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I
Blanche Petrich y Elio Henríquez, . Selva Lacandona, Chis.
Es el estratega militar y también el vocero e intérprete
de los zapatistas, el subcomandante Marcos, sólo mirada y voz:
"Como nunca, ahora que se viene el diálogo, el Ejército
Zapatista necesita de la sociedad civil. Dependemos del resto del país."
También dice que la insurgencia chiapaneca está
"completa y en su cancha", que su ofensiva militar de los primeros
días de enero fue tan exitosa que ahora el EZLN tiene más
gente, más parque y más armas.
Paradójicamente, habla de la decisión que han tomado
los dirigentes del Comité Clandestino Revolucionario Indígena
de ir a la mesa de negociaciones como un gran riesgo de quedar acorralados
en una maniobra política. En ese caso, como cuando la Conquista,
sucederá que "si tiene éxito el gobierno en aislarnos,
como dicen los compañeros, va a suceder lo que les pasó
a los Chiapas en el Grijalva: los van a acorralar por el río y
los compañeros, antes que rendirse, van a preferir aventarse al
río que entregar las armas".
Finalmente, dice, la puerta del diálogo se abrió
en un momento determinante, "cuando el gobierno federal se dio cuenta
de que la aniquilación total de nuestra fuerza es improbable en
el mejor de los casos, o imposible en la realidad"
Sarcástico y medio poeta, con una canana de tiros de carabina
cruzada sobre el poncho negro, el líder militar del EZLN irá
al diálogo sólo si su mando superior así se lo ordena.
Pero no deja de pensar en lo que, nos dice, son sus "fantasmas":
Chinameca y la imagen de Venustiano Carranza a espaldas del presidente
Carlos Salinas a la hora de anunciar su amnistía.
También está la discusión de si saldrán
armados o desarmados de la selva. Lo malo, dice El Sub, es que la Cruz
Roja Internacional "no deja que haya más armas que la que
Dios nos dio".
Habíamos llegado por un lado del monte y él, después
de una corta espera, apareció por el otro, acompañado por
una escolta de guerrilleros y guerrilleras con pasamontañas iguales
al del jefe. El rocío de una neblina que a veces hace de llovizna
llena de perlas la lana de su pasamontañas. A cada rato debe acomodar
el agujero de la boca para dejar pasar la voz.
El tema del diálogo es el que más le preocupa:
-Acabamos de recibir el ultimátum de Camacho. Lo están
contestando los compañeros; son algunas cuestiones concretas, como
si llevarán armas o no, si va a entrar la Cruz Roja Internacional
para garantizar la neutralidad y esas cosas. Y bueno, la Cruz Roja Internacional
no deja que haya más armas que la que Dios nos dio. Esa es la única
arma que se puede llevar.
"Y está pendiente si se va a incorporar lo de la
política nacional. Porque los compañeros dicen que aunque
no sea resolutivo, tiene que aparecer. Y está bajo protesta lo
de fuerza política en formación. A los compañeros
eso les encabronó mucho. Resulta que ahora los indígenas
ya no son niños sino adultos en formación.
"En realidad, lo de ahora es un monólogo. Ahorita
los compañeros están diciendo que tendrán que ir
a dialogar. Tendrían que hacerlo, pero con la sociedad civil, sólo
que ahorita no hay muchas opciones por el cerco militar".
-El comisionado para la Paz, Manuel Camacho, habla de un diálogo
en la selva.
-No, nosotros estamos pensando que el diálogo sea en la
ciudad.
-¿Volver a San Cristóbal?
-No, no estamos pensando en San Cristóbal. Ahí
hay problemas. Tendrá que ser en un lugar en donde ellos se obliguen
a responder por la civilidad. Nosotros no queremos que sea en la selva
porque si Camacho entra y le pasa algo, o sea, le hacen algo, van a decir
que es por culpa nuestra. Nosotros no podemos garantizar aquí la
seguridad. Ni de Camacho ni de don Samuel.
-¿En el Distrito Federal?
-Sí, si quieren aniquilarnos por asfixia, pues sí
pueden llevarnos ahí. Lo que no pudieron hacer los rockets de Godínez
lo va a hacer el smog.
El encuentro, casi como de viejos amigos con ese rostro desconocido,
fue a las doce del día y duró hasta que, cerca de las ocho
de la noche, nos despidió con un "este muñeco se pasa
a otro aparador". Hubo análisis militar, discusión
política, confesiones personales, reclamos a la prensa -"hay
muy poca prensa honesta"- y muchas anécdotas de la toma de
San Cristóbal de las Casas, con la cual el EZLN lanzó su
"ya basta" el primero de enero.
Antisolemne, califica la lucha armada zapatista de antidogmática:
-Vemos en realidad a la lucha armada como parte de un proceso
más amplio, más complejo que puede llegar a ser determinante,
depende de cómo vaya el proceso. Tan es válida que esa repentina
atención del gobierno federal a la cuestión indígena
viene después del primero de enero. El culto al liberalismo social
y todo lo que eso conllevaba de pronto queda a un lado, nadie habla de
eso ahora, y el éxito de la economía mexicana de pronto
se pone en entredicho; el mito del mito genial de la pobreza en México
vuelve a resurgir y provoca que hasta los sectores más reaccionarios
del gobierno federal aparezcan estos días dándose golpes
de pecho; ahora dicen "sí, pobrecitos indios, ya no lo vuelvo
a hacer y déjame pues ayudarte". Nosotros estamos claros y
pensamos que las organizaciones no armadas a nivel nacional se han dado
cuenta de eso, de que fue producto de esto el levantamiento armado de
la desesperación.
Explica porqué sus comandantes del CCRI decidieron ir
a la mesa, a pesar de estar concientes del riesgo de una trampa política:
"pensaron que a la sociedad civil no le haría mal escuchar
al comité. En concreto, no le haría mal ver que no son narcotraficantes
cubanos, Boogie El Aceitoso o mercenarios desempleados después
de las guerras centroamericanas, como dice Godínez. Que vean que
son seres humanos, indígenas además, que son los que dirigen
y que dicen lo que dicen".
Su inspiración, como estratega, es "Pancho Villa,
en lo del ejército regular; Emiliano Zapata, en lo de la conversión
de campesino a guerrillero y guerrillero a campesino". Lo demás,
dice mientras la columna hace algunos ejercicios, lo sacamos de un manual
del Ejército Mexicano que cayó en nuestras manos, de un
manualito del Pentágono y de unos textos de un general francés
que ya no me acuerdo como se llama".
Pero sobre su visión de la guerra de guerrillas es más
serio:
-Vemos la lucha armada no en el sentido clásico de las
guerrillas anteriores, es decir, la lucha armada como un solo camino,
como una sola verdad todopoderosa en torno a la cual se aglutinaba todo,
sino que nosotros siempre vimos desde el principio a la lucha armada como
parte de una serie de procesos o de formas de lucha que van cambiando;
algunas veces es más importante una y a veces es más importante
otra.
Lo piensa antes de sentarse en el banquito hechizo que se preparó
para la entrevista: "¿Ya me prepararon mi paredón o
qué?" Pero se sienta. Y la entrevista empieza.
-La chispa de su ofensiva no prendió, no se convirtió
en insurrección, la gente no puso barricadas, no se levantó
en la ciudad ...
-Nosotros no esperábamos eso, no esperábamos que
la gente de México dijera: "Ah, miren, ya están los
zapatistas, ahora nosotros también", y agarraran los cuchillos
de cocina y se lanzaran en contra del primer policía que encontraran
(¿de civil?). Nosotros pensábamos que la gente iba a decir
lo que dijo: "Algo está mal en este país, algo tiene
que cambiar", porque si algo no se les puede cuestionar a los compañeros
del Ejercito Zapatista es que realmente no nos dejaron otro camino. Nadie
puede decir: "No, es que ustedes debieron probar las elecciones".
"Cómo es posible, pues, que el estado de Chiapas
tuviera tal porcentaje de votos a favor del PRI y sea el mayor porcentaje
de alzados en esos municipios. Allí se ve que hay un fraude electoral
gigantesco.
"De los caminos legales para conseguir tierra, está
la reforma al artículo 27. De la sobrevivencia con los finqueros
conviviendo a un lado. Realmente, pues, no había otro camino. En
cambio, había el otro peligro: que la gente dijera: "No, son
narcotraficantes. No, son agentes del imperialismo social soviético",
bueno, ése ya no existe: social chino, pues ése ya está
por otro lado. No se cuál. O agentes de la CIA o cualquier otra
cosa, pues, o sea que la gente no viera realmente cuáles eran las
causas que animaban este movimiento, y eso le daría margen al gobierno
para una represión con el pretexto que ahora está de moda,
que es el del narcoterrorismo o narcoguerrilla.
-¿Y por qué ese momento. La entrada del TLC, el
año electoral?
-Es como el mito del pasamontañas. Nosotros nos ponemos
el pasamontañas porque hacía mucho frío. De pronto
a la gente le pasa mucho el pasamontañas y así queda el
pasamontañas.
Nosotros no habíamos planeado atacar el primero de enero.
El Comité Clandestino, hace un año, a finales de enero,
dice: "Nos vamos a alzar en armas", y me da la orden: "A
ver, tú te encargas de eso, te damos un plazo, en ese plazo escoge".
-Y nosotros probamos varias fechas. Pero teníamos que
tomar en cuenta muchas cosas. Por ejemplo, teníamos que tomar en
cuenta que tenía que ser algo que dejara claro que no era narcoguerrilla.
Tenía que ser algo sobre las ciudades, no podía ser algo
en el campo que finalmente dijeran: no, pos allá quedó en
la selva, como hicieron cuando la sierra de la Corralchén, en ese
cuartel que nos encontraron, dijeron no, que son talamontes, son mariguaneros
y otras cosas que decían; que no, que son guatemaltecos. Nosotros
no podíamos hablar porque estábamos pensando y esperando
ver qué pasaba.
