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Para Chiapas, expediente abierto, de Radio UNAM.
Capitana Elisa. Bueno pues yo, mi trabajo en el pueblo, pues
es en la cocina, eso es siempre de por sí.
-Y se ve que cocina muy rico, además.
-¿Cuál rico? Es nada más tortiar, eso es
el trabajo de por sí, pues no tenemos más que hacer, porque
el pueblo no tiene nada, pues. No come, casi no come nada más que
la tortilla, más que el pozol. Eso es mi trabajo cuando estaba
yo en mi casa.
-¿Está casada?
-No. Bueno, pues para qué negar, sí.
-¿Y su pareja es también soldado zapatista?
-Sí es, es zapatista también.
-¿Y está enamorada usted de él todavía?
-No sé, eso no te puedo decir.
-¿Por qué decidió usted ingresar al ejército
zapatista?
-Bueno, me ingresé allí porque yo veía pues
la situación que vivía la gente. Entonces yo pensaba cómo
resolver este problema, pues yo no sabía si hay compañeras
en la montaña. Pero ya cuando me dijeron que sí hay un grupo
de compañeros que están luchando por el pueblo, entonces
pues llegó un día que los compañeros insurgentes
bajaron en el pueblo, allí fue cuando me explicaron qué
es lo que querían, por qué luchaban. Entonces pues yo decidí
ingresarme también allí, porque de por sí veía
la situación que está muy ... muy cabrona, pues. Entonces
yo hablé con un compañero insurgente. Yo le dije que si
me aceptan allí, y me dijo que sí. Entonces yo me fui a
la montaña a prepararme. Mi familia pues también ellos están
de acuerdo que yo me ingresara allí, y así fue cuando me
ingresé en el ejército zapatista
-¿Le pediste permiso a tu familia para incorporarte a
los zapatistas, para unirte a los zapatistas?
-Claro que sí. Bueno, primero le dije a mi familia que
si me pueden mandar allí o si puedo ir allí. Mi familia,
pues sí, como entiende de por sí también, y porque
los compañeros llegan a explicar por qué luchan, entonces
mi familia entienden que sí es cierto lo que ellos dicen. Entonces
cuando yo le dije que me quiero ingresar allí también, pues
mi familia estuvo de acuerdo y me mandaron y hasta ahorita estoy aquí.
-¿Cómo es la relación entre las mujeres
y los hombres en el ejército zapatista?
-Bueno, en el ejército zapatista los hombres y las mujeres
nos llevamos bien. Allí hay democracia, allí hay justicia,
allí hay todo pues, todo lo que hay. Pues no es igual como estar
en un pueblo, que aparte los hombres, aparte las mujeres. Allí
no, allí convivimos juntos, con los hombres, y hacemos el trabajo
igual. Se reparte igual los trabajos, y allí pues no puedes hacer
lo que tú quieres, siempre el hombre manda. Es por eso, ya estaba
yo cansada pues de hacer esas cosas, pero ya cuando llegué en el
ejército pues se cambió, se cambió la cosa, pues
no, ya no estuvo igual. Eso es lo que estamos buscando ahorita. Porque
como mujer campesina el gobierno no nos reconoce. Siempre la mujer es...,
siempre está abajo pues, siempre el hombre siempre tiene que...,
siempre es el que manda, pero ahorita pues nosotras vemos que no es cierto
lo que dice el gobierno. También las mujeres pueden hacer los trabajos,
también puede tener cargo, también puede dirigir igual que
el hombre, por eso nosotros estamos luchando para que las mujeres también
tengan esa oportunidad de hacer esos trabajos.
Soldado insurgente Isadora. Digo pues a las mujeres que sí
pueden hacer los trabajos y que sigan adelante también como piensan.
Si quieren empuñar las armas o apoyar así al ejército
zapatista, como piensan pues, porque no es obligado. Lo que piensan, pues,
es lo que tienen que hacer.
Subteniente sanitaria Elena. Me ingresé en las filas del
Ejército Zapatista de Liberación Nacional porque veía
también toda la situación en que vivía en mi casa,
con toda mi familia ¿no?
