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(o la memoria, una llave enterrada)
"... de modo que esta teoría de la Tierra
hueca viene a materializar, por decirlo así,
la milenaria intuición hermética: ¡lo que está
abajo es igual a lo que está arriba!"
Umberto Eco. "El péndulo de Foucault"
I.- La Historia: aprender a ver bajo tierra
En medio de una playa de nubes para que la mar repose su cansancio
(llave cuarta), la luna llena es una nacarada estrella, tan gorda que
los filos se le han limado. Recostados como estamos, le cuento a la mar
la historia que el Viejo Antonio me narró una madrugada como ésta,
pero con el humo del tabaco supliendo las nubes.
Con una última voluta de humo completamos el cerco que, sin
decirlo, le habíamos ido tendiendo a la luna para fijarla en el
cielo. Fue inútil, ella siguió su avance venciendo horas
y nubes. Estábamos callados, acechando a un tepescuintle. El Viejo
Antonio se había propuesto demostrarme que también se puede
"lamparear" al tepes en luna llena.
-¡Ahí está! ¿Lo ves? -me gritó con
un susurro el Viejo Antonio.
-Sí -mentí mientras buscaba inútilmente los ojos
esmeralda que supuestamente dibujaría el haz de luz del focador
del Viejo Antonio.
La chimba brilló con un sonido seco que pronto se apagó
bajo el tenaz tambor de los grillos. Corrí hacia el punto al que
había señalado la lámpara del Viejo Antonio. Un tepescuintle
de un medio metro de largo se estremecía, con el canto plano del
machete completé la comida iniciada con la chimba del Viejo Antonio.
Lo agarré y lo llevé a donde el Viejo Antonio liaba otro
cigarrillo.
-Ni lo viste siquiera - me dice sin mirarme.
Yo, la verdad, estaba "pajareando" esperando que la luna
cayera de una buena vez, pero repetí con firmeza la mentira:
-Sí lo vi-. La luz de un cerillo encendido ilumina la sonrisa
y el cigarro que el Viejo tiene en los labios.
-¿Cómo supiste cuándo encender la lámpara
y a dónde iluminar?-, le pregunto para cambiar el tema.
-Lo vi acá abajo-, responde el Viejo Antonio y señala
con el gesto y la mano hacia el suelo.
-¿Lo viste abajo de la tierra?-, pregunto-digo con burla. El
Viejo Antonio no me responde. Bueno, no directamente. De pronto, recostándose,
empieza a contarme...
LA HISTORIA DE LA LLAVE ENTERRADA
"Cuentan que los más primeros dioses, los que nacieron
el mundo, tenían muy mala memoria y rápido se olvidaban
de lo que hacían o decían. Unos dicen que era porque los
más grandes dioses no tenían por qué acordarse de
nada, porque ellos ya eran desde cuando el tiempo no tenía tiempo,
o sea que no hubo nada antes de ellos y si no hubo nada antes entonces
no había de qué tener memoria. Quién sabe, pero el
caso era que todo lo olvidaban. Este mal lo heredaron a todos los gobernantes
que en el mundo son y han sido. Pero los dioses más grandes, los
más primeros, supieron que la memoria era la llave del futuro y
que había que cuidarla como se cuida la tierra, la casa y la historia.
Así que, como antídoto para su amnesia, los más primeros
dioses, los que nacieron el mundo, hicieron una copia de todo lo que habían
hecho y de todo lo que sabían. Esa copia la escondieron bajo el
suelo de modo que no se confundiera con lo que había sobre la superficie.
Así que debajo del suelo del mundo hay otro mundo idéntico
al de acá arriba, con una historia paralela a la de la superficie.
El mundo primero está bajo la tierra."
Le pregunté al Viejo Antonio si es que el mundo subterráneo
era una copia idéntica a la del mundo que conocemos.
"Fue", me respondió el Viejo Antonio, "ya no".
Y es que -explicó- el mundo de afuera se fue desordenando y desacomodando
al paso del tiempo. "Cuando los más primeros dioses se fueron,
nadie de los gobiernos se acordó de mirar abajo para ir arreglando
lo que se iba desacomodando. Así que cada nueva generación
de jefes pensó que el mundo que le tocaba así era de por
sí y que no era posible otro mundo. Así que lo que está
abajo de la tierra es igual a lo que está arriba, pero es en forma
distinta".