"Estaba el otro problema de la población civil. Si
nosotros atacamos las ciudades, qué va a pasar con la población
civil y sobre el guerrillero, más que la causa, pesa la población
civil. Para un guerrillero, pues, está morirse por su causa, pero
está dispuesto a morirse antes de hacerle daño a un civil.
No checa, pues, es algo que le duele más que que lo agarre el Ejército.
"A partir de entonces los compañeros empiezan a tomar
en cuenta aspectos logísticos para el alzamiento, no políticos.
Es decir, por ejemplo, cuándo pueden conseguir más reserva
de alimentos, pensando desde un principio en una guerra larga, en que
nos cercan, que nos avientan contra las montañas. Entonces, tiene
que coincidir después de la cosecha, cuando se puede juntar dinero.
"En esa decisión de alzarse en armas no se toma en
cuenta, la verdad, la política nacional. No es tan importante,
pues, para los compañeros. A tal grado es la desesperación
que ya no queremos aguantar más, que no importa si hay condiciones
internacionales o nacionales."
-Y ahora que hay una propuesta de negociación, ¿qué
pasa con las armas? Se prepararon diez años para la guerra...
-O sea, es un riesgo que el gobierno logre aislarnos políticamente
a nivel nacional, presentarnos como ultras desesperados, intransigentes,
todo lo que se ha estado manejando, y la sociedad civil diga: "Sí,
viva la paz, mueran los ultras", nos dejen solos.
"Evidentemente allí es donde la opción militar
vuelve a surgir. Y créeme que los compañeros no le van a
dudar, si hay que morir lo van a hacer. Pero en este caso va a ser una
carnicería, no nos vamos solos ni nos vamos a otro sitio."
-¿Sienten que están siendo acorralados?
-Sí. Definitivamente. Nos están diciendo: nos arreglamos
aquí o no nos arreglamos. O endurecimiento, como dicen. Ahí
hay un cambio raro en Camacho y al Comité (CCRI) le extraña
el cambio de tono. No sé si se le ocurrió a monsieur Córdoba
esa idea absurda de fuerza política en formación, pero si
hay una aberración jurídica es ésa que está
diciendo.
"Los compañeros dicen: no, pues qué fuerza
política en formación, en realidad es fuerza militar en
aniquilación. O sea, es lo mismo, pues. Los compañeros son
más duros todavía porque dicen: es que seguimos siendo niños
chiquitos, nomás que ahora no nos van a decir niños chiquitos,
sino que van a decir adultos en formación, pero nos van a seguir
tratando como niños."
-¿Y aun así se van a sentar a platicar?
-Nosotros pensamos que en esa situación le debemos una
respuesta no al gobierno ni a Camacho, sino a la sociedad civil. O sea,
nosotros queremos sentarnos a hablar con la sociedad civil.
"Sí sabemos que Camacho va a decir sí o no
a lo que le digan desde arriba. Pero nosotros tenemos esa deuda con la
nación, con la patria tal vez, pero no la de ellos. Tenemos que
responder si se da ese proceso acelerado de `extermínenlos, perdónenlos'.
"No es por nuestro éxito militar ni por la sapiencia
de Córdoba de que entiende que hay que negociar y le aconseja así
a Salinas, sino es que algo pasa en la sociedad que nos dice: no puedes
hacer eso, tienes que buscar otra forma."
-En la última posición de Camacho se reduce el
problema del Ejército Zapatista de negociar con ustedes, a la dimensión
chiapaneca o indígena. Ustedes reclaman que tienen una dimensión
nacional. ¿Cómo debe ser abordado lo nacional, lo mexicano,
no sólo lo chiapaneco, en una negociación con el Estado,
y hasta dónde el Estado puede ofrecerles a ustedes propuestas o
respuestas a lo que ustedes piden?
-Bueno, los compañeros son muy claros: es una mentira
pensar que nuestros problemas se van a solucionar a nivel estatal. Estoy
hablando de gente muy política, que puede no manejar muy bien el
español, pero muy clara y que tiene una jerarquía sobre
la gente de que los siguen a donde sea, por eso llegaron miles a las ciudades,
porque los están siguiendo a ellos, y dicen: nosotros tenemos una
serie de problemas y nosotros creemos que esto se va resolver con el cambio
de Setzer o de Patrocinio, nos estamos engañando nosotros mismos
y estamos engañando a nuestras gentes.
"Nosotros sabemos que esto sólo se puede arreglar
si más arriba hay otro cambio. Dicen: es que nos están cambiando
las hojas del árbol y las raíces están malas. Lo
que nosotros decimos es: levantemos la raíz y volvamos a sembrarlo.
Los compañeros dicen claramente: nosotros tenemos una propuesta,
y hemos dicho claro que no se las vamos a imponer a nadie. No vamos a
decir: bueno, aquí nosotros pensamos que la sociedad mexicana va
a ser así y al que no, lo fusilamos, mientras nos dejen y tengamos
la fuerza bruta.
"Entonces, decimos: hagamos un trato, pues, un espacio democrático,
y el que convenza a la gente, ése que gane. Si ganamos nosotros,
pues ganamos nosotros; si gana otro, pues... Pero no hay ese espacio,
y ese espacio es nacional, es absurdo que alguien piense todavía
que es posible resolver eso, ni siquiera a nivel estatal, ni siquiera
a nivel regional. Tendrían que cambiar muchas cosas para que fuera
posible eso.
"No puede ser que la nación no nos quiera escuchar
en esta propuesta política nacional.
"No se vale que Camacho diga que no va a negociar con un
grupo armado la política nacional. Los compañeros piensan
que en realidad el gobierno está lavándose las manos antes
de llegar a un acuerdo, y si se llega a un acuerdo, pues sería
para no cumplirlo. Los compañeros dicen que nos quieren aislar,
que nos quieren poner de rodillas; el dilema es falso, no es paz con democracia,
para nosotros es paz con dignidad o guerra con dignidad, pero sentimos
que tenemos esa deuda con la sociedad civil."
-Sobre la negativa de Camacho a incluir en la mesa la cuestión
electoral...
-Ellos no quieren que se toquen temas sobre los que hay consenso.
Ellos van a decir: bueno, los pobres indígenas están muy
pobres, sí, están muy pobres y por eso los vamos a ayudar,
y luego dirán que primero les entreguemos las armas. Esa maniobra
está muy clara y parece que la sociedad no lo quiere ver. En el
último comunicado los compañeros interpelan a la sociedad
civil y le preguntan por qué no dicen nada, como si no se dieran
cuenta de lo que está pasando. Cómo es posible que haya
un pacto de civilidad... y unas horas después viene el "no
se hagan bolas" y nadie diga nada. Es como si no hubiera habido un
primero de enero, como si nada hubiera pasado.
-¿Piensan que el Estado tiene capacidad, tal y como está
ahora, de democratizarse?
-No, si no los obligan no. Si hay alguna reforma política
que encamine realmente la democracia, tendrá que ser resultado
de la presión de la sociedad civil; nosotros dejamos eso claro,
ese espacio político no va a salir de nuestras oficinas.
II
El subcomandante Marcos es un enigma que goza siéndolo.
"Marcos, no sé quién es... un pasamontañas de
nariz pronunciada". Puede ser cualquiera.
Ronda los cuarenta, calculamos. Ojos castaños claros,
no verdes. Sangre fría y buen humor. Según cuenta, cierto
día tuvo que elegir un camino "Yo me imagino que todos tienen
que elegir alguna vez: o seguíamos una vida cómoda, materialmente
cómoda, o éramos consecuentes con un tipo de ideas. Nosotros
tuvimos que escoger y ser consecuentes y pues:.. aquí estamos".
Considera que acertó.
Como ladino, cierto día llegó a la selva chiapaneca.
Lo que sucedió después lo relata en esta entrevista:
-Cuando nosotros llegamos empezó la cuestión militar.
Cuando yo llegué no había nada. Llegamos y empezamos. Veníamos,
a nivel nacional, de un proceso parecido al que ahora se vive en el estado:
se cierran las salidas políticas, se abre una división extra
en los dos Méxicos que en realidad son tres: el México de
los poderosos, el México que aspira a ser de los poderosos y el
México al que nadie toma en cuenta. En Chiapas son los indígenas,
pero en otros lados tienen otros nombres.
"De ahí venimos, de que algo había de hacer."
-¿Generacionalmente vienes del 68?
-¿No que tengo 25 años? Esa es mi media filiación.
Como dice Krauze, no puede ser que agotaron las vías políticas
porque si tiene 25 años tenía seis cuando el 68. Ya en serio,
sí, definitivamente después del 68, pero no mero el 68.
Porque según supe después -aquí en la montaña
no se saben muchas cosas- se puso muy de moda que todo mundo había
estado en 68. No, yo no. Yo estaba chavito. Pero sí vengo de todo
lo que vino después, principalmente los fraudes electorales, el
más escandaloso el de 1988, pero otros también.
-No ha de haber sido fácil...
-La selva lacandona, para un ladino, es lo peor que te puede
pasar. Peor que un programa de 24 horas. Nosotros entramos aquí
en un proceso de enseñanza-aprendizaje. Los compañeros me
enseñaban lo que saben de las montañas y yo lo que yo sabía.
Y así fue como empecé a agarrar grado: subteniente, teniente,
capitán primero, capitán segundo y subcomandante. Allí
me hicieron el examen de prensa y me reprobaron, me quedé como
subcomandante.
-Se nota que no te hemos caído muy bien los periodistas...
-Me preguntaron el día primero por qué era subcomandante.
Les dije que para ser comandante me falta aprender a tenerle paciencia
a los periodistas. Nunca lo he aprendido. Pérame: los hay buenos
y hay malos. Es que por aquí se ha metido Juan de la Fregada. Hace
poco llegó uno que ofreció leche y chamarras a cambio de
una entrevista. Eso ofende mucho a los compañeros. Chamarras tenemos
y leche es lo que nos sobra.
