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Marzo de 1998
Desde el mes de abril (1998) el gobierno del Estado de Chiapas ha iniciado
una ofensiva contra los llamados municipios autónomos. Con todo
lujo de violencia y con la, desde Acteal, tristemente conocida alianza
entre los cuerpos policiales y los paramilitares priístas fueron
arrasadas las instalaciones de dos municipios autónomos de reciente
creación. En ambas operaciones hubo numerosos heridos entre hombres,
mujeres y niños, se produjeron torturas y vejaciones contra los
simpatizantes de los zapatistas, fueron detenidas las presuntas autoridades
autónomas y hubo varios desaparecidos. El despliegue de las denominadas
fuerzas de orden en estos operativos (más de mil elementos en cada
uno) que viene acompañado de una ofensiva propagandística
de los estratos del poder hace pensar que el gobierno mexicano ha abierto
otra frente en su lucha contra la insurgencia de los zapatistas. ¿Pero,
por qué esta saña contra los municipios autónomos?.
Formalmente, el proceso de creación de municipios autónomos
comenzó en octubre de 1994 cuando las organizaciones indígenas
integradas en la Asamblea Democrática del Pueblo Chiapaneco (AEDPCH)
anunciaron la creación de Regiones Autónomos Pluriétnicas
(RAP) coordinadas en un parlamento indígena. En diciembre de 1994,
el EZLN rompió de forma pacífica el cerco militar y anunció
la creación de treinta nuevos municipios sobre el territorio de
los 23 municipios reconocidos oficialmente. En aquel entonces esta proclamación
sólo arrancó comentarios burlones por parte del gobierno
estatal.
No obstante la actitud de soberbia de las clases dominantes chiapanecas
que no conciben a los indígenas sino como sumisos y inútiles
y, por tanto, incapaces de regir su propio destino, los municipios autónomos
han ido tomando cuerpo desde entonces. Lo que ha requerido su tiempo,
no sólo por las enormes dificultades de comunicación y la
acuciante falta de medios, sino porque la constitución de un municipio
autónomo es un proceso eminentemente democrático. A diferencia
de los municipios oficiales nacidos por decretos gubernamentales y conforme
a los intereses de dominación y explotación, los términos
municipales de los municipios autónomos los deciden los propios
habitantes de la zona según lazos históricos, condicionantes
geográficos (aún así la gente, a menudo, tiene que
caminar varias horas para llegar a la cabecera municipal), facilidades
de comunicación y de intercambio de productos y, a veces, según
pertenencia a una etnia determinada. Respecto a lo último cabe
resaltar que existen toda una serie de municipios autónomos donde
p.e. conviven comunidades tojalabales con tzeltales o comunidades de mestizos
con comunidades pertenecientes a etnias indígenas. Lo cual demuestra
otra vez, si cabe, que lo que está en juego en Chiapas no es una
cuestión étnica.
Este proceso democrático de constitución no se limita al
proceso de definición de la territorialidad sino que engloba toda
la determinación del funcionamiento del municipio autónomo.
Aquí se ha producido una especie de híbrido entre las formas
tradicionales de autogobierno de los pueblos indígenas y elementos
innovadores. Así por ejemplo, se ha mantenido la tradición
indígena según la cual la asamblea de cada comunidad es
el órgano máximo de decisión y al mismo tiempo se
ha adoptado un funcionamiento consejista para la coordinación de
las decisiones.
Para ilustrarlo mejor, valga como ejemplo un municipio autónomo
integrado por comunidades tzeltales y tojalabales:
El territorio de este municipio autónomo zapatista comprende unos
10.000 habitantes que viven en cerca de 60 comunidades. La asamblea de
cada comunidad elige sus autoridades según sus usos y costumbres
en una asamblea abierta de todos los habitantes en la que puede votar
toda persona que tenga más de 16 años. Se suelen elegir
cuatro personas para los siguientes cargos: presidente municipal, suplente,
secretario y tesorero - los cargos son revocables en cada momento. Estas
cuatro personas, aparte las funciones que tienen que desempeñar
en sus comunidades, son enviados como delegados a una de las tres asambleas
regionales que integran el municipio. Entre estas tres asambleas regionales
se determinan los integrantes de 13 comisiones que a su vez cuentan con
cuatro delegados cada una. Son estas comisiones sobre las cuales recae
la tarea de coordinación y administración del municipio
autónomo. Forma parte de las tareas de las comisiones el ponerse
en contacto con los/las representantes de las comunidades para tratar
los asuntos de su competencia y consultar su opinión. Todas las
comisiones se juntan una vez al mes o, como mínimo, cada trimestre
para coordinar sus trabajos. Para la toma de decisiones el parlamento
regional y las distintas comisiones convocan reuniones con los responsables
locales para tratar los temas en cuestión. Éstos trasladan
las discusiones y propuestas a la asamblea de cada comunidad para la ratificación
o el rechazo de la decisión tomada.
