|
La Jornada 16 de noviembre de 1998
A Zedillo no le importa el tránsito a la democracia,
asegura Marcos
Elena Gallegos, enviada /I, desde las montañas de Chiapas, 16 de
noviembre.- El subcomandante Marcos expresa su convicción de que
en México aún hay espacio para el diálogo y la construcción
de nuevas alternativas -”si no... ¡andaríamos echando
tiros!”-, aunque aclara que este proceso “no vendrá
del gobierno ni con el gobierno”, que ya tomó una decisión:
“mantener el modelo económico sin importar el costo político”
y sin que le interese tampoco resolver “el tránsito a la
democracia”.
A propósito de los 15 años del Ejército Zapatista
de Liberación Nacional (EZLN), el líder insurgente hace
también una reflexión crítica de los avances y equivocaciones
del movimiento; admite que el zapatismo hizo caracterizaciones “apresuradas”
de algunas fuerzas y actores políticos, entre los que menciona
al PRD y a los sectores del PAN, e incluso del PRI, que “parecieran
ser sensibles no sólo a la causa indígena sino también
con la lucha por la democracia”.
Lo explica sin rodeos: “En la declaración política
uno tiende a ser muy reduccionista, no matiza, no distingue, no reconoce
niveles, y es muy sencillo agarrar un ejemplo y decir ¡todos son
así!”
En entrevista con La Jornada, el subcomandante elabora una radiografía
no sólo de las experiencias vividas por el EZLN, sino también
del país que los zapatistas ven desde allá. En la conversación
los temas se mezclan: van lo mismo de los encuentros que sostendrán
con la Cocopa y la sociedad civil hasta las maneras en que buscarán
que su movimiento no se “contamine” con las luchas que las
élites políticas lleven a cabo con miras al 2000.
- Mañana se cumplen 15 años de la formación del EZLN,
¿cómo los recuerda?
- Hace 15 años que se fundó el Ejército Zapatista
de Liberación Nacional y nos acercamos al quinto año de
la guerra -un movimiento en la improvisada mesa tira la grabadora. Ofrece:-
si quieres yo la detengo para que no batalles.
“En esos 15 años, el EZLN ha tenido varias etapas, ¿no?
Ya he referido la más importante, que es cuando se implanta el
núcleo, empieza a hacer trabajo con la población indígena,
explota su crecimiento y decide el estallamiento.”
Aprender a escuchar
- A la vuelta del tiempo, ¿qué lecciones recibió
el EZLN? ¿Qué errores cometió?
- Es un análisis muy apresurado, porque finalmente uno habla de
su propia historia. Dentro de los aciertos podemos mencionar que desde
que el EZLN se implanta y empieza a entrar en contacto con las comunidades,
los insurgentes, o sea la tropa regular, empiezan a aprender no sólo
a hablar en el lenguaje... en los términos de las comunidades indígenas,
sino también a escuchar. Esa es la principal aportación
que las comunidades indígenas hacen al EZLN y que lo forman definitivamente.
“Esa capacidad de oír es fundamental a partir del 12 de enero
de 1994. El Ejército Zapatista es una organización político-militar,
una organización guerrillera que ahí demuestra saber escuchar
lo que pasa afuera, y sabe que llegó el momento de otra cosa que
no era echar tiros.
“Entonces se abre todo un espacio de diálogo, un diálogo
además muy intenso, de sube y baja, con lo que nosotros llamamos
la sociedad civil y con diversos actores políticos cada vez más
amplios, en cuanto a su espectro ideológico, en lo que se refiere
a la cuestión nacional, y cada vez más variados en culturas,
razas, colores y sabores en el aspecto internacional.”
Sin embargo, también hubo equivocaciones. El subcomandante menciona
una de las que considera más graves: “Entre los errores que
hemos cometido a lo largo de estos cinco años públicos es
que hemos hecho muchos juicios apresurados”.
- ¿Por ejemplo...?
- Por ejemplo, al caracterizar a fuerzas políticas. Como la historia
de este país se ha acelerado, no sé si a partir de 1994,
y el avance es tan vertiginoso, las posiciones de las fuerzas políticas
van cambiando, pero no en el sentido de oportunismo, sino que se van adaptando
a las nuevas circunstancias y a nosotros nos faltó comprensión
de que la crisis también afecta a las fuerzas y a los actores políticos.
“No me refiero sólo a los partidos, sino también a
organizaciones sociales, a la Iglesia, al Ejército, a todo lo que
tiene que ver con la política, a los medios de comunicación.
En ese sentido, como nosotros venimos impuestos por otro tipo de tiempo,
por eso dicen que somos la rebelión de los colgados, porque nos
colgamos mucho -a su lado el comandante Tacho y el mayor Moisés
celebran la acotación-; con ese criterio valoramos, muchas veces
de manera injusta, precipitada, posiciones, declaraciones y quehaceres
de las fuerzas políticas.”
- Concretamente de cuáles...
- El más evidente fue respecto a la izquierda mexicana: el Partido
de la Revolución Democrática. Pero no sólo al PRD,
también a lo que se llamaría la izquierda radical, las organizaciones
sociales más radicales, incluso a la aparición de los nuevos
grupos guerrilleros como el Ejército Popular Revolucionario y el
Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente.
El subcomandante no se queda ahí. Considera también injustas
ciertas caracterizaciones que el EZLN y él hicieron de algunos
sectores de Acción Nacional que parecieran ser sensibles a la problemática
que abre el zapatismo. “No me refiero sólo a lo indígena,
sino también a la lucha por la democracia o de determinados sectores
del Partido Revolucionario Institucional o de algunos actores políticos
sueltos que se hacen llamar 'el centro'”.