-Bueno, llegaste a la selva ¿y luego? ¿cómo
surgió la guerrilla?
-Pensamos, por supuesto, en la lucha armada. Pero no como único
camino, no como la única posibilidad aglutinadora de todo esto,
sino como parte de algo más amplio que había que preparar,
asimilar. Y yo creo que acertamos porque seguimos el camino correcto.
No nos aventamos a asaltar bancos, a matar policías, a secuestrar,
sino que nos dimos a aprender sin que nadie nos enseñara porque,
ya te digo, que alguien llegara de México y dijera: yo voy a hacer
guerrilla, ayúdenme, pues no, estábamos clamando en el desierto.
Y hasta el 3 de enero seguíamos solos.
-¿Son muchos ladinos en el EZLN?
-Somos la inmensa cantidad de tres.
-Asociemos algunas ideas. Amor:
-No sé tú qué generación seas, pero
a nosotros nos educaron con algo que se llamaba amor para la patria y
así crecimos. Decimos amor a la patria y decimos muchas cosas,
y eso es lo que pusimos encima de todo. Hay una anécdota: cuando
estaban votando la guerra, porque el otro escándalo es que esta
guerra la votaron democráticamente, no fue decisión del
Comité sino que los Comités pasaron a preguntar a cada hombre,
a cada mujer, a cada niño si ya era tiempo de empezar la guerra
o no. Hicieron actas y firmas que deben estar por ahí o ya las
quemaron, no sé dónde quedaron esas actas de centenares
de comunidades. Entonces en una de ellas argumentaban los indígenas
que estaban allí reunidos: "Porque nosotros, lo que no estamos
de acuerdo es que nuestro país se venda al extranjero. Como quiera,
morir de hambre pasa, pero lo que no pasa es que en este país mande
otro que no sea mexicano".
"Claro, en la concepción de algunos intelectuales,
esta conciencia de patria o nacional no es posible en un indígena,
pero es que no conocen a estos indígenas."
-¿Indígena?
-Ahorita es el máximo ejemplar de lo que debe ser un mexicano
digno y honesto, no sólo en Chiapas sino en todo el país.
Ellos son ahorita la vanguardia de este país, sin querer decir
eso implicación política; la vanguardia humana, pues. Todo
lo que han dado y lo que están dispuestos a dar, sabiendo que no
van a cosechar nada, porque a estos no les pueden ofrecer embajadas, son
analfabetas, ni modo que les digan: no, pos si te calmas te doy una embajada
en tal lado.
"No les pueden dar nada, más que plomo en todo caso,
y como quiera están haciendo lo que están haciendo y con
esa dignidad y esa democracia dentro de lo absurdo que es lo militar en
una guerra, es una lección que este país tiene que aprender
si quiere seguir siendo país."
-¿Muerte?
-Para nosotros es vida, en esa lógica tan absurda de una
muerte cotidiana que se hizo tan normal en estas situaciones. Es vivir,
pues, es una alegría. Cuando cumplimos un mes de que empezara la
guerra, se hizo fiesta para recordar a los compañeros que murieron.
Decían: es que su muerte la vemos con alegría porque es
vida para otros, en ese lenguaje tan crítico, pero tan rico al
mismo tiempo.
-¿Victoria?
-Victoria... a veces tan lejos! Nosotros pensamos en que el fruto
de la victoria le va a tocar cosecharla a otros. Ahorita para nosotros
victoria quiere decir sacrificio y a otro le va a tocar realmente recibir
esa "V".
Definitivamente, es un chocarrero este subcomanche. Lector atento
de Monsiváis, Aguilar Camín, Krauze. Cuidadoso de la imagen
que proyecta
"Mira lo que cargo, y dicen que los jefes vamos mejor armados
que los combatientes", y saca de su funda la carabina 22. Viejita
pero bien cuidada. Los cartuchos rojos como pilas Eveready que lleva en
la canana son sus proyectiles. Cualquiera de su escolta va mejor armado
que él. Por ejemplo, el mayor Pedro, responsable de la armería
del EZLN. Y la mayor Ana María, comandante de la operación
para tomar el palacio municipal de San Cristóbal. Y el teniente
Romeo, responsable de nuestra seguridad en esta incursión en territorio
zapatista.
Sólo que no menciona el otro pistolón que lleva
al cinto, ese sí amenazador. Otro detalle: fuma pipa.
Es un apasionado de la estrategia militar, de la cual presume:
-Qué caray, ustedes no preguntan nada de la guerra. Pregunten,
órale. La toma de San Cristóbal es todo un poema... (Por
eso, lector, no se pierda la tercera parte).
Y es, desde luego, lector de La Jornada. Manda recados: al cartonista
Magú, "una mentada de madre". Al fotógrafo Pedro
Valtierra, de Cuartoscuro, en respuesta a su petición de un destape
en exclusiva en El Correo Ilustrado, le manda decir que "ya mero
le da fecha".
Calculador también: "¿En cuánto podré
cotizar mi pasamontañas? ¿tres mil, siete mil dólares?"
Rápido para las respuestas:
-En toda esta historia de la guerrilla zapatista aparece el sello
de la Teología de la Liberación. Incluso se ha responsabilizado
al obispo Samuel Ruiz del levantamiento...
-Eso de ligar a la Iglesia con nosotros es un recurso, como pasó
con lo de los extranjeros, y con aquella frase de profesionales de la
violencia. Ya pasará de moda. A muchos sectores les molesta el
papel protagónico de la Iglesia, no de don Samuel. No hubo ningún
apoyo, ni siquiera beneplácito, aprobación de nadie de la
Iglesia. Al contrario: algunos pues que se daban cuenta de que estaba
preparándose algo, insistían mucho en que era una locura,
que era absurdo.
-¿No crees que los actuales zapatistas llegaron a la conciencia
de la necesidad de rebelarse a través de la prédica de la
Teología de la Liberación?
-No, creo que no. Porque más bien el trabajo de la Iglesia
o de la diócesis -en este caso de San Cristóbal- de don
Samuel, que abarca toda la selva y todos los municipios de Los Altos,
fue al revés, pues, fue que tenían que buscar una opción
de vida, por la participación de la vía política,
por buscar medios de subsistencia autónoma. Ellos insistían
mucho en los proyectos de autosuficiencia, de salud comunitaria, todo
eso. En realidad, todo el proyecto de la Iglesia que se les presentaba
a los compañeros era lo que ellos llamaban el proyecto de vida,
mientras que el nuestro era el proyecto de muerte.
"Lo que pasa es que fracasó y los compañeros
se dan cuenta de que no hay tampoco opción por ese lado. Si se
organizan en cooperativas, se las truenan. Si se organizan para pedir
tierra, los rechazan. Se organizan para tomar la tierra y los matan. No
tienen salud, se mueren. Yo pienso que allí es donde se da el boom
zapatista de miles.
"No le crean al Pentágono eso de que mil 500. Son
muchos miles, producto de esa política arbitraria, injusta, autoritaria,
llevada a su máxima irracionalidad, tan irracional que nosotros
para ustedes no existíamos.
"O sea, la muerte nuestra no existía. Nuestra, hablo
pues por los compañeros. Tienen razón los neopositivistas
cuando dicen que las cosas existen en tanto que son nombradas. La muerte
chiapaneca existe hasta que alguien la nombró, pero ya existe.
-La nombraron muriendo..
-Sí. La nombraron muriendo de esta forma, porque como
quiera nos moríamos. Fue hasta que ustedes voltearon a ver, o sea
la prensa, que la nombraron.
-Don Samuel dice que ustedes han llegado a la conclusión,
errónea dice él, de que todas las puertas están ya
cerradas. Él opina que no, que algunas están aún
abiertas ...
-Sí, sabemos que él opina que había posibilidades
dentro de la democratización de la sociedad, participación
política, había otras formas de organización económica,
que superaran los límites de la reforma al artículo 27.
Pero los compañeros tienen mucha experiencia en eso, pues se probaron
realmente todos los caminos. Ellos son finalmente los que deciden esto,
dicen ya basta. Lo dijeron primero y nadie oyó. Entonces a mí
me dicen: "Ya, no vamos a esperar más, te vienes con nosotros
o te quedas, nosotros pensamos que ya". Y yo les digo: "Pero
no, es que miren, que la correlación de fuerzas internacionales,
que la situación nacional, que reforma política, que el
Tratado de Libre Comercio, que la opción política, no va
a haber consenso".
"Y ellos dijeron: `No, como quiera la muerte es nuestra
y ahora vamos a decidir cómo la tomamos. Entonces, tú búscale
a ver cómo, que salga bien, si se puede, y si no pues ni modo,
pero escoge' y me dieron a escoger: `Te vas con nosotros o te quedas',
y yo escogí."
-Mucho se especula si ustedes son un grupo bien armado o no,
si son financiados desde fuera o no. ¿Qué armamento tienen?
¿de dónde viene?
-Son tres fuentes principales de aprovisionamiento: una pequeña
parte viene de un acopio de hormiga, de comprar aquí y allá;
otra fuente importante es la de la policía mexicana y el Ejército,
en su parte de lucha antinarcóticos. Cuando ellos apresan a los
narcotraficantes y les quitan las armas, sólo una pequeña
parte de éstas es entregada a las autoridades, porque el resto
va al mercado negro.
"Nosotros les comprábamos luego a ellos AK-47, M-16,
y otras armas. Ellos pensaban que estaban vendiendo armas a otro grupo
de narcotraficantes al que posteriormente le caerían para arrestarlo,
quitarle las armas y volverlas a vender, un buen negocio, claro. Y la
tercera fuente son las guardias blancas de los finqueros, que son entrenadas
por oficiales de la seguridad pública y del Ejército. Tienen
buenas armas, a finales del año pasado recibieron ametralladoras
UZI. Y hay una cuarta fuente de aprovisionamiento que son las armas que
tienen los campesinos en la mayor parte de México, escopetas de
caza y otras cosas más rudimentarias. No tenemos la cantidad de
armas que quisiéramos, ni las municiones. No hay apoyo extranjero."