El municipio en cuestión comprende en la actualidad las comisiones
siguientes:
Honor y Justicia.- Encargada de la administración
de justicia según las formas tradicionales en las que rige la idea
restituiva del daño sobre la punitiva; así por ejemplo,
un delito no se sanciona con una multa o la cárcel sino con la
obligación de restituir el daño causado y/o de realizar
trabajos comentarios Educación - Su trabajo consiste básicamente
en la capacitación de personal docente procedente de las propias
comunidades, para que se puedan impartir las clases en su propia lengua
y las materias que le parezcan importantes a la gente.
Salud.- Su cometido principal es la capacitación
de los llamados promotores de salud, es decir la formación de personas
procedentes de las comunidades. Según las afirmaciones de un integrante
de la comisión están buscando una síntesis entre
los saberes de la medicina tradicional y la medicina oficial.
Tierra y territorio.- Se encarga de posibles conflictos
de lindes territoriales, trata cuestiones ecológicas y trabaja
estrechamente con la llamada comisión de Producción y comercialización.-
Esta comisión está encargada con el estudio de las necesidades
de las comunidades y de la coordinación de los medios de producción
existentes. Por ejemplo, tiene que coordinar de forma equitativa la utilización
del único tractor de todo el municipio. Lo mismo se refiere al
único secador de café. La tierra, el ganado y el café
se trabaja de forma colectiva. La tarea de la comisión consiste
en buscar mercados para los productos excedentes eludiendo los intermediarios
(los llamados "coyotes") o en contactar con otras regiones del
mismo municipio o con otros municipios autónomos para intercambiar
el superávit de la producción. A nivel interno, se combina
la producción de autoconsumo familiar con la producción
colectiva.
Mujeres.- Según la tradición indígena
las mujeres no pueden desempeñar cargos representativos de la comunidad,
sin embargo en las zonas zapatistas se está obrando un cambio en
este sentido. De momento, la comisión de mujeres está encargada
con todo lo que esté relacionado con los trabajos de las mujeres
sirviendo al mismo tiempo como foco de organización de las mismas.
Ancianos.- La comisión de ancianos es un
órgano consultivo y de conciliación en caso de conflictos.
Según la costumbre indígena el consejo de ancianos tiene
un peso específico ya que se valora su experiencia adquirida durante
años y su ecuanimidad de juicio propia de la vejez.
Juventud.- La comisión de jóvenes
trata todo relacionado con la problemática de los jóvenes
y niños.
Impuestos y finanzas.- Esta comisión es
la encargada de la recaudación de impuestos (básicamente
de los vendedores en los mercados) y de la consecución y del reparto
de fondos. (Hay que tener en cuenta que los municipios autónomos
rechazan la ayuda oficial, especialmente la procedente del gobierno estatal
cuyo gobernador interino suplente es considerado un usurpador ya que su
antecesor ganó las elecciones de forma fraudulenta, mientras que
él fue nombrado directamente por el gobierno del PRI.)
Junto a estas comisiones que ya funcionan en este municipio hay otras
que están constituidas, pero que no han empezado a trabajar, sea
por falta de medios, sea por encontrarse todavía en un proceso
de definición: derechos humanos, política/politización
y trabajo.
Todas estas instancias de coordinación y gestión se rigen
por lo que se ha venido a llamar "el mandar obedeciendo". Detrás
de esta consigna se esconde una profunda desconfianza frente al poder
muy extendida en todos los pueblos tradicionales. Esta desconfianza les
ha llevado a un entramada complejo de reglas interiores que varían
en cada región y pueblo, pero que tienen la finalidad compartida
de que el "cargo sea una carga".
Por ejemplo, en algunos pueblos las llamadas autoridades tienen que cambiar
cada año, de modo que todos tienen que pasar por cada cargo de
la comunidad (que son muchos más de los mencionados arriba para
la coordinación dentro del municipio autónomo).
En otros existe el ritual de apedrear la casa de los cargos electos para
que lo acepten y un largo etcétera.
