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David Aponte, Selva Lacandona, Chis. En entrevista con tres reporteros
en un claro de la selva lacandona, el subcomandante hizo algunos comentarios
sobre la reaparición pública de Camacho Solís y sus
puntos de vista con respecto al proceso de paz.
El viernes el comisionado ratificó su cargo y su postura
acerca de una solución política al conflicto armado ante
representantes de los tres poderes del estado. Además, mencionó
que en las próximas semanas se darán nuevos pasos hacia
la construcción de la paz.
En principio, Marcos consideró que ahora no hay condiciones
político-militares para reanudar el diálogo. Existe un nuevo
movimiento de tropas del ejército federal hacia otras zonas de
la región, argumentó.
-Lo que hicieron fue sacarlo de la ruta de la prensa. Hicieron
la retirada por el lado que la prensa cubre, que es Tuxtla Gutiérrez,
San Cristóbal de las Casas, Ocosingo, Altamirano y Las Margaritas,
y le dieron la vuelta por Arriaga, una parte, y por Villahermosa y Tenosique,
la otra. Hace cinco días bajaron de Tenosique aproximadamente 30
camiones grandes de ocho y 12 toneladas, con aproximadamente mil, mil
200 efectivos, por la carretera de la frontera" .
-¿Ustedes creen o no que hay movimiento de tropas
para relevo o están aumentando?
-Dentro del relevo. Lo que hacen es que reubican a las unidades
de paracaidistas y zapadores, los sacan del círculo de prensa y
los meten atrás. Los paracaidistas son rangers, de contraguerrilla.
Y en términos militares eso significa poner ahí a los zapadores
y a los paracaidistas, y la operación del yunque y martillo se
invierte. Ahora estaría en la frontera y el yunque aquí.
Creo que aquí se la juegan mucho y la jugada es meterse
a las cañadas (la selva Lacandona), dominar las carreteras y ahí
poner el yunque. No creo que se arriesguen a meter el yunque en Ocosingo,
Altamirano y Las Margaritas, porque se notaría y ellos no quieren
que se note".
-¿Cuál sería entonces la idea de ellos?
¿Es una visión ofensiva?
-De aislamiento, de sacar a la guerrilla de interlocutor social,
que ya dejemos de declarar, que dejemos de estar haciendo lo que hacemos
ahora. Sacarnos de esta cañada. Pero el movimiento de tropas aquí
tiene que ser muy rápido para que salgamos. Lo que antes estaba
planeado de este lado, que es meter a los zapadores y a los paracaidistas,
que son los boinas verdes, a desactivar las minas. Son unidades de contrainsurgencia,
que entran a chocar y a ubicarte.
Las unidades que usan son de doce a quince. Estamos hablando
como de cinco mil efectivos, una división. Una división
aerotransportada, persiguiendo ahora el modelo gringo de una intervención
rápida.
Entonces, inicialmente la mueven en esta línea, Ocosingo,
Altamirano, Las Margaritas, en las pistas de aterrizaje de aquí,
la de Altamirano rehabilitada y la de Las Margaritas, sacaron los vuelos
comerciales y pusieron un cuartel y lo lanzan, y empiezan a empujarnos
para allá (la frontera con Guatemala) y allá está
el yunque. En ese caso, serían los kaibiles (unidad de élite
del ejército guatemalteco). El ejército federal afloja ahí
y nos enfrentarían contra los kaibiles. Entonces los kaibiles hacen
el yunque.
En ese sentido, sacan en los periódicos que salieron los
efectivos y los periodistas los ven pasar por San Cristóbal de
las Casas, pero le dan la vuelta y hacen el recambio de tropas".
-¿Hay una doble política del gobierno? Camacho
habló de que coordina los intereses de la paz, en alusión
a los ganaderos.
-Sí, pienso que iba a tratar de incorporar en alguna parte
del diálogo a los ganaderos, porque ellos ya lo habían planteado,
que querían hablar con nosotros, y como sí es conocido por
ellos que nosotros no hemos invadido las fincas todavía, tal vez
para aprovecharse de eso y llegar a un arreglo y resolver el problema
del ganado, porque fue el impuesto de guerra, y negociar de alguna forma
la posesión de la tierra.