Nosotros vivimos en una casa muy pobre, como ven ustedes aquí.
Entonces yo vi también que el dinero, que todo lo que conseguíamos
del trabajo, pues no nos alcanzaba para comprar la comida, para comprar
la ropa y para las medicinas, todo lo que necesitábamos en la casa.
No nos alcanzaba, aunque trabajábamos aquí en el campo.
Yo trabajaba en el campo, fui con mi familia, hacíamos la milpa,
todo pues, todo lo que hacía mi papá también.
Me di cuenta pues. Y además que yo, cuando estaba en mi
casa, no sabía leer ni escribir ni hablar el español siquiera.
Mi papá, mi mamá, no me dejaban salir porque no sabía
dónde ir. Cuando ya empecé a ver a los compañeros,
que empezaron a explicar la política, todo, todo lo que nos llegaban
a decir, pensé pues, es bueno para nosotros, y ahí es donde
pensé pues, de estar en mi casa seguiría igual como antes,
sin saber nada y sin aprender a leer y escribir, estaría igual.
Mejor pensé salir de mi casa. Y además, si me enseñaban
en mi casa, todo lo que nos enseñaban al principio, no es igual
estar en la casa y estar aquí, no iba a aprender igual.
-¿Cuándo sucedió esto, hace cuántos
años?
-Eso hace ocho años, que yo estaba en mi casa. Tengo ocho
años aquí en el ejército.
-¿Y siempre estuvo trabajando en el aspecto de sanidad?
-No, realmente no, dos años me enseñaron a leer
y escribir. Conforme fui aprendiendo a leer y escribir y hablar bien el
español, ya me metieron en la sanidad y me fueron enseñando
las curaciones de las heridas pequeñas.
-¿Quién le enseñó?
-Antes había una compañera que nos enseñaba.
-¿Vive la compañera?
-Sí vive, está en otro lado. Nos daba la clase...
bueno, como yo no sabía bien leer y escribir, pues más bien
las prácticas me daba, las técnicas de curación,
pues.
-¿Nos pudiera contar un poco cómo ha sido su historia,
su
trabajo?-La verdad, lo que he aprendido pues. Primero nos enseñaron
la curación, curación de heridas pequeñas. En las
caminatas a los compañeros insurgentes se les friegan los pies.
Ahí fue como fui aprendiendo. Y también nos exigían
mucho para aprender y repartir las medicinas. Tenemos un diccionario donde
vemos cómo se toma, todas las dosis de las medicinas más
básicas que usamos nosotros. Y ahí fue como fui aprendiendo
poco a poco, y cuando andábamos en las caminatas largas pues, de
seis, siete horas, o un día, ahí se necesitaba más.
-¿Usted imaginaba hace seis años que iba a pasar
esto?
-Sí, de por sí eso nos explicaban desde antes,
que qué es lo que iba a pasar. Nos preparamos. Y luego de que iba
a pasar pues la guerra. Esperábamos antes de la guerra, cada quién
con su misión se prepara: de la infantería, de servicios
de sanidad, de armería, de radio técnico, todo. Eso nos
explicaron pues, de que se va a necesitar, los heridos de guerra.
-¿Y usted vivió con paciencia esta formación
que le fueron dando? ¿Cómo la vivió?
-Pues la viví bien, contenta, con mis compañeros.
-¿Esperando la guerra o esperando que se resolvieran las
cosas y que no hubiera la guerra?
-No, porque esperábamos la guerra, porque sabíamos
nosotros, de muchos años, que han luchado todos los mexicanos,
que no se ha resuelto pues. Hay huelgas, hay todo pues, pero no se resuelve
así nada más con puras palabras. Por eso siempre pensábamos
nosotros que sí va a haber la guerra, porque ya vimos pues: con
las armas, con palabras no.
-¿Usted tiene entrenamiento militar también?, ¿usted
sabe tomar un fusil, sabe disparar?
-Claro que sí, sé disparar.
-¿En dónde participó usted a partir del
primero de enero, en dónde estuvo asignada?