Dijo el Viejo Antonio que por eso es costumbre de los hombres y mujeres
verdaderos el enterrar el ombligo del recién nacido. Lo hacen para
que el nuevo ser humano eche un vistazo a la historia verdadera del mundo
y sepa luchar para acomodarlo de nuevo como debe ser.
Así que allá abajo no sólo está el mundo,
sino que está la posibilidad de un mundo mejor.
-¿Y estamos también los dos? -pregunta la mar somnolienta.
-Sí, y juntos -le respondo.
-No te creo -dice la mar, pero con discreción gira sobre su
costado y se asoma por un huequito que una piedrita dejó en el
suelo.
-Deveras -le insisto- si tuviéramos un periscopio podríamos
asomamos.
-¿Un periscopio? -murmura.
-Sí -le digo- un periscopio, un periscopio invertido...
II.- El Caótico Cascarón de la Globalización
"Después comprendí que la imagen era proyectada
por otra pantalla, situada encima de mi cabeza, en la que aparecía
invertida, y que esa segunda pantalla era el ocular de un rudimentario
periscopio, construido, por decirlo así, con dos cajones ensamblados
en ángulo obtuso, el más largo tendido como un tubo fuera
de la garita, encima de mi cabeza y a mis espaldas, hacia una ventana
desde la cual, claramente por un juego interno de lentes que le permitía
abarcar un amplio ángulo de visión, captaba las imágenes
del exterior".
Umberto Eco. Op. Cit.
El proceso mundial de homogeneización/fragmentación
operado por el neoliberalismo ha barrido con las antiguas evidencias del
Poder y las ha reordenado o suplantado por nuevas. Entre las víctimas
de esta nueva guerra mundial están el Estado Nacional y la tríada
sobre la que descansó su supervivencia, esto es: mercado interno,
lengua y cultura nacionales, y clase política local. Para mantener,
fortalecer y hacer crecer estos tres aspectos, los Estados Nacionales
se apoyaron en policía y ejército, en gobiernos, instituciones
y leyes, en medios de comunicación e intelectuales, en fin, en
todo lo que fue la esencia del Estado moderno.
Fue, ya no más.
El complejo proceso de globalización visto como lo que es,
como una guerra de destrucción/reordenamiento, hace saltar en pedazos
los mercados internos, tiende a diluir dentro de una homogeneización
brutal las lenguas y culturas nacionales, y se empeña en desplazar
y destruir las clases políticas locales.
Con las crisis liquidadoras de los tres fundamentos de los Estados
Nacionales, entran en crisis sus apoyos: ejército, policía,
gobierno, instituciones, legislaciones, medios de comunicación,
intelectuales.
Los huecos dejados por estas crisis aniquiladoras no permanecen vacíos.
"La mundialización financiera ha creado, por otra parte, su
propio Estado. Un Estado supranacional que dispone de sus aparatos, sus
redes de influencia y su medios de acción. Se trata de la constelación
formada por el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organización
para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y la
Organización Mundial del Comercio (OMC)." (Ramonet, Ignacio.
"Desarmar los Mercados". Le Monde Diplomatique. Dic. 1997 #525.)
Las hiperbombas financieras, detonadas a conveniencia del Poder global,
han devastado la superficie política, cultural y económica
de las naciones del mundo. El recuento de daños suma desempleados
por millones, guerras múltiples en microrregiones, destrozos definitivos
en el hábitat natural, explotación de mano de obra infantil,
incontables muertes por miseria, millones de vagabundos en busca de mejores
condiciones de vida, y matanzas como la de Acteal.
Pero también entre los antiguos "de arriba" hay bajas.
Los agonizantes Estados Nacionales arrastran consigo a los viejos poderes
políticos y económicos. A las quiebras masivas de empresas
se agregan los derrumbes de clases políticas enteras.
La lógica de la globalización neoliberal no es sólo
económica, también es política. La imposición
de una economía transfronteriza no es sólo una apertura
forzada de la capilaridad de los mercados nacionales, es también
(y sobre todo) un combate contra el responsable del surgimiento y protección
de estos mercados, el Estado Nacional. La homogeneización de la
economía corre paralelo a la fragmentación y pulverización
de la política "vieja", y a su relevo por una clase política
"moderna".