“En fin, han aparecido otros actores que no son precisamente los
partidos políticos y que son sensibles a los dos planteamientos
fundamentales del EZLN: resolver la cuestión indígena y
el problema del tránsito a la democracia.”
- Además de los juicios apresurados de los que usted habla, ¿no
hubo también generalizaciones que no se valían?
- Exactamente a eso me refiero. En la declaración política
uno tiende a ser muy reduccionista, no matiza, no distingue, no reconoce
niveles, y es muy sencillo agarrar un ejemplo y decir 'todos son así'.
En el caso de Acción Nacional y del PRD nos ha pasado, así
ya como enfermedad crónica.
- ¿Podría argumentar para justificarse que desde acá
las cosas no se ven como son?
- Eso y que el EZLN es joven como organización política
pública, y que su modo de hacer política no encaja con las
reglas. Esa serie de sobrentendidos que son los de la clase política.
Tiene más ventajas que desventajas el hecho de que no entremos
a ese código básico de relaciones políticas. Ello
nos permite cierta distancia, más profundidad en el análisis,
una posición más crítica, aunque también provoque
errores como esos que te digo y que vemos así... de inmediato.
- Cuando habla de lo que se hizo bien y de lo que no funcionó,
¿cómo explicaría el proceso que se da entre el primero
de enero en San Cristóbal, cuando anunciaron que irían sobre
la capital del país, y el meterse después en una reflexión
en la que ya hablan de cómo canalizar políticamente la solución
del problema indígena?
- El EZLN llegó a San Cristóbal de las Casas, a Las Margaritas,
a Ocosingo, y a todas las posiciones que tomamos el primero de enero de
94 en una situación en la que no podía hablar. Y tampoco
nos escuchaban... Ese día nos dimos cuenta de que podíamos
hablar y que podíamos ganar un espacio para ser escuchados. Existía,
pues, la posibilidad de presentar nuestras propuestas políticas,
las fundamentales -el problema indígena y el tránsito a
la democracia- a través de otro proceso.
“Ese proceso no existió antes de 94. Si hubiera existido,
no hubiera habido alzamiento. Es un espacio que había que abrir
y empezó a abrirse a partir de ese año, con esos sube y
bajas, retrocesos y avances que ha tenido.
“Vemos que lo que se ha avanzado ha sido gracias al diálogo
con la sociedad civil, con actores políticos que están por
el tránsito a la democracia, y los baches que han impedido que
ese espacio se abra y se haga más amplio provienen de los conflictos
con el gobierno.
“Pensamos que todavía es posible abrir ese espacio de diálogo,
del va y viene de la palabra, de ir construyendo acuerdos, propuestas
políticas, si no, ¡estaríamos echando tiros! Pero
ese diálogo o ese proceso de construir nuevas alternativas para
la participación de la gente no vendrá del gobierno ni con
el gobierno, ¡con este gobierno, pues!”
El gobierno ya decidió
Para el subcomandante el gobierno actual tomó ya una decisión
en su estrategia: “Mantener el modelo económico, y Zedillo
lo ha dicho muy claramente, que no importa el costo político. La
Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos de la Federación es
la mejor muestra de que no le importa ese costo, que todo lo demás
pasa a segundo plano.
“Los problemas fundamentales que son el tránsito a la democracia,
la transformación del modelo económico, el saldar las cuentas
pendientes de la historia de este país, entre ellas la del movimiento
indígena, pero no sólo la de él, sino el de las mujeres,
a pesar de los avances, y apenas incipientemente, el de los homosexuales
y lesbianas. Falta el de la niñez.
“Hay muchos sectores, aparentemente minoritarios, que luego resultan
más grandes de lo que uno piensa, y que no han visto resuelto su
espacio dentro de lo que se llama la nación mexicana; y el gobierno
ha decidido prescindir de todos esos problemas y enfocar todos sus esfuerzos
y todo su capital, político si es que le queda alguno, a mantener
el modelo económico y no a resolver ningún problema.
“Todos esos sectores, aparentemente minoritarios y que nosotros
llamamos la sociedad civil, sí pueden construir la otra agenda
de la transición en México, la agenda de los problemas de
abajo y no la agenda de los problemas de arriba, por ponerlo así,
en forma reduccionista.”
No se detiene ahí: “Creemos que si nos encontramos con esos
otros grupos, y esos otros grupos se encuentran entre sí, necesariamente
se va a construir otro programa que no será de gobierno, pero que
será de la nación mexicana”.
Aventura: “Nos atreveríamos a decir que la sobrevivencia
de México, como nación, está ahí, y su liquidación
está en la actitud de 'no importa el costo político... ¡mantengamos
el modelo económico!”
- Volviendo a los costos que conllevan las equivocaciones, los seis meses
de silencio del EZLN, cuyos vacíos comenzó a llenar el discurso
oficial con insistentes señalamientos de que eran ustedes los que
no querían la negociación, ¿los afectó políticamente?
- Sí, creo que nos ha afectado políticamente, pero los beneficios
que produjo ese silencio son mayores que los perjuicios.
- No le entiendo. ¿Me lo explica?
- Mira, nosotros hicimos un balance de lo que significaba sumergirnos,
agarrar nuestro submarino y esperar a que pasara todo. Sabíamos
que si nos retirábamos de la escena política con el arma
fundamental que tenemos, la palabra, llegaría un momento en que
gobierno y otros actores iban a ocupar ese espacio, pero sabíamos
también que eso tenía su límite: tarde o temprano
la realidad iba a ser confrontada con ese discurso.
“Confiábamos y apostábamos a que la gente iba a darse
cuenta de que había una contradicción fundamental. Y en
lugar de oponer la palabra a la palabra, decidimos oponer la realidad
a la palabra.