-Yo me tocó aquí, con las otras compañeras
sanitarias. Nos tocó aquí a esperar los heridos. Sí,
porque no podíamos ir todos juntos, alguien, algunas de las compañeras
sanitarias fueron con ellos y otros nos quedamos aquí esperando.
Sí, porque si nos íbamos todos juntos no hay chance para
atender mientras daban los primeros auxilios allí en la línea
del combate y nada más se completa ya para acá.
-¿Con qué instrumentos, con qué medicinas
cuentan, el ejército zapatista para atender a sus heridos?
-Se cuenta con los materiales de curación como gasas,
todos los materiales pues: el suero, el equipo. Y más bien lo que
usamos aquí con los heridos pues son los antibióticos, porque
algunos heridos se llegaron ya muy infectados y tenemos que buscar antibióticos
y más materiales de curación, analgésicos para el
dolor. Eso es lo que usamos aquí.
-¿Piensa usted en el triunfo del EZLN?
-Claro que sí, eso pensamos.
-Y cuando gane el EZLN, ¿usted qué va a hacer?
-Pues, seguiré siendo sanitaria, pero ya en un lugar aquí,
en una clínica o en un hospital para atender más a los heridos,
a la población pues, a todos los que necesitan.
-¿Usted tiene alguna religión?
-Sí, católica.
-¿Y les habla a los heridos, les da fe también?
¿Qué les cuenta?
-Sí, todo contamos: cómo era antes y cómo
es la vida ahorita y qué va a pasar después. Nosotros nos
sentimos como hermanos, como familia pues, aunque antes no nos conocíamos
ni sabemos dónde viene otro. Aquí ya comprendemos como familia,
como hermanos, más que hermanos.
-¿Piensa que la guerra vaya a ser larga?
-Claro que sí, va a ser larga, nuestro país es
grande, México es grande.
-¿Y usted está preparada a hacer esta larga guerra
también?
-Sí, hasta donde lleguemos.
-¿Tiene miedo?
-No, no tengo miedo, porque ya sabía que eso va a pasar.
Si nos toca morir con tal que hacemos algo por el pueblo, no morir pues
por la enfermedad o cualquier enfermedad así nada más, sino
que morir por el pueblo, por salvar el pueblo, por defenderlo.
-¿Quisiera decirnos algunas palabras más teniente
Elena?
-Pues no, sólo les agradezco a ustedes que están
aquí y hacen el favor de publicar todo como nosotros lo decimos,
o lo que ustedes ven de aquí. O sea, que no creen pues todo lo
que dice el gobierno, o piensan que eso es mentira, que nosotros somos
guatemaltecos o somos de otros países. Pos no, somos mexicanos,
los chiapanecos.
Capitán Luis Miguel. Bueno, las mujeres no es porque ellos
no las toman en cuenta, sino que ellos tienen que tomar en cuenta, porque
ellas realmente pueden empuñar las armas también. En nuestras
filas de nosotros hay mujeres y niños. Agarran así un arma
en la mano también las mujeres pues. Como el hombre puede hacer,
también las mujeres pueden.
Nada más que ahorita casi todos en diferentes partes tenemos
una idea, el machismo que le decimos nosotros de que los hombres sí,
sólo ellos pueden hacer lo que ellos quieren ¿no?, o sea
que a las mujeres no se les da oportunidad pues, porque es la idea pues
así, rica pues, la idea burguesa. Entonces nosotros, como del ejército
zapatista, nosotros les damos oportunidad de eso, y por eso de soldados
que tenemos nosotros hay mujeres. Hay mujeres que sí se fueron
a combatir para el día primero de enero pues. Ellas pelearon con
los soldados pues, es la diferencia de pelear con un soldado que es del
ejército federal, que si una compañera que es miembro del
ejército zapatista fue a pelear con un ejército federal
pues, que es un hombre y con una mujer, es la diferencia pues. Y se siente
como que es diferente pues, y por eso nosotros decimos que le damos oportunidad
a las mujeres, eso sí.
Fuente: Archivo de Comunicados y Entrevistas editado por la Revista
Rebeldía
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