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México
17 de febrero de 2006
Después de una jornada en las reuniones preparatorias de la otra
campaña (era septiembre, era madrugada, era la lluvia de una nube
lejana) nos dirigíamos a la champa donde estaban nuestras cosas
cuando nos topamos a un ciudadano que, de buenas a primeras, me soltó:
"Oiga Sup, ¿y qué se proponen los zapatistas?"
Sin detenerme siquiera le respondí: "Cambiar el mundo".
Llegamos a la champa y empezamos a preparar las cosas para irnos, la
insurgente Erika esperó a que me quedara solo, se acercó y
me dijo
"Oí Sup, pero el mundo es muy grande", como si tratara
de que me diera cuenta del despropósito que proponía y
que, en realidad, no sabía lo que estaba diciendo cuando dije
lo que dije. Siguiendo la costumbre de responder a una pregunta con otra
pregunta, le solté:
"¿Qué tan grande?"
Ella se me quedó viendo y casi con ternura me respondió:
"Muy grande".
Yo insistí: "Sí, pero ¿qué tanto?"
Ella lo pensó un momento y dijo: "Mucho más grande
que Chiapas".
En eso nos avisaron que debíamos irnos ya. De regreso, ya en
el cuartel, después de acomodar al Pingüino, la Erika llegó
hasta donde yo estaba, cargando un globo terráqueo, de ésos
que usan en las escuelas primarias. Lo puso en el suelo y me dijo: "Mira
Sup, aquí en este pedacito está Chiapas y tooooooodo esto
es el mundo", y al decirlo casi acarició con sus morenas
manos el globo.
"Mmh", expresé encendiendo la pipa para darme
tiempo.
La Erika insistió: "¿Ya lo miraste que es
muy grande?"
"Sí, pero no solitos lo vamos a cambiar, sino que vamos
a cambiarlo con muchos compañeros y compañeras de todas
partes". En eso la llamaron a la guardia. Ella, demostrando que
ya había aprendido, antes de irse me lanzó: "¿Y
qué tantos compañeros y compañeras?"
¿Qué tan grande es el mundo?
En el valle de Tehuacán, en la Sierra Negra, en la Sierra Norte,
en la zona conurbada de Puebla, desde los rincones más olvidados
de la otra Puebla se aventuran respuestas:
En Altepexi responde una mujer joven: más de 12 horas diarias
de labor en la maquiladora, trabajar los días de descanso, nada
de prestaciones, ni seguro, ni aguinaldo, ni reparto de utilidades; el
autoritarismo y mal trato del gerente o el jefe de línea, ser
castigada sin goce de sueldo cuando me enfermo, ver mi nombre en una
lista negra para que no me den trabajo en ninguna maquiladora; si hacemos
un movimiento el patrón cierra y se va para otro lado, el transporte
es malo y llego ya muy tarde a la casa donde vivo y ver la cuenta de
la luz, el agua, el predial, hacer la cuenta y ver que no alcanza; darse
cuenta de que no hay agua ni para tomar, que el drenaje no sirve y en
la calle apesta. Y al otro día mal dormida y malcomida, de vuelta
a la chamba. El mundo es tan grande como la rabia que siento contra todo
esto.
Una joven indígena mixteca: mi papá se fue hace más
de 12 años a Estados Unidos, mi mamá trabaja cosiendo balones,
le pagan 10 pesos por cada balón, y si no queda bien uno, le cobran
40 pesos. No pagan luego, sino hasta que vuelve a regresar al pueblo
el que contrata. Mi hermano está empacando para irse también.
Las mujeres estamos solas en esto de sacar adelante la familia, la tierra,
el trabajo. Así que nos toca también a nosotras sacar adelante
la lucha. El mundo es tan grande como el coraje que me hace sentir esta
injusticia, tan grande que me hace hervir la sangre.
