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(19 de junio de 1994)
Gaspar Morquecho: ¿Cuál es la reacción
del EZLN a la renuncia del licenciado Camacho como comisionado?
-Lo que nosotros vemos respecto a la renuncia del señor
Camacho es, por un lado, la incomprensión de uno de los candidatos
a la Presidencia de la República, el señor Zedillo, de lo
que significa un proceso de diálogo y un proceso de negociación.
En su ceguera, no ve que el hecho de haber logrado la prórroga
del cese al fuego, las garantías de que se iba a respetar y de
que no iba a haber agresión sobre un lado o sobre el otro y que
se abriera al proceso electoral y se pudieran realizar las elecciones
en todo el país, es un logro de la mesa del diálogo en San
Cristóbal y definitivamente tanto del esfuerzo del mediador como
del comisionado.
A la hora que el señor Zedillo invalida, o desprecia,
o desvalora el trabajo del comisionado, en realidad está desvalorando
una posición y se va por la línea de exigir la rendición.
Todo lo que no sea una rendición es un fracaso para el
señor Zedillo. ¿Qué confianza nos puede dar que ese
candidato, en caso de que llegue a la Presidencia, va a tener una actitud
negociadora o conciliadora para resolver el conflicto chiapaneco o, en
concreto, el conflicto del EZLN?
Es definitivamente un golpe bajo que se da, por parte del PRI,
al esfuerzo del diálogo, al esfuerzo de negociación y una
ceguera histórica para ver los avances que se tuvieron.
Lo que nosotros vemos también es que cuando Camacho hace
las propuestas de respuesta a las demandas del EZLN sí hace un
esfuerzo serio. Se movió para conseguir respuestas que satisficieran
nuestras demandas en el transcurso de la consulta y particularmente a
partir del asesinato de Colosio. En algún lugar o en algún
grupo de interés o grupo de poder entre el gobierno federal empiezan
a cortar todas las iniciativas que significaron respaldar esas propuestas,
de tal forma que nosotros nos diéramos cuenta de que no se iba
a cumplir nada y de forzar la idea de que el señor Camacho había
fracasado. O, en el mejor de los casos, obtener una rendición incondicional
de parte del EZLN, y que la idea era mantenerlo ocupado haciendo algo
para que no le hiciera sombra al candidato del PRI en medio de una campaña
que, todos sabemos, está muy débil.
A mí se me hace que Camacho es valiente, es claro cuando
dice qué es lo que provoca su renuncia porque él había
hecho un esfuerzo serio; nosotros se lo reconocimos. Se lo invalidó
un señor que pretende ser presidente de la República por
parte del partido de Estado. Es una actitud valiente el hecho que haya
renunciado y que haya señalado esto.
-¿Qué nos puede decir sobre la Convención
Nacional Democrática convocada por el EZLN?
-Inicialmente la reacción de los sectores de la sociedad
civil de Chiapas es más rápida precisamente porque son los
que ven más claro, me imagino, el problema de la guerra civil y
la necesidad de buscarle una salida, porque de una u otra forma son los
que llevaron el peso de la guerra.
Esa sociedad civil chiapaneca entiende que la Convención
es una oportunidad que vale la pena jugar para el proceso de tránsito
pacífico. Falta la respuesta a nivel nacional. Ya hay sectores
que se han pronunciado, muy dispersos todavía.
Nosotros queremos dejar muy claro que la Convención Nacional
Democrática no es la Convención del Ejército Zapatista
de Liberación Nacional. Es decir, no es una Convención que
reivindique la lucha armada como camino, sino precisamente es una Convención
que busca el tránsito pacífico, el tránsito político
a la democracia.
Hay temor de que sea una Convención zapatista. Entonces
lo que va a salir ahí es la apología de la lucha armada,
la apología del EZLN, dirigida por el EZLN.
Nosotros no estamos planteando que la Convención se pronuncie
por la lucha armada. Al revés, nosotros estamos señalando
que la Convención se tiene que pronunciar por hacer algo. No quedarse
sentada esperando el día 22, sino que tiene que hacer algo antes,
un esfuerzo que vale la pena hacer. No tenemos nada que perder para ver
si es todavía posible forzar un tránsito pacífico
a la democracia.