-¿Y el grueso de los combatientes, quiénes son,
de dónde vienen?
-De la montaña, de la selva, pues. El EZLN pasó
de una etapa a otra de un modo muy ordenado. Digamos que para los compañeros
campesinos, el EZLN nació como un grupo de autodefensa, es decir,
hay un grupo armado muy prepotente que es la guardia blanca de los finqueros
que les quitan la tierra y los maltratan, y limita el desarrollo social
y político de los indígenas.
Luego los compañeros vieron que el problema no era el
de la autodefensa de una comunidad, o de un ejido, si no que era necesario
establecer alianzas con otros ejidos, con otras comunidades y comenzaron
a hacer contingentes militares y paramilitares más grandes, pero
todavía con la idea de la autodefensa. Hubo un estancamiento hasta
que el supremo gobierno tuvo la brillante idea de reformar el 27 y ese
fue un poderoso catalizador en las comunidades. Esas reformas cancelaron
toda posibilidad legal de tener tierra, que era lo que finalmente los
mantenía como grupo paramilitar de autodefensa.
"Luego llegó el fraude electoral del 88 y ahí
los compañeros vieron que tampoco el voto servía porque
no se respetaba lo que era evidente. Estos dos fueron los detonantes,
pero a mí se me hace que lo que más radicalizó a
los compañeros fue la reforma al artículo 27, eso fue la
puerta que se les cerró a los indígenas para sobrevivir
de manera legal y pacífica. Por eso se alzaron en armas, para que
se les oyera, porque ya estaban cansados de pagar una cuota de sangre
tan alta.
"Aquí, cuando alguien se enferma y los familiares
lo llevan al médico y éste les receta algo, entonces los
familiares sacan cuentas sobre qué les sale más barato,
si comprar las medicinas o comprar la caja. Así, de la manera más
fría que uno pueda imaginar".
-¿Y la idea de la lucha armada, concretamente la de formar
esta guerrilla tan singular, cómo se implantó?
-Nosotros llegamos ya con campesinos, no llegamos los ladinos
a meternos en la selva para luego organizarnos. Desde antes, buscándole
caminos a la situación, encontramos algunos sectores campesinos
indígenas aquí en el sureste y con ellos hablamos y con
ellos entramos, nos entrelazamos y luego empezaron a formarse y tener
trabajo de dirección. Ellos fueron los que dijeron bueno, hay que
meterse aquí, con un grupo guerrillero que era mayoritariamente
indígena.
"Los indígenas nos enseñaron a caminar por
aquí, nos enseñaron a vivir de la montaña, a cazar,
y ahí comenzamos a estudiar sobre armas. Así comenzó
el EZLN, pero la primera fase fue de pura sobrevivencia, había
que aprender a vivir de la montaña, hacer que la montaña
nos aceptara. Siempre desde el principio fueron los jefes políticos
indígenas los que hablaban con las comunidades, porque es imposible
que acepten a un ladino."
-¿Ustedes se plantean tomar el poder a través de
las armas?
-No. No pensamos a la manera maoísta de que el ejército
campesino, desde las montañas, cerca a las ciudades. No pensamos
eso, si no hay obreros no hay ninguna posibilidad política ni militar
de nada.
-¿ Ustedes son una fuerza nacional?
-En el sentido de que nuestras demandas fundamentales son nacionales
y cuentan con simpatía, sí..
-En cuanto a los obreros, ¿hay alguna posibilidad de alianza,
de interesar en su causa a los obreros de las zonas urbanas?
-Bueno, tendría que pasar que el EZLN incorpore entre
sus demandas las demandas del movimiento obrero, no al modo de Fidel Schwarzenegger,
claro. Yo lo que quiero que me entiendan es que cuando uno habla de muerte
y de miseria en Chiapas, cuando uno habla de desesperación, pues
es algo que acalambra. Por eso los compañeros dicen que ya basta,
no hay eso de si hay o no consenso sobre la lucha armada: o nos morimos
así o nos morimos de todos modos. Es mejor morir con dignidad,
como lo han dicho muy claramente.
-¿Quiere decir que el EZLN no puede llegar a tener algunos
puntos de coincidencia con el movimiento popular en otras entidades?
-Tendría que ser un espacio más amplio, en una
bandera más grande. No sería dentro del EZLN; esa coincidencia
con otros sectores tendría que ser algo más grande y amplio.
Por eso hablamos de un movimiento nacional revolucionario. Ese punto de
coincidencia tiene que ir sobre un punto más grande que el EZLN.
Si alguien alza esa bandera, nosotros iríamos ahí...
-En cuanto a los diez puntos que ustedes plantean en su declaración
¿tienen propuestas concretas para resolverlos?
-Sí. Los compañeros que van a ir al diálogo
tienen claramente definido eso, lo que queremos.
-"Eso implicaría crear autoridades regionales en
las zonas donde están?
-Autonomía, dicen los compañeros, como la de los
vascos, o la catalana, que es una autonomía relativa, porque ellos
tienen mucha, mucha desconfianza de los gobiernos estatales. Por ejemplo,
en el caso de los compañeros no es tanto el Ejército federal
el que concentra sus odios; es la seguridad, es la policía estatal,
la judicial, que si nos ven nos comen a pedazos. Pues entonces ellos dicen
que hay que negociar un estatuto de autonomía donde nuestro gobierno,
nuestra estructura administrativa, sea reconocida por el gobierno y podamos
convivir así, sin que se metan con nosotros.
-¿Han analizado hasta dónde puede llegar a intervenir
Estados Unidos?
-¿En contra de quién? ¿de nosotros o de
Salinas?
-Oh, pues de ustedes, claro...
-Pensamos que una intervención militar generalizada contra
nosotros es poco probable. Pensamos que puede haber intervención,
pero contra el proyecto del PRI. Los que están preocupados por
la reunión del Congreso no somos los zapatistas. A nosotros eso
nos deja inamovibles, la montaña para nosotros es el nacimiento
y ha de ser también la muerte. El que está preocupado es
el gobierno federal, creemos que es prematuro hablar de una intervención
norteamericana.
-Dices que la falta de tierra fue el detonante de esta guerra.
En este capítulo ¿qué quieren? Reforma agraria, artículo
27, ¿qué?
-Estamos pensando que se tiene que plantear otra vez el tema
agrario, pero un paso importante sería anular las reformas salinistas
al 27; estoy hablando de gente que tiene tierra mala o que no tiene tierra.
Lo que dicen los compañeros es que la tierra es la vida, que si
no tienes tierras estás muerto en vida y entonces para qué
vives, mejor peleas y mueres peleando, pues.
"Anular esas reformas salinistas no bastaría, pero
sería un inicio para abrir un proceso más amplio de discusión
donde se tomara en cuenta al campo y no el compromiso gubernamental en
cuanto al TLC, que es el que en realidad orienta esas reformas al 27."
-¿Y sobre la democratización?
-Respeto a la demanda política. La Declaración
de la Selva Lacandona sostiene que no puede haber un cambio democrático
vigilado por un gobierno ilegítimo, o antidemocrático, si
a ustedes no les gusta el término. Esto viene a demostrarse de
una manera absurda después de que los ocho partidos políticos
dicen: "Ahora sí, democracia", el otro viene y dice:
"No se hagan bolas". Nos preguntamos qué garantías
puede haber hacia ese documento, qué esperanza puede haber. Por
eso nosotros insistimos en que ese tiene que salir para que entre otro
que diga: `Ahora sí, peléense sin armas para ver quién
gana."
Oscurece y arrecia el frío. El subcomandante ordena una
parada militar y la columna presenta armas a los periodistas porque, les
dice el jefe, "son buenas gentes". Y entonan para nosotros sus
himnos, el Insurgente y El Himno del EZLN. Se canta con la tonada de Carabina
30-30
Vamos, vamos, vamos, vamos adelante
para que salgamos en la lucha avante
porque nuestra patria grita y necesita
de todo el esfuerzo de los zapatistas
De regreso al campamento se desata contando chistes y anécdotas.
Como ésta, del primero de enero:
En la comandancia de la Policía Municipal de San Cristóbal
de las Casas suena el teléfono durante la madrugada:
-¿Comandancia de la Policía? Oiga, queremos avisarles
que mucha gente armada está entrando por acá, por la Diagonal
Centenario.
-Está bueno. Ya estamos informados. No se preocupe. Todo
está bajo control.
Quien contesta es Marcos, quien coordina la ocupación
de las instalaciones policíacas. Atacado de risa, claro.
Poco a poco van subiendo la cuesta las compañeras de la
cocina con grandes ollas de guisado y cubetas de café. Saludan
militarmente: "Compañero miliciano."
Cuando está todo a punto. la mayor Ana María se
cuadra. "Subcomandante, estamos listos para servir". Y Marcos
da la orden: "Agarren".
Pero él no come. Claro, el pasamontañas. Y aún
están ahí los periodistas.
III
Fue la inspiración de Pancho Villa en la sierra de Corralchén,
con alguna que otra adaptación. Un set cinematográfico tipo
Hollywood. Con piedras se formaron cuatro calles con sus letreros. Con
bambú y adobe se realizaron fachadas de casas y de un hipotético
palacio municipal. De madera se hizo un pequeño autobús
al que le pusieron de letrero "82" regimiento y a lomo de ser
humano se llevó hasta esta distancia una motocicleta de verdad,
sólo con el fin de dar el toque realista al escenario. En ese set
se ensayó la ofensiva de enero de 1994. Cuando el Ejército
cayó en ese campamento medio año antes, en mayo de 1993,
los generales de la fuerza armada dedujeron: "Este es el plan de
un ataque contra Ocosingo". En realidad, era mucho más.