De los antiguos poderes dominantes quedan restos desordenados del
complicado rompecabezas que los mantuvo arriba por décadas. Un
caos de intereses, y de personajes que representan esos intereses, deambula
por los cada vez más estrechos pasillos de los Poderes nacionales.
Los políticos de antes son remplazados por nuevos modelos: políticos
con mil caras...
III.- La Nueva Política y sus Detentadores. Las 7 caras de
los políticos profesionales
"When I use a word", Humpty Dumpty said, in rather a scornful
tone, "it means just what I choose it to mean -neither more nor less".
"The question is", said Alice, "whether you can make
words mean so many different things".
"The question is", said Humpty Dumpty, "which is to
be master -that's all."
"Through the looking-glass. And what Alice found there".
Lewis Carroll.
Al mismo tiempo que los Estados nacionales son destruidos, el Estado
Mundial se consolida. Pero éste no necesita a sociedad alguna,
puede prescindir de ella porque el Poder del que es depositario es el
otorgado por los mercados financieros y las hiperempresas. En lugar de
ciudadanos electores, las bolsas de valores conceden la legitimidad necesaria
y única: la del poder económico.
Así las cosas, el Estado Mundial necesita, y produce, políticos
nuevos para conducirlo. Políticos no-políticos (puesto que
el fundamento social de la política, el ciudadano, ha sido eliminado)
que son una especie de mutantes cibernéticos capaces de varias
funciones (previa programación según el software neoliberal,
of course). Estos no-políticos se "producen" en los centros
de "alta" educación tecnócrata (Oxford, Harvard,
Yale), y se exportan a los diferentes países para completar la
destrucción de los Estados Nacionales. Para esto, deben tener...
La cara Uno: El Político-Empresario.- En el Estado "Nacional"
moderno la política es fundamentalmente economía de mercado.
El país debe ser concebido como una empresa más o menos
grande y debe manejarse como tal. Los planes políticos se asemejan
a presupuestos de inversiones y cálculos de costos y ganancias.
La llamada "administración pública" cada vez es
más administración y menos pública.
Como en una empresa, lo más importante es la productividad,
la máxima ganancia al mínimo costo. A este criterio se subordinan
programas sociales, aperturas y cerrazones políticas, relaciones
internacionales, alianzas y pactos nacionales, ascenso o descenso del
"éxito" político, planes gubernamentales y procesos
electorales.
Para el Político-Empresario los ciudadanos no son más
que empleados y los funcionarios públicos son capataces con mayor
o menor poder de decisión. La Nación y sus prioridades son
valoradas con criterios de "mercadotecnia moderna": vale el
que vale como productor/consumidor. Y el que no vale, puede y debe ser
desechado, eliminado.
La cara Dos: El Político-Abogado.- Para la globalización
económica, la estructura legislativa del antiguo Estado Nacional
se convierte en camisa de fuerza y obstáculo a vencer.
Por lo regular, las legislaciones nacionales responden a una triple
vertiente. Por un lado la histórica, que recoge el pasado de la
Nación y que consiste en una asimilación jurídica
de ese pasado. Por otro lado la que incorpora las luchas populares y sus
exigencias, y regula, a través de normas jurídicas, la satisfacción
de esas demandas y/o su redefinición. En un tercer nivel, se refiere
a las formas jurídicas con que las clases políticas dominantes
"legalizan" su poder y legitimidad.
Pero esta estructura jurídica, cohesionadora primaria del Estado
Nacional, es un obstáculo legal para poder operar la disolución
de las naciones que la globalización supone y necesita. Así
que el neoliberalismo rompe con ese corpus legal y se confecciona uno
a la medida. En nombre de la "libertad de comercio" se abrogan
las legislaciones "nacionales" en educación, derecho
laboral, medio ambiente, salud pública, tenencia de la tierra,
uso de los recursos naturales, migración, etcétera. Para
esto se crean instrumentos jurídicos supranacionales. ¿Un
ejemplo? En la OCDE se negocia a escondidas, desde mayo de 1995, el Acuerdo
Multilateral Sobre las Inversiones (AMI), para ser firmado en 1998 por
los países miembros. Este Acuerdo da a los inversionistas poderes
grandes frente a los gobiernos en materia de inversión, contratación
y manejo de las ganancias.