Eso sí me interesa aclararlo porque he leído en
algunas partes que se puede interpretar así, que es la Convención
de un ejército, que sería el brazo político del Ejército
Zapatista de Liberación Nacional.
La Convención Nacional sería el brazo político
de la lucha democrática, así como el EZLN es el brazo militar
de la lucha democrática. En términos que les gusta usar
mucho ahora a los politólogos, la línea dura es el Ejército
Zapatista de Liberación Nacional y la línea concertadora
o pacífica sería la sociedad civil.
Nosotros la estamos llamando a que se organice más, que
no esté dispersa. Puede ser la Convención, puede ser cualquier
otra. Con la convocatoria a la Convención contestamos a la pregunta
de gente que nos dice: quiero hacer algo; no estoy de acuerdo con la lucha
armada, pero sí estoy de acuerdo con la democracia. Entonces nosotros
les decimos: bueno pues, reúnanse.
Nosotros les ofrecemos territorio, apoyo, protección y
una idea de lo que puede ser, de lo que a nosotros nos llevó a
las armas, pero que a ustedes los puede llevar a las urnas. Eso sería
la Convención, y sería bueno que quedara claro, desde ahorita,
antes de que se realice.
-Hablando de elecciones, ¿qué significa no
entorpecer el proceso electoral en la zona bajo control zapatista?
-Nosotros estamos abiertos a que entren los candidatos, a que
hagan campaña, que entren las casillas, que se haga la votación,
y estamos en disposición de dar garantías de que todo este
proceso no sufrirá interferencias de parte de nuestras fuerzas.
Nosotros apelamos a la Cruz Roja Internacional para que haga constar que
no hay ninguna agresión por parte nuestra, previendo que pueda
haber provocaciones que se nos puedan achacar a nosotros.
Ese es uno de los logros de la mesa del diálogo, abrir
la puerta por parte del sector más radical de la democracia que
es el EZLN, para que se dé el tránsito pacífico que
tanto reclama la sociedad civil.
Nosotros estamos cediendo el espacio que se ha ganado la sociedad
civil y frente al cual puede hacer valer su trabajo, que es en este caso
el proceso electoral de agosto. Nosotros daremos todas las facilidades,
hasta hacernos a un lado definitivamente, si hay la garantía de
que se va a dejar constancia de esto.
Por eso apelamos a las organizaciones no gubernamentales, principalmente
a las de Chiapas que están organizadas para que sean vigilantes
de que este proceso se realice en normalidad dentro de nuestras líneas.
No significa todavía que llamemos a votar; significa sencillamente
que no vamos a interferir, vamos a ser consecuentes con ese planteamiento
que señalamos desde enero de que no pretendíamos interferir
en el proceso electoral de agosto.
-Eso significa que habrá funcionarios de casilla,
representantes de los partidos; se pide la intervención de la Cruz
Roja Internacional, de las ONG. ¿Esas serían las mesas en
las casillas en la zonas bajo control zapatista?
-Sí, pero la diferencia es que estas elecciones serían
las primeras organizadas por la sociedad civil en el territorio nacional.
Es decir, nosotros estamos cediendo a las ONG que organicen todo lo que
tiene que ocurrir aquí adentro, en el territorio zapatista.
Pensamos que es un indicador interesante para el resto del país
y para el resto de la sociedad civil de unas elecciones no organizadas
por el gobierno, pero tampoco por una organización armada y en
rebeldía, sino organizada por esa tercera fuerza a la que nosotros
le reconocemos beligerancia, que es la sociedad civil.
Sería un gran avance no beligerante, quiero decir, no
armado ni violento, sino un avance pacífico. Estas elecciones en
nuestros territorios las organizaría la sociedad civil. Esa sería
la gran diferencia.
-¿Entonces hay una invitación abierta a todos
los candidatos de todos los partidos, en este caso los estatales?
-Invitación abierta no, porque hay gente que nos da repulsión.