"Si te fijas -nos dice ahora, sobre los hechos consumados,
el subcomandante Marcos- las fachadas de los palacios municipales de San
Cristóbal, Margaritas, Ocosingo y varios más son idénticos".
Así se entrenó el EZLN para las tomas de esas localidades.
Sólo una cosa reclama el autor de la estrategia: reconocimiento
a su originalidad: "Yo no me copié la ofensiva del FMLN a
San Salvador en 1989, yo me copié el ataque de Pancho Villa a Ciudad
Juárez".
En los doce días de combate no siempre sucedieron las
cosas conforme al plan del estratega del EZLN. Ocosingo fue un caso en
el que no hubo un combate propuesto. El Ejército los rodeó
por dos lados y la población civil quedó en medio. En ese
caso, cuenta Marcos, "nuestra tropa hizo lo que tenía que
hacer, morirse por la población".
A pesar de su entusiasmo por el éxito logrado en ese su
golpe maestro, la toma simultánea de cinco cabeceras municipales,
admite con realismo:
"Ni podemos derrotar ahora al Ejército federal, ni
el Ejército federal nos puede derrotar militarmente a nosotros.
Lo decisivo en una guerra no es el enfrentamiento militar, sino la política
que se pone en juego en ese enfrentamiento".
Mientras el subcomandante ladino habla, los comandantes indígenas
-de uno de los Comités Clandestinos Revolucionarios del Ejército
Zapatista de Liberación Nacional- presentes en la entrevista, asienten
con la mirada:
"Asumimos que hemos tenido muertos. Nunca mentiremos sobre
el número de nuestras bajas. Morir así, para nosotros, es
un honor. Ahorita ya estamos viviendo de prestado".
Entre las armas y la negociación, entre la guerra y la
paz, en la profundidad de su territorio, los zapatistas una cosa tienen
clara: "Definitivamente, aún no es hora de entregar las armas".
Y sobre la influencia de las guerras de Centroamérica
en la década de los ochenta en esta experiencia chiapaneca, señala:
de los sandinistas, los zapatistas aprendieron la desconfianza a la opción
puramente electoral. De los farabundistas, la desconfianza al desarme.
Y de los guatemaltecos, sus vecinos más cercanos... esa es, tal
vez, la única pregunta que quedó flotando en el aire.
Fuera de eso, la influencia es "puro Villa y Zapata, y los
errores, lo que no debe hacerse, de las guerrillas mexicanas de los años
setenta".
Ahora, en esta etapa de espera defensiva en su territorio, los
zapatistas han empezado a minar carreteras, para evitar el avance de los
blindados del Ejército por sus carreteras. El subcomandante Marcos
pide que se informe de esto, sobre todo como advertencia a algunos periodistas
que imprudentemente se cruzan los retenes del EZLN. "Ya nos pasó
una vez. Un loco no obedeció la orden de detenerse y se siguió.
Sudamos para desactivar las minas".
Mayo del 93: Corralchén
En mayo de 1993 el Ejército mexicano descubrió
un campamento guerrillero en una localidad llamada Corralchén,
municipio de Ocosingo. En él había, se dijo en ese momento,
propaganda insurgente, restos de parque y una maqueta que revelaba ataques
contra la cabecera municipal de Ocosingo. Pero la versión oficial
se quedó corta. Había mucho más.
-El general Miguel Angel Godínez, comandante de la zona
sureste dice que lo que ustedes hicieron los primeros días de enero
fue una acción propagandística y que fue un completo fracaso...
-Sí fue una acción propagandística y fue
un completo éxito. Lo que sea de cada quien, fue una maravilla
militar que es de la que nadie quiere darse cuenta, porque ahorita todos
dicen que el que hable de las cosas militares es un guerrerista, un irreflexivo
que no se ha dado cuenta de que la vía violenta no es un camino
para México. Por eso yo creo que entre la prensa y los intelectuales,
le han sacado la vuelta a la cuestión militar. Nosotros íbamos
a empezar a las cero horas del día 31 de diciembre con los cohetes
del Año Nuevo. Habíamos tomado en cuenta que no había
población civil, porque eran vacaciones. La mayoría de la
gente estaba en sus casas, no iba a andar en las calles si hubiera un
tiroteo. Los oficiales del Ejército federal iban a estar de vacaciones
o si no que explique Godínez dónde estaba su cuerpo de oficiales.
Yo si sé dónde estaba cada uno. Y el país entero
estaba relajado.
"Y te voy a decir de una vez cómo le hicimos, porque
si no van a decir que copié la ofensiva del 89 en El Salvador.
Nosotros agarramos lo que hizo un señor que se llamaba Francisco
Villa cuando atacó Ciudad Juárez, Chihuahua. Si se acuerdan
ustedes fingió el ataque a Chihuahua y luego le cayó a Juárez.
"Nosotros amagamos el ataque a Ocosingo, y si revisas la
prensa, tres días antes se supo en todo el país que un grupo
de guerrilleros estaban en San Miguel (cercano a Ocosingo) y todo mundo
se hizo pato.
"Entonces allí fue donde el enemigo pensó
que íbamos sobre Ocosingo y nosotros empezamos a mover tropa y
media hacia San Cristóbal. Cuando ellos se dan cuenta, pues esperan
el ataque a Ocosingo, la sorpresa en San Cristóbal de las Casas,
allí se espantaron.
-¿Qué pasó en mayo pasado realmente en la
sierra de Corralchén, cuando les cayó el Ejército?
¿Fue una acción que ustedes buscaron o fue fortuita? (En
esa ocasión este enviado, Elio Enríquez, reportó
el operativo militar que cercó Corralchén y descubrió
un campamento guerrillero cuando ya los zapatistas estaban lejos de ahí).
-No, fue un accidente. Nosotros pensamos que, o fue un chivatazo
o fue un accidente que esa columna de soldados llegara a nuestro cuartel.
Lo que es cierto es que esa misma noche ni un zapatista estaba en esa
sierra. O sea, nosotros salimos del cerco inmediatamente y todos los combates
posteriores eran entre ellos, nosotros ya estábamos replegados
en la selva.
"Lo que pasa es que el Ejército atascó de
soldados la sierra, entonces empezaron a avanzar las columnas, chocaron
unos con otros y se mataron, nosotros contamos doce soldados muertos y
seis heridos, pero así de morteros. Y es que en cuestión
táctica si te falla la comunicación es difícil. Pero
lo que nosotros suponemos es que el mando no dice me equivoqué
y le pegué a los míos, sino que el mando dice son guerrilleros.
Entonces Godínez empieza a aventar más y más soldados
y se cierra el cerco.
"Nosotros en ese momento nos calmamos porque el CCRI dijo:
si tocan los pueblos empezamos, si no, no.
"Pero ya estábamos esperando. El ejército
cometió un error al retirarse, si ya estaba allí. Nosotros
estábamos a punto de activar la ofensiva que estaba planeada para
fin de año. De pronto, el asesinato del obispo Juan Jesús
Posadas en Guadalajara. Luego el problema saltó a la prensa nacional
y allí se paró, si no en mayo hubiera tronado y entonces
me estarían preguntando en mayo".
-Dices que en la información que ha circulado casi no
se toca lo militar. ¿Crees que hay un propósito deliberado
de bajarle énfasis a lo militar, de reducir el fenómeno?
-Sí, a mí me parece claro que hay consenso en el
gobierno, en ustedes y en la sociedad civil, que hay que mostrarle a todo
el mundo que la vía militar no tiene ninguna opción.
-¿Por qué?
-No sé por qué. Nosotros demostramos en la ofensiva
de enero que son posibles acciones militares de envergadura si se reúnen
una serie de condiciones, y que esa sapiencia militar no tiene por qué
buscarse en las guerrillas tradicionales o centroamericanas sino en la
historia misma de nuestro país. Yo pienso que nadie le quiere meter
a eso.
-¿Por qué pudiera cundir el ejemplo, dirías
tú?
-Sí, el ejemplo de intentarlo o de planearlo bien y de
llevarlo a cabo alguna vez, no el ejemplo de agarrar de pronto las armas
y atacar el palacio municipal. Se dice: éstos sí son indígenas
desesperados, hambrientos, analfabetas, pero hicieron un plan militar,
lo llevaron bien, lo concluyeron bien.
-A pesar de los aciertos militares del EZLN hay un cierto fatalismo
cuando ustedes hablan de sus perspectivas, como que asumieron que no hay
mucho futuro desde el punto de vista estrictamente militar.
-Como dijimos desde el principio, estamos viviendo de prestado.
Yo tengo que ser sincero con la gente y decirle: esta vez que les escribo
a lo mejor es la última, ésa es la verdad. No es cáncer
ni sida, es que nos quieren matar. O nos matan los federales a balazos
o los periodistas por una imprudencia.
-¿Cómo esperan lograr algo contra un ejército
bien armado y con gran apoyo logístico?
-Bueno, lo decisivo en una guerra no es el enfrentamiento militar,
sino la política que se pone en juego en ese enfrentamiento. Nosotros
sabemos que esta guerra no se va a definir en términos militares,
ni aunque nosotros tuviéramos las mejores armas. Lo que cuenta
es la política que anima a unos y a otros. No pensamos nosotros
que ahorita haya una derrota militar de cualquiera de las dos partes,
sabemos que no podemos derrotar ahora al Ejército federal, pero
sabemos también que el Ejército federal no nos puede derrotar
militarmente.
"No salimos a la guerra el primero de enero para matar o
para que nos maten, nosotros salimos a la guerra para hacernos escuchar,
en ese sentido es claro el pensamiento de los compañeros del Comité
cuando dicen en su declaración el «ya basta». No fue
suicida ni aventurero porque tuvimos pocas bajas y nuestra capacidad militar
está intacta, y creció. Nosotros salimos de la montaña
con varios miles de hombres y cuando nos replegamos lo hicimos con más
hombres.