Todo ello tiene el objetivo de recordar a los representantes que tienen
que cumplir con el mandato de la comunidad. Se trata de un mandato cuya
legitimidad no radica tanto en el voto mayoritario sino en la capacidad
de estos representantes de conseguir un consenso entre los habitantes.
Esta estructura de contra-poder subyace igualmente en los municipios autónomos
que sólo pueden sobrevivir (y más en las condiciones de
guerra a las que están sometidos) a partir de los impulsos que
vienen de cada comunidad donde la gente desde su cotidianidad marcada
por la colectividad y el espíritu de ayuda mutua organiza su vida,
su trabajo y sus fiestas.
Este espíritu comunitario no es algo que hayan inventado los zapatistas
o una peculiaridad de la Selva Lacandona. Tal como lo expresó el
Subcomandante Marcos una vez: "El trabajo colectivo, el pensamiento
democrático, la sujeción al acuerdo de la mayoría
son más que una tradición en zona indígena, han sido
la única posibilidad de sobrevivencia, de resistencia, de dignidad
y rebeldía."
En este sentido los municipios autónomos no son ni mucho menos
otra expresión simbólica de la lucha zapatista sino una
forma eminentemente práctica de autogestionar la vida conforme
a los deseos y necesidades de la gente. Al mismo tiempo, la estrategia
de insurgencia civil que se expresa en los municipios autónomos
ha creado escuela. Es decir, en la actualidad, y gracias a los municipios
autónomos, los zapatistas se han extendido por toda Chiapas. De
hecho, gran parte de la guerra sucia emprendida por el gobierno en forma
de creación de grupos paramilitares se explica por el intento del
Poder de impedir la extensión y el afincamiento de esta forma de
vida diametralmente opuesta a la lógica dominante articulada por
el enriquecimiento individual, el desarrollismo y la centralización
de poder.
De más a más, la creación de municipios autónomos
y la determinación de su funcionamiento por parte de los propios
habitantes está contemplada en los Acuerdos de San Andrés.
Como es sabido los Acuerdos de San Andrés fueron el fruto de toda
una reflexión colectiva de un gran número de representantes
de pueblos indígenas de todo México. Era precisamente esta
diversidad de enfoques que hizo que los Acuerdos de San Andrés
fueran concebidos como una especie de "paraguas" debajo del
cual tenía que caber la multiplicidad de las formas de vida colectiva
de los pueblos indígenas. La expresión "por un mundo
donde quepan todos los mundos" tiene su verdad profunda precisamente
en esta forma de autorregulación.
Viendo la falta de disposición del gobierno mexicano a cumplir
los Acuerdos de San Andrés, el Congreso Nacional Indígena
promulgó recientemente la creación de 20 municipios autónomos
en otros estados de la República Mexicana. Pero no nos imaginemos
estos otros 20 municipios como un modelo ideal calcado del funcionamiento
particular expuesto arriba. Tantos los unos como los otros son expresiones
diversas de vida nacidas de las tradiciones particulares y de la experimentación
frente a los retos actuales. Lo que los une entre sí y lo que nos
une con ellos es el rechazo al mundo dominado por el dinero y el poder.
En este sentido, sobre todas las denuncias de las arbitrariedades y brutalidades
del Poder no se debería olvidar que los zapatistas y, por extensión,
los pueblos indígenas de México y de otras partes no pueden
ser reducidos a víctimas de la represión, sino que la represión
es un intento cruento y desesperado del Poder a contener su dinámica
de autoorganización.
Para contrarrestar esta cruzada del régimen mexicano, apoyado tanto
por los E.E.U.U. como por la UE, es importante que nos imaginemos formas
de apoyo a estas comunidades en resistencia. Una de ellas consiste ciertamente
en los esfuerzos de garantizar la presencia de observadores nacionales
e internacionales en la zona, ya que son las mismas comunidades que la
piden. Sin embargo, no deberíamos olvidar que la solidaridad sólo
se da entre iguales, es decir entre los que comparten el rechazo al sistema
mundial determinado por el dinero, el poder y por la muerte lenta en el
trabajo y en las celdas de aislamiento y soledad de la selva de hormigón
armado. Es a partir de este No compartido desde el cual se pueden afirmar
la diversidad de formas del querer vivir.
Fuentes: Chiapas 5, Editorial Era; Ojarasca 5, marzo de 1998, entrevistas
con representantes de municipios autónomos.
Fuente: Col.lectiu de Solidaritat amb la Rebel.lio Zapatista. http://www.pangea.org/~ellokal/Chiapas/docs/municipios_autonomos/chiapas5_mar98.htm
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