“En efecto, nosotros pensamos que así ocurrió. Dijimos:
'esta es nuestra posición', consideramos inútil estarla
reiterando y reiterando, y guardamos silencio. Pensamos además
que esa era la estrategia gubernamental: que la gente se hastiara.
- ¿Desgastar el discurso zapatista?
- Sí. Y eso es lo que están haciendo finalmente con el Fobaproa.
Hasta que la gente diga, 'bueno, ya, ¡arréglense como puedan!
Ya no queremos saber nada de que si dice López Obrador, si dice
Zedillo o ya dijo Gurría y ya habló Calderón, y nomás
están peleando. ¡Ya arréglenlo como sea!'
“Esa era la estrategia gubernamental respecto a Chiapas, y el problema
no era Chiapas sino toda la cuestión indígena nacional.
Entonces, nosotros decíamos: 'Si nos vamos a eso, provocaremos
ese hastío, que la gente tome distancia y deje de analizar y sentir'.
“Lo que nosotros buscamos en nuestro hablar con la sociedad es que
la gente analice y sienta. Es decir, enviar un mensaje al corazón
y a la cabeza.”
Contradicciones oficiales
Con gestos afirmativos, Tacho y Moisés apoyan los dichos del subcomandante,
quien sigue: “Pensamos que así terminó ocurriendo.
La realidad confrontó a las palabras, ¿no? Acteal, los ataques
a los municipios autónomos, toda esa, ¿cómo decirlo?...
toda esa escenografía barata que se montó en torno a las
lluvias en la costa.
“... las lluvias de pronto no sólo tumbaron los caminos,
sino también el velo que suponía que la inversión
en Chiapas había resuelto todos los problemas sociales, y que todos
estaban muy bien... los únicos que estaban mal eran los zapatistas,
porque estaban de necios resistiendo y no querían aceptar la ayuda
gubernamental.
“¡No! Las lluvias lo que hacen es que develan, derrumban el
telón, la escenografía que han puesto, y entonces se ve
claramente la pobreza, la miseria en sectores que supuestamente no debían
estar así. Y ahí está sin responder aún la
pregunta: ¿dónde quedaron todos los millones que dicen que
mandaron?
“Pero de regreso al tema, es cierto que el gobierno empezó
a ocupar el espacio que nosotros dejamos y se engolosinó en el
discurso, aunque su práctica se fue por otro lado y llegó
el momento en el que empezó a patinar, a contradecirse y a producir
un contradiscurso.
“En ese espacio tan abierto vienen las contradicciones más
absurdas entre Labastida, Rabasa, Albores, Zedillo. Cuatro discursos sobre
Chiapas, cuatro discursos sobre el EZLN, aunque son del mismo lado. Al
final, cuando decidimos romper el silencio otra vez (quinta Declaración
de la Selva Lacandona), el balance es positivo; sin embargo, en ese periodo
tuvimos bajas importantes.”
- ¿Cómo cuáles?
- Como el espacio de interlocución que se había abierto
con la sociedad civil. El contacto que teníamos era de ida y vuelta,
porque nosotros les aportábamos a esos sectores sociales, pero
ellos también nos aportaban a nosotros. Como el silencio fue total
y nos sumergimos en un submarino, todo lo que quedó arriba se desconectó.
A la hora de romper el silencio, lo que se hizo fue decir 'aquí
estamos', y volver a tratar de tejer. En algunos casos lo hemos logrado,
en otros todavía no. Ese sería, pues, el costo mayor del
silencio.
“En cuanto al proceso interno, después de ese periodo de
silencio somos más fuertes, somos más grandes que antes,
a pesar de lo otro.
- Pero, ¿por qué?
- Porque lo que hace el EZLN a la hora que calla hacia el exterior es
intensificar su trabajo al interior, a cohesionar más a las base,
a expandir su mensaje político dentro de los territorios contiguos.
Lo que teóricamente haría un ejército al expandirse
ocupando territorios militarmente, el EZLN lo hizo expandiendo territorios
mediante el mensaje político. Esto no es noticia, no es una carta,
no es un comunicado, no es una entrevista, sino el trabajo que se hace
abajo y que empieza a crecer.
“Así, a la hora que decidimos romper el silencio y proponer
la quinta Declaración de la Selva Lacandona, fue porque nosotros
valoramos que teníamos la fuerza para hacerlo y que teníamos
otras opciones, habíamos logramos ese crecimiento interno.
“Cuando lanzamos la declaración creímos que quedaba
claro, exhibido, desnudado, el discurso gubernamental y su verdadera estrategia
respecto a la cuestión indígena, del EZLN, de Chiapas. Era
el momento de hablar otra vez con aquellos con quienes creemos que es
posible construir una salida pacífica.
- Entonces, llama a la consulta...
- Sí.
- ¿Y qué esperan de ella? Los tiempos parecen no estar claros...
- Mira, efectivamente hay dos tiempos: el tiempo de la clase política
mexicana, cuyo calendario ya marca al 2000...
- ¿Y cómo hacer en ese momento una consulta sin que se mezcle
con esos tiempos?
- Debe trabajarse de tal forma que los tiempos de la clase política
se adecuen a los tiempos de la gente, que la clase política sepa
escuchar esa voz, si esa voz es fuerte y organizada, que es lo que pretende
ser la consulta: una movilización organizada de la voz de la sociedad
y tratar de hacer que la clase política acompase sus tiempos o
quede exhibido que decidió andar su propio paso y prescindir del
resto de la sociedad.