"Nosotros no mentimos respecto del número de bajas,
no es necesario. No vamos a ocultar que morimos, para los compañeros
morir en estas circunstancias es un honor, es de dignidad. Si el ejército
dice que ha matado a tantos guerrilleros pues nosotros decimos que no
es verdad, quién sabe a quién mataron, por eso no es gratuito
cuando decimos que el Ejército mata civiles y luego dice que son
zapatistas. Tenemos más gente, más parque y más armas,
¿dónde está el suicidio?"
-Hay testimonios fotográficos abundantes de que muchos
combatientes zapatistas fueron enviados a la guerra con fusiles de palo.
¿Eso no es suicidio?
-No, cuando el combatiente no tiene aún un arma debe aprender
a moverse como si la tuviera, es parte de la formación de un combatiente,
llevar algo en las manos para que aprenda a moverse. Y el cuento de que
llevábamos a los inditos con fusiles de palo y que detrás
iban los extranjeros con armamento ultramoderno es una mentira.
Ocosingo, una ratonera
-¿Qué pasó en Rancho Nuevo y Ocosingo? ¿Cómo
fueron esos operativos?
-El ataque a Rancho Nuevo fue porque un ejército hambriento
de armas y de balas tiene que ir a donde están las armas y las
balas. Después fingimos otro ataque a Rancho Nuevo, el día
2. No sé quien estaba al mando de Rancho Nuevo, o si había
mando o no, pero el que estuvo hizo bien, se defendió bien. Nosotros
fingimos atacar por el flanco derecho para atacar por los dos lados, pero
ellos se defendieron por los dos lados, también. Entonces cuando
mandamos a una patrulla a chocar se da el choque, hay muertos de los dos
lados y nosotros lo que hacemos es lo que todo ejército perfectamente
bien entrenado, alimentado y disciplinado hace, que es correr. Nos desbarataron
la ofensiva, pues. Estábamos todavía aprendiendo. Estamos
aprendiendo.
"Nosotros teníamos el plan de que cada cabecera municipal
tenía que irse desalojando sin choque, pero estábamos pensando
en Rancho Nuevo. Rancho Nuevo está fijo, porque lo acabamos de
chocar para permitir una retirada ordenada, política, decimos nosotros,
de Ocosingo, Chanal, Margaritas, Oxchuc y Huistán.
"Pero el Ejército manda una fuerza por Palenque,
cuando no la esperábamos, por errores tácticos, y cuando
se da el repliegue entra el Ejército y choca contra nuestra barrera
de contención y les pasa a ellos lo que a nosotros en Rancho Nuevo,
los desbaratamos y dispersamos, aunque no lo diga Godínez. Nosotros
estamos dando como bajas del enemigo las mismas que el Ejército
reconoce, pero para nuestros servicios de inteligencia hasta el 15 de
enero había 180 cadáveres de federales en la séptima
región militar de Tuxtla Gutiérrez. Pero lo que no tenemos
confirmado no lo estamos dando por un hecho. De por sí el plan
es replegarse la tropa que toma Ocosingo, que es una fuerza muy grande.
Se va retirando en etapas y aparece el problema de los civiles. Los que
estuvieron en San Cristóbal se dieron cuenta de eso. Los civiles
se mezclan con nuestra tropa, por simpatía, por curiosidad o lo
que sea. Y entonces los agarran en esa ratonera que fue el mercado. Nuestra
tropa estaba posicionada pero no podía dejar a los civiles ahí.
"Para sacar a los civiles nuestros francotiradores empiezan
a hacer fuego y a causar bajas en el Ejército y ahí el enemigo
ubica a los que teníamos y nos empieza a morterear. Los heridos
que tenemos en nuestro hospital de campaña no son por heridas de
bala, sino por esquirlas de rockets y de mortero.
"Nuestros combatientes se tiraron desde una posición
fija, cosa que es suicida para cualquier francotirador, que tiene que
cambiar de posiciones, pero lo hicieron por sacar a los civiles, porque
un combatiente tiene que proteger a los civiles. Ahí tenían
que mantener trenes largos de tiro y entregaban las posiciones. Perdimos
en el peor de los casos 40 compañeros."
-Es mucho.
-Es serio porque son compañeros, aunque fueran cuatro.
Pero los muertos están confirmados nueve, los demás no sabemos
si están presos o están desaparecidos porque días
después empezaron a aparecer por otros lados, por grupitos. Porque
esa fuerza se conoce muy bien esa sierra.
"Así, lo de Ocosingo no fue un combate propuesto
pero la tropa hizo lo que tenía que hacer, morirse por la población.
Ahí es donde un guerrillero no puede optar. Si tiene que morirse
por un civil lo va a hacer. Eso no lo entiende cualquiera.
-¿Los cinco muertos del mercado son zapatistas?
-No sabemos. Compañeros nos han contado de un combatiente
herido que es capturado, un soldado lo amarra por atrás y luego
llega otro y lo rocía con una ráfaga de arriba para abajo.
Y otro que vio que llevaban a cuatro con las manos atadas, pero que eran
civiles. Según lo que nos dicen nuestros orejas, que los tenemos
en todos lados, lo de la exhumación del ministerio público
se hizo de noche y lo dejaron para el otro día. En la noche llegó
el Ejército y vistió a los cadáveres de guerrilleros.
Pero no me atrevería a asegurar que todos son zapatistas.
-Esta semana empiezan las negociaciones. Para ustedes, llegó
la hora de entregar las armas?
-Definitivamente no. Yo he hablado con los compañeros
del Comité, además de con la tropa, pero como aquí
los que mandan son los del Comité, pues nosotros tenemos que hacer
lo que ellos digan, y ellos dicen que no pueden entregar las armas porque
hasta ahora lo único que ha habido son promesas del gobierno de
que las cosas van a cambiar y es lo que ha habido siempre en procesos
electorales, haya o no haya movimiento armado; en procesos electorales
siempre hay declaraciones y promesas. Los compañeros dicen que
la entrega o no entrega de las armas tiene que ser en un proceso posterior
a la negociación y a que se vea que están cumpliéndose
los acuerdos.
-¿Miran ustedes conservar las armas como garantía
de los acuerdos?
-Nosotros pensamos que sí. En este caso hay una doble
garantía, primero para que el gobierno cumpla con lo que promete
y luego hay una garantía de sobrevivencia. Porque hay algo en lo
que no han puesto atención los medios de información, que
es la existencia de guardias blancas (especie de escuadrones de la muerte),
por cierto uno de nuestros principales proveedores de armas, ya que tanto
les preocupa lo de las armas.
"En tiempos del gobierno de Patrocinio González se
organizó la Unión para la Defensa de Ocosingo, al servicio
de los ganaderos, que tenía 400 hombres armados. Nosotros pasamos
a quitarles esas armas y encontramos de todo, fusiles M-16, R-15, escopetas,
entonces, cómo vamos a entregar las armas si hay otras fuerzas
militares, independientemente de que el Ejército esté de
acuerdo con la paz. Las guardias blancas llevan aquí la voz cantante,
sobre todo en la selva Lacandona. Tiene que desarmarse a esa tercera fuerza,
en este caso, a las guardias blancas de los finqueros.
-¿Y cómo se mantuvo en secreto una operación
tan vasta, con tanta gente en movimiento?
-Porque el pueblo está con nosotros. Prácticamente
cuando el Ejército Zapatista y el Comité Clandestino hablan
de territorio bajo control, es todo lo que no sea ciudad y carretera en
Chiapas, o sea todo el territorio rural controlado por los zapatistas.
Si no, ¿como es posible que nosotros podamos mover a miles de gentes
desde la selva a una ciudad que está a doce kilómetros del
cuartel militar más grande que hay en el sureste, el de Rancho
Nuevo, y acampar días antes en los alrededores? Tiene que haber
una complicidad, un apoyo no sólo del lugar de allí sino
de toda la ruta de salida y entrada, que es la que nos permite replegarnos
sin baja.
-¿Quieres decir que mucha gente cubrió la operación
con silencio?
-Con silencio y con apoyo, porque hay que mover a la gente, alimentarla,
esconderla, pero la mayoría callando. La mayoría podría
no ser zapatista, pero se decía: pues esto va en contra del que
me está molestando, está bien no voy a decirle al que me
está molestando; al revés, ojalá se pasen y que les
vaya bien. Así nos decían.
-¿Y cómo está el EZLN ahora, en estos territorios?
¿En campamentos, en los poblados, dónde?
-Que bueno que me preguntas eso, porque dicen que estamos saqueando
los ranchos y no es cierto. Estamos esperando un ataque, atrincherados
a lo largo de todas las entradas, no podemos darnos el lujo de ir a robar
vacas o cochinos. Ahorita estamos, en términos militares, dentro
de nuestro terreno en una situación y un dispositivo defensivo
que es de por sí el que ya teníamos planeado desde hace
mucho tiempo y no tiene problemas para nosotros.
"El ataque es el que fue un dolor de cabeza, porque todo
lo que es ventaja en la defensa es desventaja en el ataque. Por ejemplo,
me refiero a la dispersión de fuerza. Ahorita nosotros tenemos
fuerza en muchas partes, armada, ubicada y con conocimiento del terreno.
Pero para la ofensiva, tú tienes que juntar toda esa fuerza y llevarla
a un lugar que no es su terreno y ponerla a pelear allí, ésa
fue la gran dificultad de enero, cómo poder resolver esa movilización
y concentración de fuerza sin ser detectado por el enemigo.
"Inicialmente había pensado hacerlo el 28 de diciembre,
pero luego pensé: cualquiera que hable y diga que estamos moviendo
gente, nadie va a creer pues es el Día de los Inocentes. Por eso
se canceló el 28 de diciembre y se dejó el 31 de diciembre.