Del lado del ejército, mantener la posición supuestamente
afloja la presión militar, pero mantiene la misma, no la aumenta,
simplemente cambia el dispositivo. Ése es el último reporte
que me llegó ayer (viernes)".
-No veo claro, ¿qué quiere el gobierno: continuar
el diálogo o preparar esto para una ofensiva definitiva?
-No, quiere continuar la consulta, la que está suspendida
es la consulta. Lo que quiere saber es qué van a decir los pueblos
y mantener el dispositivo militar dependiendo del resultado de la consulta;
aflojar la presión militar para ya irse sobre la negociación.
-¿Ustedes no tienen idea de si van a continuar, si
hay condiciones?
-No, definitivamente ahorita no hay condiciones. Parecía,
pues ese afloje lo estaba viendo el Comité, pero luego ya vimos
que la línea exterior no checaba la salida. Nuestros informes de
línea exterior nos decían que no salían (los soldados)
del estado y luego nos llegaron informes de que estaban entrando por otro
lado, y como no había movimiento en el resto del país, pues
son los mismos que se están moviendo de un lado a otro.
Por el momento no hay cambio en la situación. Lo que hace
decidir la suspensión de la consulta es lo de Colosio. Dijimos,
pues, ya está el pretexto que se necesita. Parece que ahora se
aclara un poco el panorama de que no es por el lado nuestro, y que va
por un complot interno del poder. Nosotros podemos realizar la consulta
con ese dispositivo (militar) mientras no tenga fundamento político
para hacerse la ofensiva..."
-¿Qué hay de cierto en que usted se reunió
con Camacho hace unos días?
-No, a Camacho no lo vemos desde el diálogo, y también
es mentira que ha mandado comunicados confidenciales. Tal vez lo mandó,
pero no ha llegado. De Camacho no sabemos nada después del diálogo.
Él estaba esperando el resultado de las consultas, nosotros seguimos
el proceso y luego pasa lo de Colosio y ya menos. Hasta ahora supimos
que iba a llegar (a Chiapas). Pero no he tenido ningún contacto
con él, ni escrito ni público ni secreto.
-¿A qué lo atribuyen?
-A que están esperando a que se recomponga también.
Estaban con la opción de Colosio, negociando y con el cambio tienen
que ver cómo se reacomodan para ver qué ofrecen o qué
negocian.
-¿Cuáles serían las condiciones para
que volviera el diálogo y bajaran a la catedral?
-Tendrían que producirse las condiciones militares previas
al diálogo: que el ejército aflojara su presencia. Dos,
que también bajara la beligerancia, cuando menos hasta el punto
antes del diálogo, de los ganaderos, los comerciantes y la clase
política, que parecía muy ligada entre los presidentes municipales
y los ganaderos. Con ésas. Claro, una señal positiva sería
que renunciara Salinas.
-¿Es real la idea de que quiere hablar con Zedillo?
-No, yo nunca he dicho... Le puedo dar algunos consejos de cómo
hacer libros de texto, pero yo nunca dije. El Comité no se ha reunido
desde que lo nombraron, pero lo más seguro es que no se pronuncie
por ningún candidato.
Yo ya había cortado que vinieran los candidatos. Ya no
los vamos a invitar, pero estamos dispuestos a hablar con un representante
de ellos. En ese sentido estamos dispuestos a hablar con cualquier representante.
A nosotros lo que nos preocupa es que se metan aquí, pues si les
pasa algo, si hay algún avión que se caiga... Lo que he
dicho es que estábamos en la disposición de hablar con cualquier
candidato, pero yo había cortado que vinieran, porque si les pasaba
algo nos iban a echar la culpa a nosotros. Si le pasó a Colosio,
pues peor a otro candidato".
Fuente: La Jornada, 9 de marzo de 1994.
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