Por esto, el político "moderno" deber ser, también,
un abogado de los dineros internacionales, un abogado del diablo.
La cara Tres: El Político-Publicista.- La "explosión
de los mercados" no va sola. Es acompañada por la "revolución
tecnológica" y por la consiguiente creación de las
superautopistas de la comunicación. Por medio de la una y a través
de las otras, el espacio público es invadido por el mercado y sus
referentes: compra, vende. Así que la política moderna se
ejerce como "publicidad global".
El líder político es fabricado por la publicidad. Hombres
grises y mediocres simulan estaturas de estadistas (como Ernesto Zedillo
en México) gracias a técnicas publicitarias y teatrales.
La "legalidad" (que no la legitimidad) del gobernante depende
cada vez más de la máquina publicitaria, tan caprichosa
como el mercado al que sirve. Un escándalo bien manejado puede
destrozar una carrera política o encumbrarla, incluso en tiempos
alternantes (véase Clinton y el remis de "Deep Throat"
montado en la Sala Oval de la Casa Blanca). Reducida la política
a una cuestión de mercado, es decir, de intercambio de mercancías,
el político debe manejar las técnicas publicitarias.
La cara Cuatro: El Político-General.- La Política, como
desde su inicio en la historia de la humanidad, es sobre todo el ejercicio
de la violencia organizada. Por eso el político moderno es también
un General. Si ayer la "Nación" era el argumento para
las guerras, ahora es la "ORDENADA libertad" (con el aclarativo
"de mercado" cuidadosamente simulado). El asesinato en masa
y la destrucción son también "medios publicitarios"
de mercadotecnia. Estados Unidos es ejemplar en esto. En México,
Acteal y la guerra que contra los pueblos indios lleva adelante Zedillo,
le han ganado el aplauso de comentaristas de televisión, revistas
de intelectuales, cúpulas empresariales, el alto clero y juristas
decadentes.
Los monstruos que provocan estos "generales" poco o nada
tienen que ver con "EL ORDEN". El desorden es la norma, y el
caos es cuidadosamente administrado por una economía mundial que
sigue teniendo en el mercado bélico un importante soporte. Después
del fin de la tercera guerra mundial (o "guerra Fría"),
los gastos en armamento se reducen en todo el mundo. Pero a partir de
1994 vuelven a repuntar: En Medio Oriente pasa de 11,9 miles de millones
de dólares a 15,3 en 1996. En el Oriente Asiático de 7,0
a 8,9. En América Latina de 0,8 a 1,6. En el Sudeste Asiático
de 0,9 a 1,4. En la ex URSS de 0, 1 a 0,3. Sólo en Europa Occidental-OTAN
decrecen de 9,3 a 8,5.
El Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS)
declaró que en 1996 el mercado mundial de material militar aumentó
en 8%, y llegó a 39,9 miles de millones de dólares. En 1994
ya había crecido en 13%. Todo esto después de haber caído,
de 1987 a 1994, en menos 61,5% (Courier International #366. Nov de 1997).
En lo que se refiere a los principales vendedores de armamento en 1996:
EU tiene el 42,6% del mercado mundial, el Reino Unido el 22,1%, Francia
el 14,1%, Rusia el 8,6%, Israel el 3,3%, y China el 1,5%. A partir de
1990 suben EU, Reino Unido y Francia. Cae la ex URSS y se mantienen China
e Israel (Ian Black y David Fairhall en "The Guardian", Londres,
UK, 1997).
La cara Quinta: El Político-Embajador.- Rotas las fronteras
para los capitales y redefinido el mercado como amo supremo, la internacionalización
del quehacer político obliga a los políticos modernos a
desempeñarse más como agentes viajeros, duchos en idiomas
extranjeros y diplomacias de salón. El político moderno
no tiene nacionalidad definida ni más idiosincrasia que la del
mercado. Es norteamericano en Estados Unidos, y en América Latina,
y en Europa, y en Asia, y en Africa, y en Oceanía. Su patria única
es Wall Street, su color el verde dólar, piensa en inglés
y vive al ritmo de los índices Dow Jones y Nikkei.