-Si todo estaba tan bien planeado, ¿entonces, por qué
detener el avance? ¿Por el alto al fuego gubernamental?
-Mira, te voy a decir qué pasó. Nosotros empezamos,
nos dieron una corretiza, nos metimos en un lugar, combatimos bien, nos
replegamos, y de pronto estamos poniendo explosivos en una carretera donde
iban a pasar los tanques, ya sabíamos que así iban a entrar.
Y de pronto me dicen alto al fuego. Chin. Pérate, algo pasó.
Se supone que esto debe pasar cuando ya tengamos meses peleando.
"Fui con el Comité y les digo: escuché las
noticias de alto al fuego. Algo tiene que estar pasando porque no es con
nosotros. Saquemos el cese el fuego también para saber qué
estaba pasando. Nosotros estábamos corriendo. No estábamos
afrontando con nuestros heroicos pechos las balas del enemigo. Pero empezamos
a calar que algo estaba pasando que no sabíamos. Y luego ya descubrimos
que era esto: tenemos que reconocer, con honor, que la sociedad civil
provocó ese cese al fuego, y yo pienso que ahí tuvieron
un papel protagónico, por lo menos al principio, la poca prensa
honesta que hay en este país, pero valiosa.
IV
La actividad política en los territorios zapatistas es
intensa estos días. Los Comités Clandestinos Indígenas
Revolucionarios de cada zona han seleccionado ya a dos delegados para
la mesa del diálogo y están en proceso de consulta con las
bases para definir el mandato que esos líderes llevarán:
a qué le pueden decir que sí, y a qué, que no.
Frente a Manuel Camacho Solís se sentarán 15 zapatistas,
entre comités y fuerza combatiente.
Admiten, nos confiesa el subcomandante Marcos, que se saltó
tan rápido de la fase militar a la fase política que `no
estamos preparados para el diálogo'
Según su definición del momento, el conflicto se
encuentra, dice, entre un "monólogo disfrazado de diálogo"
y un "conflicto bélico latente".
Aun así, afirma que se pueden esperar grandes resultados
de esta negociación. "Políticos, sí".
Pero por otra parte, la dirigencia política del Ejército
Zapatista de Liberación Nacional se prepara para un diálogo
más amplio, más de fondo.
Por un lado, con los partidos políticos.
Según nos adelanta el subcomandante Marcos, algún
día, tal vez pronto, todos los candidatos a la presidencia recibirán
una invitación del Comité CCRI-CG para que vayan a visitarlos
a sus territorios, "que se sienten con nosotros y a ver qué
nos dicen de nuestro problema".
Para ellos, los zapatistas tienen un mensaje: "El mensaje
es que hay un movimiento más grande, que va más allá
de lo armado, en el que cada quien tiene algo que hacer para lograr la
transformación de este país en algo más justo".
Porque si no se hace, advierte, "se puede negociar la paz
en Chiapas en febrero y en junio otra vez el país está levantado;
si el sistema no se revoluciona para las elecciones, existan o no existan
los zapatistas, nos aniquilen o no nos aniquilen, el país se va
a levantar".
En su agenda político-electoral, que nace de una cultura
política distinta a la que conocemos en la grilla nacional, pretenden
que, si no renuncia el presidente de la República, al menos tienen
que haber reformas para que no sea el gobierno federal el que sancione
el proceso electoral, y que sea un colegio electoral independiente el
que diga: "Éste ganó y aquél perdió".
Las piedras cubiertas de musgo húmedo se vuelven más
duras y más incómodas después de varias horas de
entrevista. Aun así, continúa la sucesión de preguntas
y respuestas, de la misma forma como continúa la sucesión
de sol neblina y llovizna. Al fondo, la caída de un arroyo. Un
combatiente de catorce años se pone feliz de que las grabadoras
registren ese ruido: "Que bueno, va a salir el habla del río".
-El tablero electoral está bastante movido a raíz
de lo que se ha vivido a partir del primero de enero. Ustedes no son un
partido político pero, ¿qué posición tienen
ante las elecciones de agosto? ¿Piensan ustedes participar políticamente
más adelante en el terreno electoral?
-Desde la montaña eso es difícil. Si no renuncia
el presidente de la República, entonces tiene que haber reformas
que digan que ya no es el gobierno federal el que sancione el proceso
electoral, porque ya vemos que favorece a un solo partido; que sea otra
instancia la que sancione eso. Es un principio que el secretario de Gobernación
no tenga partido; que el Colegio Electoral sea el que diga: "Este
ganó y aquél perdió", pues que no tenga vínculo
con el gobierno federal.
"Tan es así, que el gobierno federal ya se definió
con su máximo líder por un candidato; "no se hagan
bolas", dijo. No va a haber elecciones democráticas a menos
que haya un cambio en otro sentido en la ley electoral.
"Si hubiera una reforma en el proceso electoral que permitiera
que no fuera el gobierno el que sancione las elecciones, es como si se
cortara la cabeza porque finalmente es lo que está pasando".
-¿A ustedes les es indiferente que sea Colosio quien vaya
por el PRI o sea otro candidato?
-Sí, la verdad sí. Incluso nos es indiferente quién
gane las elecciones, si es que las ganan, o sea, su pensamiento de los
compañeros es que si hay realmente democracia en México,
cualquiera que salga tiene que responder a lo que la gente le diga, porque
si no lo quitan, porque así es la democracia de los compañeros.
Ellos, por ejemplo, son elegidos democráticamente, si no cumplen
su trabajo su base los quita, los remueve. Por eso dicen: así debería
ser el país. Si gana el PRI tiene que ganar a la buena, pero de
tal forma que si no cumple lo que promete tenemos que quitarlo y tiene
que entrar otro partido.
"Y por eso es que cuando el santo varón éste,
Aguilar Talamantes, sale diciendo que él puede ser el brazo político
del EZLN, los compañeros dicen no, pues hay que decirle que no,
pero además hay que decirle que no a todos. Peléense, ganen,
pero tiene que haber algo que diga que el que gane tiene que cumplir si
no, no. Porque si apoyamos un partido y si va a ser lo mismo, lo que necesitamos
es un espacio que presione a ese candidato o a ese presidente a que cumpla.
"En eso son muy claros y muy radicales. Ahora dicen: no,
pues no hay que apoyar a tal o cual partido. Si va a ganar Colosio, tiene
que ganar a la buena y ganar a la buena quiere decir que tiene que cumplir
lo que diga. Lo mismo si gana Cárdenas o si gana Diego Fernández
de Cevallos.
"Ellos están pensando invitar a los candidatos a
que hablen con ellos o que los escuchen. Si no quieren venir, pues mandarles
carta y decirles, porque finalmente lo que ellos hablen con el gobierno
lo va a decidir el próximo presidente y ese próximo presidente
para bien o para mal sale de entre los nueve o ya no sé cuántos
sean los candidatos a la Presidencia".
-Los zapatistas ¿están dispuestos a constituirse
en fuerza política?
-Eso tendrían que verlo los compañeros, porque
hay mucha desconfianza respecto a lo de partido político. Tienen
que ver ellos qué garantía se les da, qué reconocimiento,
y luego finalmente dicen, bueno, pues es que nosotros no nos alzamos para
tomar el poder. Si un partido político eso es lo que quiere, tomar
el poder, entonces qué nos va a pasar a nosotros como jefes.
-Decías que las reformas al 27 fue detonante. ¿Y
qué tal el gobierno de Patrocinio González?
-Sí. Ese Patrocinio era completamente absurdo, pero más
que Patrocinio fue lo que él apadrinó: la Unión para
la Defensa de Ocosingo, las Asociaciones ganaderas de Altamirano, de Margaritas,
asociaciones muy retrógradas. Son la burguesía más
reaccionaria de las burguesías, muy agresiva, déspota, racista.
A diferencia de otros gobernadores que la paliaban o se hacían
pato, ese Patrocinio la aplaudía. Sí, tuvo mucho que ver
él con ese proceso de radicalización.
-¿Cuál es su mensaje? ¿Sienten ustedes que
están siendo escuchados?
-El mensaje es que hay un movimiento más grande, que va
más allá de lo armado y que cada quien tiene algo que hacer
como agrupación política, o como individuo que se mueve
tiene que hacer algo por la transformación de este país
en algo más justo. Más justo para todos, no sólo
para un sector. Algunos lo entienden. Yo pienso que los que menos lo entienden
son los partidos políticos. Debían ser mas agresivos, no
en el sentido de que agarren las armas sino de empujar más para
ganar más espacios políticos de participación. Parece
que la declaración de que están a favor de la paz obedece
más a que en algún momento todos se sintieron en la necesidad
de decir algo sobre Chiapas. Desde extermínenlos, como Fidel Schwarzenegger,
hasta no, violencia no, cálmate, paz, paz, paz.
"Pero el único argumento que se puede dar a la sociedad
civil de que las armas no, es que tiene que haber un espacio realmente
democrático. ¿Pero qué se está haciendo para
empujar este espacio democrático aparte de hacer declaraciones
y artículos en los periódicos? Yo pienso que si los partidos
políticos -de todo el espectro, no me estoy refiriendo a ninguno
en especial- en el pacto de civilidad ese, que Salinas anuló inmediatamente
con aquel "no se hagan bolas", se quedan sólo en eso,
pues no.
"Pueden negociar la paz en Chiapas en febrero, y en junio
otra vez el país está levantado. Si el sistema no se revoluciona
para las elecciones, existan o no existan los zapatistas, nos aniquilen
o no nos aniquilen, el país se va a levantar. Y entonces no va
a ser de que sólo son los indígenas o sólo los guerrilleros,
sino que va a haber muchas formas de lucha y ahí sí los
partidos políticos se van a ver rebasados como se vieron rebasados
aquí".
-¿Los sientes rebasados aquí?
-Pues el hecho de que los compañeros hayan dicho que no
hay opción electoral, está claro.