“Para nosotros ése es el gozne que le faltó a la consulta
sobre el Fobaproa. En la consulta que hizo el PRD, tres y medio millones
de personas dijeron 'esta es nuestra posición frente al Fobaproa',
pero falta la propuesta de ¿qué vamos a hacer con esos tres
millones y medio de opiniones respecto de ese paquete?, sobre todo cuando
está la posición de Calderón, de Acción Nacional;
la del inefable Núñez y banda que lo acompaña en
el PRI; la terquedad de Zedillo; la cómica participación
de Gurría, y todo lo que es la clase política.
“Entonces esas tres millones y medio de opiniones que son reales,
¿dónde juegan? ¿Dónde entran? ¿En qué
balanza pesan? Pienso que ese peso está en el aire, y que si la
clase política no lo toma en cuenta, porque son tres millones y
medio pero pudieron haber sido más, porque estoy seguro que la
posición frente al Fobaproa abarca mucho más que eso, si
la clase política prescinde de ese peso, va a pagarlo tarde o temprano.”
Punza: “A más tardar en dos años, si no es que ya
lo está pagando en las últimas elecciones estatales.
“Tratamos que la consulta sea sobre todo una movilización,
eso pensamos del encuentro que va a haber en San Cristóbal estos
días, que el EZLN no diga 'vamos a hacer esta pregunta, ¡háganlo!',
como fue la consulta de 95 (agosto), sino que involucre de otra forma
al mayor número de gente, al mayor número de sectores.
“Decimos que el problema que está en juego no es sólo
el indígena, sino otra relación entre gobernantes y gobernados.
Hoy es el indígena, mañana el de las mujeres y luego el
de los niños o el que sea.”
- ¿Y usted cree que como se resuelva éste se resolverán
los otros?
- En dos niveles. Cómo lo resuelva la clase política es
una cosa, que si el Congreso le entra, que si Zedillo, etcétera.
El aspecto fundamental para nosotros es cómo lo resuelve la sociedad,
si llegó el momento en que la sociedad dice 'vamos a imponer un
método de hacer política que consista en hacernos escuchar',
la clase política tendrá que oír o tendrá
que hacerse a un lado
“Finalmente, se va a abrir un espacio de insurgencia social, civil,
pacífica, que puede producir dos países: el de la clase
política, el que se ve en el Congreso, en los partidos, en los
palacios de gobierno, y el que realmente actúa en la sociedad.
- ¿No resulta ésta una apuesta muy arriesgada del EZLN?
Porque la gente está en otra cosa, muy preocupada por su propia
economía...
- Sí, como en 94, era una apuesta riesgosa salir cuando el país
estaba en la bonanza económica, cuando estábamos en el Primer
Mundo.
De nueva cuenta externa: “Confiamos mucho en la gente, y sabemos
que no es la misma de 94, que es mejor, como la de 94 era mejor que la
de 90, y mejor que la de 85. Sí, en el centro del problema nacional
está el problema económico, y los nuevos aumentos lo hacen
más grave; pero la gente ya es más crítica, más
analítica, y ya busca el porqué de las cosas, no es sólo
la desesperación del 'no me alcanza', sino la reflexión
en torno a que esto tiene un responsable y un porqué.
“Esa inconformidad puede transformarse en rebeldía, y un
rebelde tiende a abrirse hacia los lados, busca a otros, y ahí
es donde el EZLN se va a encontrar con otros grupos sociales. ¡Tenemos
mucha esperanza!”
La Jornada 17 de noviembre de 1998
Diálogo con el gobierno, si asume a plenitud la vía pacífica:
Marcos
Elena Gallegos, enviada/II y última, desde las montañas
de Chiapas, 17 de noviembre ñ El diálogo no se podrá
reanudar mientras el gobierno no asuma, con todas sus consecuencias, la
vía pacífica para resolver el conflicto de Chiapas, lo que
significa cumplir con lo que pacta y abandonar toda expectativa de solución
militar, reitera el subcomandante Marcos. Dice que es imprescindible reponer
un mecanismo de mediación y sostiene que la Cocopa no puede serlo,
“no fue creada para ello y perdería muchas de sus posibilidades
de coadyuvancia”.
Rechaza que el EZLN haga tiempo hilando sobre la posibilidad de que en
el 2000 Cuauhtémoc Cárdenas sea presidente - “son
acusaciones que se usan, en la lucha por la sucesión, para golpear
al contrario”- y asegura que la cuestión no es si el PRI,
el PAN o el PRD llegan, “el problema es si la clase política
está dispuesta a saldar los pendientes, entre ellos el de los pueblos
indígenas”.
Para el subcomandante Marcos debe quedar claro que a los zapatistas “nada
nos resuelve que gane determinado candidato, sino que se cumplan determinadas
condiciones” para alcanzar la paz en Chiapas.
Insiste en que los zapatistas tienen mucha esperanza en la consulta sobre
la iniciativa de ley de la Cocopa, “eso es lo que nos sobra”,
y dice que la tienen no sólo porque va a salir muy bien sino porque
se dará un paso más -enumera las experiencias que se han
vivido como las consultas del PRD o del EZLN o la que se hizo sobre el
gobierno del Distrito Federal- en esta otra forma de hacer política,
cuando la sociedad dice: 'tengo que hacerme escuchar de una manera más
directa, no sólo a través de la democracia representativa'”.
“El gobierno o la clase política no van a abrir esos espacios.
Es la sociedad la que debe hacerlo de forma que sean efectivos. La cuestión
es resolver no sólo que vamos a decir algo, sino resolver la forma
en que ese algo que digamos valga y ahí es donde entra el otro
aspecto, que es el tiempo de la clase política, cuyo futuro, como
conductora del país, está en juego.