La cara Sexta: El Político-Historiador.- En el neoliberalismo
la Historia se recicla para negarse y provocar arrepentimiento. En el
globalizado sacrificio de las utopías se incluye la quema de banderas
de rebeldía y se abrazan las del cinismo y el conformismo. El Saber
se recicla y recicla sus "sacerdotes". La nueva verdad, la de
los mercados financieros, necesita nuevos profetas. El nuevo político
es también un historiador, pero en sentido inverso. Para él
sólo el presente tiene valor y el pasado debe ser visto como el
responsable de todo lo malo que ocurra. "La verdadera historia",
nos dice y se dice el neo-político, "empieza conmigo".
La cara Séptima: El Político-Todólogo.- Invadido
el todo social por la lógica del mercado, y convertido el político
en el "conductor" de esa invasión, sus "conocimientos"
deben abarcar todo, por eso se sienten con capacidad para opinar de todo.
Y si una parte de ese "todo" no es traducible en términos
de mercadotecnia, entonces esa parte no merece atención siquiera...
Estas son pues las 7 caras del político moderno. ¿Le
interesa el puesto? No se requiere inteligencia alguna (Menem en Argentina,
Fujimori en Perú, y Zedillo en México lo demuestran). Basta
con obedecer a los mercados...
IV.- La Vieja Política y sus cadáveres vivientes
"Miremos a donde miremos han desaparecido buena parte de las
siluetas de lo que sabíamos y en lo que creíamos, como si
el "sky line" memorizado de ideas y proyectos sociales se hubiera
esfumado y nos hubiéramos quedado sin imaginarios fundamentales
de una cultura que no hace mucho tiempo llamábamos progresista
por oposición a la cultura reaccionaria".
Manuel Vázquez Montalbán. "Panfleto desde el planeta
de los simios".
La política antigua, la de principios y programas, se autoinmola
en el altar del mercado global. Ahora es el libre juego de la oferta y
la demanda el que determina la orientación ideológica de
los "modernos" partidos políticos. Tener una buena mercancía
para competir frente a otras en la "preferencia del consumidor"
es lo que importa. La propuesta política pasa a ser una trivia
consumible, digerible y desechable. Cada vez menos ciudadanos conocen
la historia, principios y programas de las organizaciones políticas.
Cada vez más las diferentes ofertas lo son en tanto que son distintos
los personajes (muchas veces ni eso, como lo demuestra el PRD mexicano).
Las propuestas políticas no son tales, son opiniones y posturas
respecto a situaciones coyunturales. Tienen, por tanto, la constancia
de una veleta de viento en medio de una tormenta. Como en un tiovivo de
una feria pueblerina, la derecha se hace centro e izquierda, la izquierda
se derechiza y centra. Montado en la figura de su gusto, el ciudadano
pasa por todo el espectro ideológico.
La política moderna se hace, cada vez más, asunto de
elite. Y su ejercicio supremo en quehacer de una elite de elites. La sociedad
pasa de actor eventual a espectador constante.
Pronto la "política" ciudadana se ejercerá
por telecomunicación. Frente a una computadora el ciudadano manifestará
su "voto", es decir, su aval. Nada de calles cerradas, nada
de movilizaciones, nada de mítines, nada de tomas de edificios,
nada de disturbios que, como su nombre lo indica, sólo disturban
los mercados, es decir, la "Nación". El ciudadano escogerá
una opción política como escoge una mercancía en
un supermercado, pero desde su domicilio.
Lo existente abruma y derrota a lo necesario. Las encuestas y estadísticas
conducen los planteamientos políticos, tal y como antes lo hacían
los análisis históricos y las convicciones ideológicas.
Ya no más la transformación de la reflexión histórica
en teoría política y de ésta en principios y programa
de lucha. Ahora lo "moderno" es la traducción del estudio
de mercado en programa de mercadotecnia, y de éste en campaña
publicitaria.
La atrofia es vertiginosa. El aparato partidario se vuelve omnipotente
y arrolla a la filosofía política, la propuesta de transformación/conservación
de las relaciones sociales y las definiciones frente al espectro político.
En este sentido, la política más "moderna" se
da en tierras mexicanos.
Una amnesia crónica afecta a las organizaciones políticas
en todo el mundo. Si alguien menciona al pasado, debe hacerlo con una
mezcla de condena, vergüenza y arrepentimiento. El "no lo vuelvo
a hacer" es el máximo y único axioma de la reflexión
histórica moderna.