En San Miguel Tzinacapan una pareja de edad se mira entre sí y
responde casi al unísono: el mundo es del tamaño de nuestro
empeño en cambiarlo.
Un campesino indígena de la Sierra Negra, veterano de todos los
desalojos, menos del de la historia: pues ha de ser muy grande, por eso
necesitamos hacer crecer nuestra organización.
En Ixtepec, Sierra Norte: el mundo es del tamaño de la sinvergüenza
de los malos gobiernos y de Antorcha Campesina que puros prejuicios le
hacen al campesino y todavía la envenenan a la tierra.
En Huitziltepec, desde una escuelita autónoma, una televisión
rebelde transmite una verdad: el mundo es tan grande que cabe la historia
de la comunidad y de su afán y lucha por permanecer asomándose
al universo con dignidad. Una señora, artesana indígena,
de la misma rodada que la finada comandanta Ramona, agrega en voz en
off:
"El mundo es tan grande como la injusticia que sentimos porque nos
pagan una miseria por lo que hacemos, y las cosas que necesitamos pues
nomás las vemos pasar de largo, porque nomás no alcanza".
En la vecindad de la Granja: no ha de ser muy grande, porque
parece que los niños pobres no cabemos, nomás nos regañan,
persiguen y golpean, y eso que sólo estamos viendo cómo
sacar el varo para la papa.
En Coronango: por grande que el mundo sea, se está muriendo por
la contaminación neoliberal de la tierra, el agua, el aire. Se
está rompiendo, porque así decían nuestros abuelos,
que cuando se rompe la comunidad, se rompe el mundo.
En San Matías Cocoyotla: es tan grande como la falta de madre
del gobierno, que sólo está destruyendo lo que hacemos
como trabajadores. Ora nos tenemos que organizar para defendernos del
gobierno, y se supone que está para servirnos. Ya ven cómo
no tiene madre.
En Puebla, pero en la otra Puebla: el mundo no es tan grande porque
a los ricos no les basta lo que ya tienen y ahora quieren quitarnos lo
poco que tenemos los pobres.
Otra vez, otra Puebla, una mujer joven: es muy grande, así que
no podemos cambiarlo unos poquitos, tenemos que unirnos todos para poder,
porque si no, pues no se puede, se cansa una.
Una joven artista: es grande, pero está podrido, a nosotros nos
extorsionan por ser jóvenes. En este mundo ser joven es un delito.
Un colono: por grande que sea, como que les queda chico a los
ricos, porque están invadiendo tierras comunales, ejidales,
colonias populares. Como que ya no caben sus centros comerciales y
sus lujos y se meten en nuestros terrenos. Yo creo que como que los
que no caben somos nosotros, los de abajo.
Un obrero: el mundo es tan grande como el cinismo de los líderes
charros. Y todavía dicen que están para defendernos a los
trabajadores. Y allá arriba se junta la mierda: o sea el patrón,
la autoridad y el charro, por muy nuevo que se diga. Deberían
hacer uno de esos proyectos de relleno sanitario, o sea un basurero para
meterlos a todos juntos. O no, mejor no, porque seguro contaminan todo.
Y luego si los metemos a la cárcel, los criminales se van a amotinar
porque ni ellos van a querer vivir junto a esos cabrones.
...
Ya es madrugada en esta otra Puebla que no ha dejado de asombrarnos
a cada paso que damos en sus suelos. Apenas hemos terminado de comer
y estoy pensando qué voy a decir en esta ocasión. De pronto,
por debajo de la puerta, se asoma una maletita, que casi inmediatamente
se atora en la rendija. Apenas como un murmullo se alcanzan a oír
los resuellos de alguien que empuja desde el otro lado. Por fin pasa
la maletita y, detrás de ella, tropezándose, aparece algo
que se parece extraordinariamente a un escarabajo. Si no fuera porque
sé
que estoy en Puebla, así sea la otra Puebla, y no en las montañas
del sureste mexicano, casi podría jurar que se trata de Durito.