Sentencia para rematar el tema: “O aprende a escuchar y a obrar
en consecuencia o va a desaparecer y va a ser sustituida por otra clase
política que sea sensible a esto”.
- ¿Cómo interpreta la frase del secretario Labastida de
que usted se puede quedar en la selva dos, cuatro o cinco años
haciendo comunicados, pues hay otras cosas más urgentes de solucionar?
- Como un signo de imbecilidad crónica. Ellos dicen 'el país
va bien, podemos prescindir de todos esos problemas', consideran que si
resuelven el modelo económico 'podemos vivir con una guerrilla
en el sureste mexicano, con una oposición cada vez más combativa,
con dos fuerzas guerrilleras en el sur del país, en Guerrero y
en Oaxaca, el ERPI y el EPR', o sea 'podemos mantenernos en el poder y
Marcos puede quedarse haciendo comunicados en la selva'”.
“El problema es que no son así las cosas. El modelo económico
que siguen implica necesariamente el deterioro de las relaciones políticas.
Cada día que pasa no hay menos sino más problemas para la
clase gobernante, y si le agregamos que ese modelo económico conlleva
la importación de crisis, esto es, que a los problemas económicos
producto de su torpeza le sumas lo que pasa en otro país, ni en
dos, tres o cinco años, que son los que espera Labastida que dure
el conflicto, se solucionarán las cosas hasta que quede aislado
el EZLN y digan, 'mira, ya están solos', 'ya pasaron de moda',
'la gente se cansó de los guerrilleros románticos'. Eso
fue lo que buscó Chuayffet.
“Pero como nomás les ofrecen puros fracasos, políticos,
sociales, y ahora económicos, ¿no?, pues eso no ocurre.
Zedillo ahora promete dos años de austeridad, ¿y los cuatro
anteriores de qué han sido? Desde que entró no ha habido
ni un solo momento de reposo para el pueblo y las culpas han variado:
que si los errores de diciembre, que si los zapatistas, que si el efecto
vodka, que si el efecto dragón”.
- ¿Qué posibilidad hay de reanudar el diálogo con
este gobierno?
- La respuesta la tiene el gobierno. Nosotros tenemos cinco condiciones
para reanudarlo, que más que cinco condiciones son una sola pregunta:
¿Tú gobierno; tú, Zedillo, estás dispuesto
a asumir con todas sus consecuencias la salida pacífica del conflicto?
“Eso quiere decir cumplir lo que se pacta, abandonar toda expectativa
de una solución militar, tener disposición para resolver
los problemas fundamentales, económicos y sociales del grupo al
que se toca. No del EZLN, porque sí nos han ofrecido resolver nuestro
problema económico -suelta una carcajada.
“Si el gobierno no puede responder esa pregunta o responde que no,
como ha dicho, entonces no podemos pensar que puede haber una solución
dialogada”, agrega y se pone muy serio.
“Rabasa, Labastida, Zedillo pueden decir lo que sea sobre su disposición
al diálogo pero su práctica es clara. Zedillo firma los
acuerdos y ahí se dice que los resolutivos serán presentados
de manera conjunta al Congreso de la Unión, y a la mera hora Zedillo
los rechaza y presenta su propia iniciativa, incumple lo que firmó.
“El problema no es el Congreso. El le está echando la bola
y está diciendo que la culpa es del Congreso porque no legisla.
No. El que no cumple con los acuerdos no es el parlamento ni la Cocopa,
es el gobierno federal. No cumplió, presentó su propia iniciativa,
ataca a las comunidades, mantiene el clima de hostigamiento y no abandona
la posibilidad de un golpe rápido.
“Con eso nos contesta todos los días, 'no estoy dispuesto
a asumir la vía pacífica para solucionar el conflicto con
todas sus consecuencias'”.
Entonces el que tiene que contestar la pregunta es el gobierno.
“Ustedes publicaron lo que decía Gerry Adams en el sentido
de que la base fundamental de la solución del problema de Irlanda
fue el trato de iguales entre las partes. ¡Nooo! Para el gobierno
nosotros somos unos niños malvados y no puede darnos trato de iguales,
ni adquirir compromisos de igual a igual. En cambio se constriñe
al esquema del diálogo de ventanilla: tu llegas, presentas tu pliego
y te responde esto sí, esto sí, esto no...
Pero un diálogo de paz para resolver una guerra no es así.
- En este contexto, ¿qué sentido tiene reunirse con la Cocopa?
- El trabajo de la Cocopa es coadyuvar... ayudar a que el diálogo
cumpla el objetivo de alcanzar la paz en Chiapas haciendo lo posible porque
se cumplan las condiciones que permitan la reanudación de ese diálogo.
El compromiso de la Cocopa no es con el EZLN, es con el proceso. Ese es
el mandato de ley que tienen. El compromiso ni siquiera debiera ser con
sus partidos políticos o con sus grupos parlamentarios sino con
el proceso de paz.
“Y para que esta paz se alcance hay que cumplir los acuerdos, conseguir
medidas de distensión. No le estamos pidiendo que resuelva el conflicto,
lo que nosotros le vamos a pedir es que trabaje en ese sentido.
“Tampoco le pedimos que sea una instancia de mediación. No
aceptamos que la Cocopa lo sea. No es su trabajo ni fue creada para eso.
De hecho, nosotros pensaríamos que la Cocopa perdería muchas
de sus posibilidades de coadyuvante si juega el papel de mediación
que es el papel que quiere darle Rabasa. Ya se tiene la experiencia de
que una mediación se desgasta y puede tronar como ocurrió
con la Conai”.
- La carencia de un canal... concretamente la desaparición de la
Conai ¿cómo repercute?