-¿Qué pasa si después de todo, el estado
vuelve a la normalidad, a lo de antes? ¿Darían otro golpe
militar?
-Decisiones de ese tipo dependen de una dirección colectiva,
no dependen de que si a Marcos se le ocurre atacar mañana, o que
se enojo por el editorial de Payán del 2 de enero. No puedo decidir
eso. Tengo que consultarlo al Comité y el Comité tiene que
consultarlo en un proceso más o menos complejo, que si conviene
o no conviene. Decisiones de ese tamaño no corresponden a un individuo.
¿Rumbo a Chinameca?
-¿Te vas a sentar en la mesa de negociaciones?
-No sé. Falta que decida el Comité. Si decide,
pues tendré que hacerlo. Ya te digo, en todos los compañeros
del Comité y en nosotros está el fantasma de Chinameca y
de la imagen de Carranza detrás de Salinas de Gortari cuando anunció
la Ley de Amnistía. No descartamos un golpe en ese sentido, está
contemplado. Se supone que está la sucesión de mandos a
nivel militar y están los relevos del compañero del Comité.
Ya en concreto quiénes van, hasta el día de hoy -2 de febrero-
no está definido. Pero ya están definidos los pliegos petitorios
que se van a presentar, que prácticamente retoman lo de la Declaración
de la Selva Lacandona y los comunicados del EZLN. No hay cambios en ese
sentido. No hay de que antes decíamos que renuncie Salinas y que
ahora decimos, no, que siga, no. No hay cambio. En todo caso, se concretizan
ya algunas demandas que antes aparecían más generales. ¿Por
qué preguntas? ¿Quieres verme ahí?
-En otros procesos la cuestión militar fue un acelerador
del diálogo. ¿No faltan más tiros en México
para que las partes se convenzan de que hay que hablar?
-Nosotros lo hemos pensado, pero no podemos tomar iniciativas
en ese sentido como están las cosas ahorita. No podemos decir que
rompemos el juego porque ni siquiera hemos empezado a hablar. Esta es
la situación ahora, no digo que eso vaya a pasar una vez que el
diálogo no funcione, si es que eso sucede.
-Entonces, ¿van a hablar con las armas en la mano?
-Claro, definitivamente, los compañeros han sido muy claros
en eso. En el primer punto de la negociación no puede estar la
entrega de las armas; en el primer punto de negociación están
nuestras condiciones de vida.
-Podrá ser este un diálogo de sordos...
-Para nosotros está claro que el gobierno está
preparando las condiciones políticas para una operación
militar de gran envergadura. El proceso de diálogo o, como dice
el señor Camacho, las jornadas de la paz y la reconciliación,
tienen un ultimátum, o negociamos o...
-¿Cuántos delegados irán al diálogo,
todo el CCRI?
-No, el Comité Clandestino son decenas de compañeros.
Cada comité, que controla un territorio, está nombrando
dos delegados y a esos dos delegados les están diciendo: tú
puedes decir que sí a esto, a esto tienes que decir que no y esto
ni lo toques, y esto es lo que vas a pedirle. Los que van a ir tienen
capacidad decisoria. Cuando digan "sí, esto sí lo acepto",
es que vale y cuando digan que no lo aceptan quiere decir que vale, que
no lo va a aceptar nadie.
-¿Cuántas personas serían las que asistirían?
-Nosotros calculamos unos 15, entre fuerza combatiente regular
y los comités, porque nosotros pensamos que tiene que ir también
representación de la fuerza combatiente, que es la que se mueve,
pues, y tiene que escucharse también su voz. Pero no sabemos, porque
apenas acabamos de recibir la carta, apenas la estamos mandando a Camacho,
falta ver qué contesta.
-¿Y la presencia de la prensa cómo será,
la condicionarán o...?
-Nosotros dijimos que entrará todo mundo, sólo
vetamos a Televisa por obvias razones. Nosotros queremos que la lucha
se conozca, no les vamos a cobrar a nadie; al revés, nos hacen
un favor tratando como los antiguos trataban a nuestros abuelos.
-¿Y cuál es el balance a un mes del inicio del
conflicto?
-Nosotros hemos pasado muy rápido una fase para la cual
no estábamos preparados: el diálogo. Estábamos preparados
para un proceso largo de guerra de desgaste, de choques militares, de
disputa política por los poblados, de lucha ideológica,
y ya después si el gobierno los cooptaba, se iba a dar el diálogo,
pero ya en esas condiciones
-¿No se preveía que fuera tan rápido?
-La verdad, no. Por eso te digo que cuando nosotros estábamos
preparando la defensa, las minas y los explosivos, y pasa lo del cese
al fuego, es donde descubrimos que algo había pasado y yo pienso
que fue la prensa la que provocó todo.
-En algunas partes tienen apoyo de la población, pero
en muchas otras partes no. O hay miedo y desconocimiento o franco rechazo...
-Es que en esto se entrelazan en esta estrategia, vieja ya, desde
Vietnam, lo que está haciendo el Ejército federal, de ofrecer
despensas y dinero a gente que llega a Ocosingo y Altamirano para que
diga que los zapatistas los sacaron de sus comunidades, que les robaron
las cosas, que los golpearon. Todo lo que está saliendo ahorita
en la prensa. Que los comités estuvieron revisando los casos y
resulta que es gente que dijo voy a comprar sal y de pronto aparece haciendo
declaraciones y según nos dijo uno que regresó, es que personal
del Ejército les dice: di que te están molestando y te doy
tus despensas. El Ejército federal pasaría de ser el agresor
de la población civil a ser el salvador de la población
civil en contra de nosotros, los transgresores de la ley, o sea, el Ejército
Zapatista de Liberación Nacional.
"Pero eso se tiene que completar con lo que se está
haciendo a nivel nacional con esta estrategia del monólogo disfrazado
de diálogo o diálogo en formación. Así como
nosotros somos fuerza política en formación, el monólogo
del gobierno es diálogo en formación".
-¿O sea que como están las cosas no se pueden esperar
grandes resultados de esta negociación?
-Políticos, sí.
-Por lo que dice, está claro que no van a entregar las
armas. Pero, ¿de qué sirven las armas si estás políticamente
incapacitado para usarlas, como ahora?
-Bueno, ahorita las armas no pueden actuar políticamente
a la ofensiva, pero materialmente son capaces de actuar a la defensiva.
Estamos en nuestro terreno. Para sacarnos tienen que venir por nosotros.
Ese es el hecho de que el gobierno federal le piense para ir a acabar
de una vez con nosotros.
-Parecería que parte de la estrategia gubernamental, que
actuó con mucha prisa para desmontar la guerra, les complica a
ustedes la acción militar. ¿Cierto?
-No, te digo, porque el conflicto bélico está latente,
no está actuando pero está ahí y puede brincar en
cualquier momento y por lo mismo no podemos entregar las armas. Son nuestra
defensa. El primero de enero fue nuestra forma de hacernos oir. Ahora
son nuestra forma de sobrevivir para que no nos aniquilen. O que nos aniquilen
a un costo muy alto para el país. No le damos a las armas un valor
que no tienen. No tenemos el culto a las armas sino a lo que ellas representan
en uno u otro momento político. Pensamos que en este momento las
armas son nuestra garantía de sobrevivencia, una garantía
que estamos dispuestos a defender con dignidad.
-De la experiencia de las revoluciones y luchas centroamericanas,
¿qué lecciones aprenden? ¿Qué conclusiones
sacan?
-Bueno, nosotros lo que hemos aprendido de la revolución
centroamericana es mirar con mucha desconfianza la entrega de las armas,
como el caso de El Salvador, o la confianza sólo en los procesos
electorales, que es el caso sandinista. Pero nuestra tutoría militar
viene de Villa, principalmente, de Zapata y de lo que no debió
hacerse de las guerrillas de los setenta, es decir, empezar con un movimiento
militar localizado y esperar a que las bases se fueran sumando paulatinamente
o iluminadas por ese foco guerrillero, o dirigirse a sectores que nunca
los iban a apoyar. Nosotros pensamos que esos fueron errores de interpretación
de las guerrillas de los setenta que nosotros los hemos asimilado bien.
No creo que en términos militares se nos pueda cuestionar mucho
hasta ahora. Claro que no hemos enfrentado el poderío militar del
Ejército federal en su totalidad, pero realmente en cuestiones
de táctica o de estrategia no hay vinculación con extranjeros.
"Hay un intelectual que dirige una revista que dice que
la prueba de que en el EZLN hay influencia centroamericana es que: uno,
retirábamos a nuestros heridos y a nuestros muertos; que eso lo
habíamos copiado del FMLN. Y dos, el ataque a las ciudades, que
eso lo habíamos tomado del FSLN. Y las dos cosas nosotros las tomamos
de Francisco Villa; él tenía trenes para evacuar a sus heridos,
nosotros lo que hicimos fue secuestrar camiones para ir sacando a nuestros
heridos y a nuestros muertos hacia nuestros poblados y hospitales de campaña".
Llegó la hora de las despedidas. Las compañeras
de la cocina, adelitas mayas, nos rozaron apenas las palmas con sus palmas.
Otra vez a entregar los relojes y el equipo, a desandar lo andado.
Tal vez a los reporteros se nos quedaron muchas preguntas en
la punta de la lengua o en la mochila. Ya de regreso, durante el trayecto
nocturno y en la cómoda oscuridad de los ojos vendados, muchas
de estas interrogantes salieron a la superficie, pero ni modo, era demasiado
tarde. El subcomandante Marcos, el personaje que capturó la imaginación
de muchos mexicanos el primero de enero, había quedado atrás.
Los milicianos que nos acompañaron de salida del territorio zapatista
caminaban silenciosos, ensimismados.
Ibamos pensando en una pregunta, la única, que el sup
nos hizo a nosotros:
¿Y ustedes, qué van a hacer?
Fuente: La Jornada, día 5, 6, 7 y 8 de febrero de 1994
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