Como apartando un mal pensamiento, regreso al cuaderno donde ya está
escrita la pregunta que encabeza este examen sorpresa. Sigo tratando
de escribir, pero no se me ocurre nada que valga la pena. En eso estoy,
o sea que haciéndome tarugo, cuando siento que tengo algo sobre
el hombro, estoy a punto de hacer un ademán para quitármelo
cuando escucho:
-¿Tienes tabaco?
"Esa vocecita, esa vocecita", pienso.
-¿Cuál vocecita? Se ve que tienes envidia de mi
voz varonil y seductora - protesta Durito.
Ya no me cupo duda, así que, con más resignación
que entusiasmo, dije:
-¡Durito...!
-¡Ningún "Durito"! Yo soy el más grande
desfacedor de entuertos, el socorro del desvalido, el consuelo del desamparado,
la esperanza del débil, el sueño inalcanzable de las féminas,
el póster favorito de los niños, la inconfesable envidia
de los varones, el...
-¡Párale, párale! Pareces candidato en campaña
electoral, le digo a Durito, tratando de interrumpirlo. Inútilmente,
según se ve, porque él sigue:
-...el más gallardo de la raza que ha abrazado la andante caballería:
don Durito de la Lacandona SA de CV de RL. Y permisado por las juntas
de buen gobierno.
Al decir esto, Durito muestra, sobre su caparazón, una calcomanía
en la que se lee: "Permisado por la junta de buen gobierno. Municipio
Autónomo Rebelde Zapatista (Marez) Charlie Parker.
-¿"Charlie Parker"? No sabía que teníamos
un Marez con ese nombre, cuando menos no cuando salí -digo desconcertado.
-Claro, como que lo fundé apenas antes de salir de allá
y venir en tu auxilio, dice Durito.
-Qué raro, yo pedí que me mandaran tabaco, no
un escarabajo -respondo-protesto.
-No soy un escarabajo, soy un caballero andante que ha venido a sacarte
del apuro en que te has metido.
-¿Yo? ¿Apuro?
-Sí, no le hagas al "héroe precioso" de Mario
Marín frente a las grabaciones que dan cuenta de su verdadera
calidad moral. ¿Estás o no en un apuro?
-Bueno, apuro, lo que se dice apuro, pues... sí, estoy
en un apuro.
-¿Lo ves? ¿Acaso no deseabas que yo, el más
mejor de los caballeros andantes, viniera a socorrerte?
Lo pienso apenas un instante y respondo:
-Bueno, pues la verdad es que no.
-Vamos, no escondas el mucho gusto, la gran alegría y el desbordado
entusiasmo que hay en tu corazón al verme de nuevo.
-Prefiero esconderlo -digo resignado.
-Bueno, bueno, basta de fiestas y juegos pirotécnicos de bienvenida.
¿Cuál es el malandrín al que debo derrotar con el
brazo que tengo abajo y a la izquierda? ¿Dónde están
los tales por cuales de Kamel Nacif, Succar Kuri, y demás gente
de tan baja calaña?
-Ningún malandrín ni nada que ver con la ralea de sinvergüenzas.
Hay que responder una pregunta.
-Venga de ahí -apura Durito.
-¿Qué tan grande es el mundo? -lo cuestiono.
-Bueno, la respuesta tiene la versión corta y la versión
larga. ¿Cuál quieres?
Miro el reloj. Son las 3 am y a mí se me caen los párpados
y la gorra sobre los ojos, así que digo sin titubear:
-La versión corta.
-¡Cómo que la versión corta! ¡Acaso he venido
siguiendo tus huellas por ocho estados de la República Mexicana
para exponer la versión corta! Naranjas podridas, ni mais palomas,
nel pastel, niguas, nones, negativo, rechazado, no.
-Bueno -digo resignado-, entonces la versión larga.
-¡Eso es, mi narigón trashumante! Apunta ahí...
