante
la inquietud que le despierta el asunto, sugirió que en vez de
constitución, "ponerle igual y otro nombre".
Al concluir el largo día de trabajos, el subcomandante
Marcos acusó registro ante la concurrencia de los extremos que
se encontraron aquí. Se trata de jóvenes impacientes y desencantados,
y también sindicalistas del IMSS, Pujiltic, la Intersindical Primero
de Mayo o Uníos. Los variopintos colectivos Socialista, revista
Rebeldía, Reflexiones en Acción, y los frentes Zapatista,
Socialista, del Pueblo en Defensa de la Tierra de Chalco. Los partidos
sin registro PRT, POS, de los Comunistas, PPS (ajá) y Fuerza de
Izquierda Revolucionaria del Pueblo, y los movimientos de San Salvador
Atenco, la Casa de Cultura para Todos de Ciudad Juárez y la Red
Toma las Calles.
Un rompecabezas de grupos teóricos de viejos luchadores
continuamente reprimidos y traicionados por la historia, y grupos prácticos
que siguen dando guerra. Unos ya peinan canas, pero no han dejado de luchar
ni se han corrompido. Otros no han terminado la escuela pero ya empezaron
a romper los esquemas establecidos de práctica política.
Este es un "proceso", como expresó el colectivo
Rebeldía. "No se trata de armar consignas bien hiladas, sino
de asumir que los pueblos de los Altos, la selva y la zona norte tomaron
una serie de demandas que permitieron su levantamiento". Un camino
en construcción, una discusión no de pequeños grupos
(aunque muchos sean pequeños) sino de las demandas de grandes sectores,
llamados peyorativamente "minorías".
La comunidad donde se efectuó esta reunión es una
buena muestra de lo que ha sido la lucha zapatista. Hasta 1994 era la
finca El Zapote, y la casa del patrón estaba cercada con alambre
para establecer un claro "apartheid" entre él y los peones.
Hoy estos "peones" y muchas otras familias conforman San Rafael
en estas tierras recuperadas, y si bien se conserva el alambrado en torno
a la casa, hoy sólo rodea la casa comunal en la que devino el casco
hacendario, en el actual municipio autónomo Francisco Gómez.
¿Y el pingüino? Bueno, es sólo una gallina
negra, pero "muy otra", pues camina erguida. Lleva una pechera
de algodón blanco con una estrella roja bordada al centro. Es el
pingüino real, extraño pero posible, de la selva. Más
que un símbolo, o una broma de la naturaleza, es una señal
de lo imposible posible.
Fuente: La Jornada. http://www.jornada.unam.mx/2005/ago07/050807/009n2pol.php
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