- La Comisión Nacional de Intermediación tenía dos
funciones. Ser la representación virtual de la sociedad civil.
En enero de 94 la sociedad civil se metió en medio de dos ejércitos
y evitó el enfrentamiento. El símbolo de esa movilización
era la Conai y en este caso el obispo Samuel Ruiz.
“Además, era el mecanismo a través del cual una parte
se comunicaba con la otra, que no fuera a tiros. A la hora que el gobierno
hace a un lado a la Conai, deja frente a frente, otra vez, a los dos ejércitos.
Lo hace porque considera que el momento le favorece en términos
militares, políticos y económicos”.
El subcomandante pone en palabras lo que considera que ha sido la lógica
gubernamental: “ 'Yo necesito una mediación para lograr la
paz, pero no la necesito para lograr la guerra', entonces ahí viene
la campaña en contra de la Conai y pagan todos los actores que
hicieron su apuesta fundamental a la paz, entre éstos la Cocopa...
la Cocopa de antes, los diputados de antes, quienes sí apostaron
incluso su futuro político y se arriesgaron a elaborar la propuesta
de iniciativa de ley, pero lo hicieron hasta que las partes le dijeron
'sí, por ahí es'.
“A la hora que la Conai se desfonda, es hecha a un lado, como la
apuesta es de guerra, los actores que están alrededor, entre ellos
también la sociedad civil, también pierden un mecanismo
y ese mecanismo, si es que se va a conseguir la paz, tiene que restituirse”.
- ¿Cómo reponerlo?
- Pensamos que el proceso arrancará a partir del encuentro -se
efectuará a partir del día 20 en San Cristóbal-,
me imagino que ahí habrá muchas ideas sobre cómo
reponer ese mecanismo. No puede haber proceso de diálogo ni de
paz, sin una instancia de mediación. Tendremos que llegar a eso.
- ¿Para qué serviría todo eso si usted dice que una
parte no oye?
- Sí, el gobierno es una parte que no oye, Zedillo no oye y puede
decir 'no voy a resolver este problema', pero si nosotros logramos construir
un movimiento social que lo obligue a cumplirlo, pensamos que ahí
Zedillo o el que sea, tiene que decidir su futuro político. Si
toma una decisión en contra de la mayoría de la nación
sin importarle el costo, entonces ya la responsabilidad histórica
está de ese lado.
“En el diálogo de San Cristóbal y por supuesto los
columnistas del gobierno no lo mencionan, nosotros nos comprometimos con
la sociedad civil a agotar los mecanismos para resolver pacíficamente
el conflicto. Por eso buscamos por un lado y por otro. Tenemos que cumplir,
así es nuestro modo.
- Le repito, ¿cree que se pueda obligar al gobierno porque eso
no ha pasado en el caso de la política económica?
- El modelo económico no ha tenido oportunidad de ser cuestionado...
- Es cuestionado permanentemente...
- Sí, pero en la cotidianeidad del hogar, del trabajo, ¿en
qué momento ese cuestionamiento se ha organizado para hacerse oír
y para hacer sentir su peso? No tenemos esa experiencia. No nos basta
con organizar a toda esa gente que está muy enojada con el modelo
económico. ¿Cómo hacemos para que se pueda oír?
Y luego, ¿cómo hacemos para que esa palabra tenga peso?
Ese es un problema que tenemos que resolver nosotros, no los zapatistas,
la sociedad.
“Ahí está el descontento y no se trata de canalizarlo
en términos del partido, la vanguardia que organiza el descontento
popular y marcha hacia la victoria, etcétera, etcétera,
lo que se dice en esos casos, se trata de que ese descontento pueda manifestarse
y no hay mecanismos para ello.
Además hay una gran campaña del gobierno y los medios para
decir: el problema fundamental no es la economía sino la seguridad,
y como ellos lo entienden lo resolverán con policías, no
cambiando el modelo económico.
“Finalmente en la cárcel no van a estar ni El Divino, ni
Madrazo Pintado o Cabal Peniche... ninguno de los verdaderos delincuentes.
Estarán los ladrones y policías de la tira de Policías
y ladrones de Trino que publica La Jornada”.
Un recuento a los 15 años del EZLN
- En ese recuento, a 15 años de la fundación del EZLN, ¿cuál
sería la característica de los gobernadores, comisionados
y secretarios de Gobernación que han tratado el conflicto?
- ¿La fundamental? Pues que el que está arriba puede pero
no quiere. Puede lograr la paz pero no la quiere porque no está
dispuesto a pagar los costos. Desde el momento que estalla el conflicto,
el poder central toma las riendas en Chiapas y decide gobernadores, comisionados,
secretarios de Gobernación, todos responden a la línea de
Los Pinos.
“Primero, Salinas lo que quería era terminar. Ese fue el
trabajo de Camacho que a lo mejor era chicle y pegaba, y en una de esas
resolvía el conflicto en unos días y hasta el Nobel de la
Paz le daban a Salinas. Luego el trabajo de Madrazo Cuéllar fue
que el conflicto no se agravara.
“Cuando entra Zedillo, mantiene una línea de negociación
mientras avanzan en el aspecto militar, ganaba tiempo para ello. Paradójicamente
es lo que nos critican a nosotros, que estamos ganando tiempo para el
2000, ¡como si fuéramos a ser candidatos a la Presidencia!
“El que gana tiempo es el gobierno y cada tanto toca el botón
de la guerra, a ver si prende --febrero de 95, Acteal, los ataques a los
municipios--, Moctezuma, Bernal, Coldwell y Rabasa. Los secretarios de
Gobernación van a lo mismo: hacen tiempo. Se ponen duros o blandos
según lo requiera su estrategia.