Tomo el lapicero y el cuaderno. Durito dicta:
Si lo miras desde arriba, el mundo es pequeño y de color verde
dólar. Cabe perfectamente en el índice de precios y cotizaciones
de una bolsa de valores, en la tasa de ganancia de una trasnacional,
en la encuesta electoral de un país que ha sufrido el secuestro
de su dignidad, en la calculadora cosmopolita que suma capitales y resta
vidas, montes, ríos, mares, manantiales, historias, civilizaciones
enteras, en el pequeñísimo cerebro de George W. Bush, en
el corto alcance de miras del capitalismo salvaje mal vestido con el
ropaje neoliberal. Mirado desde arriba, el mundo es muy pequeño
porque prescinde de las personas y, en su lugar, hay un número
de una cuenta bancaria, sin más movimiento que el de los ingresos.
Pero si lo miras desde abajo, el mundo se ensancha tanto que
no basta una mirada para envolverlo, sino que son necesarias muchas
miradas para completarlo. Mirado desde abajo, el mundo abunda en mundos,
casi todos pintados con el dolor del despojo, la miseria, la desesperanza,
la muerte. El mundo abajo se crece hacia los lados, sobre todo hacia
el lado izquierdo, y tiene muchos colores, casi tantos como personas
e historias. Y se crece hacia atrás, hacia la historia que lo hizo mundo abajo; y crece
hacia sí con las luchas que lo iluminan, aunque la luz de arriba
se apague, y suena aunque el silencio de arriba lo aplaste. Y crece hacia
delante adivinando en cada corazón que lo anda el mañana
que parirán los que abajo son los que son. Mirado desde abajo,
el mundo es tan grande que caben muchos mundos, y aún así
sobra espacio para, por ejemplo, una cárcel.
O sea que, resumiendo, visto desde arriba, el mundo se encoge
y no cabe en él más que la sinrazón. Y, visto desde abajo,
el mundo es tan espacioso que hay lugar para la alegría, la música,
el canto, el baile, el trabajo digno, la justicia, la opinión
y el pensar de todos, no importa qué tan diferentes sean si abajo
son lo que son.
Apenas alcancé a apuntar. Releo la respuesta de Durito
y le pregunto:
-¿Y cuál es la versión corta?
-La versión corta es la siguiente: el mundo es tan grande como
el corazón que primero lo duele y luego lo lucha, junto con todos
los de abajo y a la izquierda.
Se va Durito. Yo sigo escribiendo mientras en el cielo la luna
se desgasta con la lúbrica caricia de la noche...
...
Yo quisiera aventurar una respuesta. Imaginar que a ella, con
las manos, le suelto el pelo y el deseo, que le cuelgo un suspiro al
oído,
y, mientras mis labios suben y bajan por sus colinas, entender que el
mundo es tan grande como la sed que tengo de su vientre.
O, poniéndome más decente, intentar decir que el mundo
es tan grande como el desvarío de hacerlo "otro", como
el oído que se necesita para abarcar todas las voces de abajo,
como este otro afán colectivo de ir a contracorriente uniendo
rebeldías abajo, donde allá arriba separan soledades.
El mundo es tan grande como la espinada planta de la indignación
que levantamos, sabiendo que de ella nacerá la flor del mañana.
Y en ese mañana, la Universidad Iberoamericana será una
universidad pública, gratuita y laica, y en sus pasillos y salones
habrá obreros, campesinos, indígenas, y los otros que hoy
están fuera.
Es todo. Sus respuestas deben presentarlas el 30 de febrero
y por triplicado: una para su conciencia, otra para la otra campaña y otra con el
encabezado que diga claramente: Warning, para los que allá arriba
piensan, ingenuos, que son eternos.
Desde la otra Puebla.
Sup Marcos
Comisión Sexta del EZLN
México, febrero de 2006
http://www.jornada.unam.mx/2006/02/18/020n1pol.php
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