Simplemente no nos opondremos a que lo hagan, pero tampoco los recibiremos
con los brazos abiertos, a algunos de ellos en especial, que de pronto
han olvidado cuál fue su historia electoral en un estado donde
el fraude fue escandaloso, que llegaron incluso a senadurías con
ese supuesto respaldo del pueblo.
No olvidamos, sabemos lo que es la historia y hay que reconocerlo.
No evitaríamos que vinieran a hacer campaña, pero la población
de las zonas bajo control zapatista sí saben quién es quién.
Garantizaríamos que no habría agresiones ni interferencias
de ningún tipo. Definitivamente no estamos invitando a todos, pero
si quieren venir no nos opondremos.
-Hubo reacciones en Chiapas sobre el no zapatista a la firma
de un acuerdo de paz. ¿Hay alguna preocupación por algunas
de estas reacciones? Digamos la de los ganaderos, el gobierno o la del
ejército.
-El ejército vuelve a retomar el lenguaje de "transgresores
de la ley" y de "profesionales de la violencia", el lenguaje
que ya había abandonado. Lo que cabe destacar ahí es que
se comprometen a respetar el cese al fuego, pero lo dejan abierto a la
orden de su mando que, en este caso, es el señor Salinas de Gortari.
Mientras el EZLN garantiza que va a respetar el cese al fuego
y hace todo lo posible para que no se rompa, el ejército por lo
pronto lo respeta, pero no responde qué va a seguir, hace más
inestable el clima militar y dificulta el espacio que nosotros queríamos
abrir, que era el tránsito pacífico.
Por otra parte, la reacción de los ganaderos es paradójica,
porque ellos querían la rendición, o sea la paz. Ahora le
reclaman al gobierno que no tome una línea dura. No que negocie,
sino por qué no les acaba de... de partir la madre a los zapatistas
si no quieren aceptar lo que se les está ofreciendo.
Esa reacción es normal. Descara ya el supuesto discurso
mediador de los ganaderos que aspiraban a puestos populares, que ya estaban
en la negociación, el diálogo y no sé qué.
Se les quita la careta finalmente y los vuelve a poner en la posición
que siempre han tenido.
Para que no crean los electores que las supuestas fórmulas
indígena-mestizo o ejidatario-ganadero pueden engañar a
alguien.
Por el lado del PRI, que siempre ha seguido una política
acertada en el estado -la prueba está en que nos alzamos en armas-,
está el hecho de haber lanzado candidatos a los puestos de elección
popular de gente con amplia trayectoria de impopularidad. A varios de
ellos nadie los conoce; se han distinguido en la política en el
centro y por no haberse presentado nunca a los distritos que dicen representar,
y hay otros que de plano tienen tradición represiva, como los ganaderos
con los que compiten.
El panorama electoral en el estado muestra claramente que la
permanencia del PRI es la permanencia de las condiciones que obligan al
EZLN a alzarse en armas y mantenerse en ellas. Se vio claro que el PRI
estatal -faltaría hablar del nacional- es el que menos entendió
esta guerra y es el que será responsable de que esto continúe
o se acabe.
El PRI no ha visto, no ha valorado. Piensa que pueden quedar
las cosas como estaban antes simplemente cambiando el discurso o haciéndolo
más populachero o más indigenista, incluso por el lado de
los ganaderos... como si fuera posible borrar toda la historia que han
acumulado.
Aquí, en las regiones del territorio zapatista, nunca
se presentó ningún candidato de elección popular.
Ni los presidentes municipales de Ocosingo ni Las Margaritas pasaron mas
allá. El de Las Margaritas nunca pasó de Las Margaritas
y el de Ocosingo nada más llegó a la cervecería que
está en el cruce de El Jatate.
El único candidato a puesto de elección popular
que ha entrado a zona zapatista, pero cuando no era zona zapatista, es
Cuauhtémoc Cárdenas, que es candidato a la Presidencia de
la República. Pero ni un diputado, ni suplente, ni plurinominal,
ni uninominal, ni nada. Ni siquiera un candidato a presidente municipal
se presentó nunca a pedir el voto de los lugares donde ganó
el cien por ciento de los votos.
Fuente: Archivo de Comunicados y Entrevistas editado por la Revista
Rebeldía
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