“Los gobernadores han jugado a eso también. Me acuerdo del
ejemplo de la servilleta que ponía Moctezuma cuando le decían
que los zapatistas no iban a aceptar que Robledo llegara porque era producto
de un fraude. Entonces él agarraba una servilleta y decía
'este es Robledo, lo tiro, pero, ¿cuánto pagan por él..?'
Como si el alzamiento zapatista fuera para poner o quitar gobernadores,
y así ocurrió con Ruiz Ferro, quien sale no por los sucesos
de Acteal sino porque éstos se hicieron públicos. Así
lo afirmó Rosario Green, ¡chin, se supo!
“Y Albores llegó porque Labastida quería un duro,
dócil y maleable, y cuando le mandan ¡hablabonito... habla
bonito!, ¡hablafeo... hablafeo!, ¡ataca... ataca!”
- Hablando del 2000 se especula que su estrategia es esperar un gobierno
del PRD, que puede ser mejor negociar con Cárdenas.
-¡Noooo! Nosotros no hemos variado nuestra posición. No pusimos
primero unas condiciones para la paz, y luego que ya nos las iban a dar
las cambiamos por otras y por otras, hasta que llegue otro régimen.
El problema no es quién llegue, si el PRD, el PRI o el PAN. El
problema es si la clase política está dispuesta a asumir
que tiene que saldar esos pendientes, entre ellos el de los pueblos indígenas,
pero no sólo el de ellos.
“A nosotros no nos resuelve nada que entre uno u otro. Nuestro problema
no es que entre determinado candidato sino que se cumplan determinadas
condiciones”.
- ¿Qué lectura le da entonces a las versiones de que Marcos
está esperando a Cárdenas?
- Que el tiempo de la clase política y el 2000 son como lo que
dice... ¿cómo se llama el gordo éste? -le pregunta
a Tacho-, ¡ah!, López Velarde, quien dice que hay pruebas
de que el EZLN y el PRD están de acuerdo para el 2000.
Como ya está en juego la sucesión y el problema es que ya
no es seguro que el candidato del PRI va a ganar, entonces cualquier asunto
que es de interés, que sirva para que alguno de los candidatos
suba o baje, es usado.
“Si Cárdenas dice una cosa, hay que usarlo para atacarlo.
Lo mismo sucede con Fox, Medina Plascencia, Bartlett, Moctezuma y Labastida.
Y no estoy calificando a ninguno, Chiapas y el EZLN sirven para desprestigiar
a unos y a otros, porque es un problema por resolver. Para la clase política
es una baraja más en el juego de naipes.
“Pero nosotros no somos un problema porque queramos sino porque
lo creó el régimen. El olvido y el abandono de los pueblos
indígenas es responsabilidad del gobierno, y eso lo tiene que pagar
tarde o temprano”.
La consulta y el 2000
- Insisto, ¿efectuar la consulta no lleva el riesgo de que se contamine
con el 2000?
- El problema es ése: que el 2000 contamine la consulta y el proceso
de paz, pero queremos construir ese proceso en otro lado y construir a
contracorriente un tiempo distinto al político. Ya sabemos que
es difícil, pero se va a poder. No es posible que la clase política
no escuche a la gente creyendo que al final “les doy una despensa,
una cachucha y una torta y votan por mí”.
- Frente a los procesos que se viven en Irlanda y España, ¿cómo
ve el caso de México?
- En todo proceso o conflicto siempre llega el momento en que las partes,
o una de las partes, se plantean que la solución que quiere no
puede ser unilateral y que no se va a lograr en la forma en que lo está
haciendo. Por lo tanto, hay que dialogar y conseguir un acuerdo bilateral.
Ese momento no ha llegado para el gobierno mexicano, pudo haber llegado
para Aznar.
“El gobierno de México piensa que sí puede imponer
sus decisiones, o sea que puede resolver el problema de Chiapas... nosotros
decíamos antes que con tiendas de Conasupo pero ya las van a desaparecer,
¿verdad?, bueno, con tiendas de consumo y desayunos escolares.
Creen que la decisión la pueden tomar unilateralmente e imponer
por la vía violenta. No considera posible construir un acuerdo
bilateral porque no considera igual a la otra parte. Como un padre de
los de antes, quien no trata de igual a un hijo malcriado.
Nosotros somos el hijo malcriado. Ellos dicen más feo. Dicen que
somos unos hijos de la chingada, pero para que no tengas que ponerlo así,
¿o sí puedes poner malas palabras?
- Sí.
- Oye, yo me estoy aquí reprimiendo y cuidando mi léxico.
- Pensé que ya se le habían olvidado.
- Creí que no las publicaban.
- Para el gobierno ustedes se empeñan en el todo o nada.
- Estaba leyendo Presidentes en su tinta, de Naranjo, y ahí leí
del “todo o nada”. Es de Salinas refiriéndose a la
oposición y luego la retoma Zedillo.
“Lo que los zapatistas reclaman es su derecho a vivir en justicia,
democracia, libertad y dignidad. La respuesta es:¡Nooo, quieres
todo o nada! ¿Cómo me pides que quieres vivir así?,¡Nooo,
pídeme otra cosa!, pero, ¿qué ser humano quiere vivir
con menos que eso? No se le puede decir a quien lo desea que está
en una posición de intransigencia.
“Nosotros le decimos al gobierno 'tú te comprometiste a hacer
algo, lo firmaste, ¡cúmplelo!', y nos dicen que somos intransigentes,
que queremos el todo o nada. A lo mejor para el gobierno no vale la palabra,
para nosotros sí. El que está en la posición de todo
o nada es el gobierno. Así lo respondemos y así es”.
- Diarios como The New York Times señalan que los resultados de
las últimas elecciones son una muestra de que el PRI puede ganar
el 2000...
- Evidentemente el régimen tiene recursos todavía para sobrevivir.
Por algo se ha mantenido, pero el problema fundamental de un gobierno
no es serlo sino ser legítimo. A lo mejor los gringos y otros periódicos
dicen que el PRI puede mantenerse en el gobierno, pero ya no va a poder
recuperar la legitimidad que tenía antes. No este PRI. Tal vez
otro, sí.
“Si quieres hacer política es fundamental la legitimidad
y la credibilidad y de ambas carecen el gobierno y el PRI actuales. Esa
es la ingobernabilidad. La gente no te cree, no te hace caso, y estás
ahí encerrado en el laberinto”.
- ¿Sería éste uno de los problemas del régimen
actual?
- Es el fundamental. No es Chiapas ni Fobaproa o el presupuesto, sino
la legitimidad y la credibilidad. De la Madrid, Salinas y Zedillo derrocharon
todo el capital político que tenían. Zedillo agota los últimos
centavitos que les quedaban. Lo hace para mantener el modelo económico
porque no lo va a pagar él sino el PRI y sus aliados políticos.
Si Acción Nacional se suma a ellos, también lo pagará.
“Es lo que ocurre con las crisis de los partidos de Estado y del
presidencialismo. Yo creo que el problema fundamental no es quién
va a ser Presidente sino qué relaciones políticas van a
crearse, a partir del 2000, entre gobernantes y gobernados. Además,
en el esquema neoliberal se tienen que destruir a las viejas clases políticas
y sus relaciones para que surjan las generaciones que necesita la globalización,
y eso está sucediendo en México”.
- Y ante eso, ¿cuál es la alternativa de la sociedad?
- La sociedad tiene que cambiar las relaciones con los gobernantes. La
cuestión es que en ese proceso de destrucción hay muchas
cosas que se caen, no sólo asesinan a Colosio, y ¡aguántate!,
a ver ahora a quién van a asesinar después de que se vaya
el Papa, venga la asamblea y empiecen los ajustes de cuentas, porque la
vieja clase política no va a sentarse a decir, sí, ¡desaparézcanme,
métanme a la cárcel, mándenme de embajador, renuncio
a todos los privilegios!
“La gente necesita construir un espacio para protegerse de esa guerra
y sobrevivir, construir otro tipo de relaciones y eso tiene que ver con
la consulta, con el proceso de paz, con el modelo económico y la
gente es capaz de eso y de mucho más”.
- ¿Los gobiernos de la oposición reproducen los errores
del esquema priísta?
- Pues sí, pero hay otra expectativa en la gente que ya pudo decirle
a uno que no. El PAN y el PRD deben entender que la sociedad que los llevó
al poder los puede quitar porque ya tuvo la fuerza para derrotar al sistema
de partido de Estado.
- ¿Qué lecciones necesita aprender la oposición con
miras al 2000?
- Lo que deben aprender del PRI es que no deben recurrir al asesinato
para dirimir pugnas internas, que no salpiquen a la hora que hacen todas
sus cochinadas porque no es posible mantenerse sin pagarlo. Es necesario
también que cambien las relaciones con los gobernados para no quedarse
aislados.
Durante la sucesión, los zapatistas voltearán
hacia otro lado
- ¿Cómo van a mirar los zapatistas el proceso de la sucesión?
- Vamos a voltear para otro lado, para donde siempre hemos mirado.
Volveremos la vista al lugar donde es posible construir alternativas.
Los zapatistas no están viendo al PRD o al PAN. ¡Mentira!
Saben que los partidos tienen un lugar. Queremos que ese lugar cambie
y que la clase política mire a ese otro lado, el de los indios,
los campesinos, las mujeres, los homosexuales...
- En muchos círculos se pronostica que el movimiento zapatista
será un movimiento derrotado...
- Nosotros no vamos... no podemos ser derrotados. Si nos derrotan, ¡ganamos!
La única forma de derrotarnos es hacer imposible que existamos.
Luchamos por un país en el que no sea necesario recurrir a las
armas para defender las ideas, los derechos. Mientras eso exista siempre
habrá zapatistas.
- Dicen que ustedes han convertido a Chiapas en el último centro
de turismo revolucionario del milenio.
- Eso les molesta a muchos, pero ha impedido que el zapatismo se convierta
en un movimiento fundamentalista, étnico, de indígenas contra
ladinos.
Cuando los compañeros de las comunidades se encuentran con otras
personas, blancas, rojas, negras o amarillas, y se dan cuenta que pueden
ser compañeros o hermanos y no enemigos, que la piel no tiene que
ver con la cabronada, que el color del blanco no es el color de un hijo
de la chingada que sólo viene a joder, sino que reconoce en él
a otra persona con la que puede hablar y a la que puede ayudar, pues eso
tiene un efecto.
- ¿Todavía sueña?
- A veces tengo pesadillas -se muere de risa-, pero sí, sueño
que ganamos, que podemos volver a trabajar en el gremio periodístico,
que tenemos hijos, que hacemos una vida normal, pero con todos, sabiendo
que no hay otros que carecen de oportunidades.
“Cuando ganemos -dice a modo de despedida-, yo me voy a ir a otro
lado. Y a los que se quieran quedar en la selva, pues les mandaremos su
pilón y sus tostadas. Creemos que es posible ganar porque ya no
puede durar mucho tiempo un mundo que no reconozca al otro”.
Fuente: http://serpiente.dgsca.unam.mx/jornada/1998/nov98/981118/dialogo.html
y http://serpiente.dgsca.unam.mx/jornada/1998/nov98/981117/al.html
|