Pero los "olvidos" históricos presentarán,
más temprano que tarde, su factura. Al igual que en la economía,
no hay el "fair play" de la libre concurrencia en el mercado
político. El Poder "juega" a favor de sus afines y en
contra de sus rivales. El código básico cultural contiene
elementos fijos (por ejemplo: izquierda = revolución = violencia
= caos = catástrofe). El "bien de elite" se metamorfosea
en "bien común". La conservación del Poder se
iguala a consolidación de avances, seguridad y desarrollo. Otra
vez México demuestra ser el alumno más aventajado de las
lecciones neoliberales de "política".
La democracia social participativa ha sido arrollada por la democracia
política profesional y privatizada. La Razón de Estado es,
al final, la Razón del Mercado. Esta tolera y alienta la doble
moral de un doble discurso: "digo lo que no hago/hago lo que no digo".
A falta de realidad que corresponda al discurso político-social
del Poder, los medios de comunicación construyen una nueva realidad
y con ella delinean el "Mercado Social" de los Estados modernos.
El poder de los medios de comunicación, señaladamente los
electrónicos, es, por decirlo de alguna manera, todavía
más poderoso.
Las tan aducidas (y tan violadas) libertades de las "democracias
modernas": expresión, reunión y asociación,
se redefinen ahora según la lógica del mercado mundial.
Pero las únicas libertades son las de compra-venta que, como es
obvio, son bastante selectivas, excluyen a la mayoría y conforman
el quehacer político (fuera del propiamente electoral, es decir,
la mayor parte del tiempo) como asunto de unos cuantos, los más
poderosos.
V.- Las corrientes subterráneas de la resistencia crítica.
"Ahora teníamos a toda la modernidad
recorrida por laboriosos topos que
perforaban el subsuelo espiando el planeta por debajo"
Umberto Eco. Op. Cit.
Dice el escritor portugués José Saramago que "al
contrario de lo que generalmente se pretende hacer creer, no hay nada
más fácil de comprender que la historia del mundo, aunque
mucha gente ilustrada todavía se empeñe en afirmar que es
demasiado complicada para el rudo entendimiento del pueblo".
El miedo neoliberal a la Historia no es tanto a su existencia (al
fin y al cabo los pobres también existen y pueden ser ignorados),
sino a que se conozca, a que se aprenda de ella.
Para evitar esto, la Historia es secuestrada por esa "gente ilustrada"
y maquillada adecuadamente, de modo de hacerla irreconocible para los
de abajo.
El secuestro de la Historia por las elites es para "remodelar"
su consumo de modo que se escamotee al ser humano su patrimonio fundamental:
la memoria.
En la nueva "historia mundial", el presente derrota al pasado
y sujeta al futuro. El hoy es el nuevo tirano, a él se le rinde
pleitesía y obediencia.
Pero, en todo el mundo, topos de todos los colores y tamaños
hurgan la Historia oculta y encuentran y entienden. Cada tanto estos topos
emergen y abren boquetes de luz subterránea que iluminan en la
superficie los grises del caos neoliberal.
Además de intentar matarlos, el Poder globalizado adiestra
a sus "pensadores" para aislar a estos topos de la historia.
Los intelectuales modernos determinan, con oscuros juicios y jurados,
la banalización y descalificación del pensamiento crítico.
"Poesía, utopía, mesianismo", son los cargos más
recurrentes. ¿La condena? La persecución y la calumnia.
Es de entender, la emergencia constante de estos topos coincide escandalosamente
con la aparición de movilizaciones sociales. Y éstas desafían
el orden establecido porque también desafían el quehacer
político moderno. Los "intrusos" de la política
acechan detrás de cada rincón de la historia.
Contra la política moderna, y con la Historia como bandera,
la sociedad civil en el mundo se empecina en resurgir una y otra vez.
Destella y se sumerge de nuevo para, otra vez, reaparecer.
La Fénix se rehace en el nido de la Historia...
VI.- La Inconformidad como ruta (llave tercera).
"Que ella gritó : ¡cuán
verdadero par
Parece este uno concordante!
Amor tiene razón, razón ninguna,
Si así pueden quedar las partes."
El Tórtolo y Fénix.
William Shakespeare
(llave sexta).
La Mariya (tojolabal, 4 años y un Coeficiente Intelectual de
180 -que la descalifica para la política moderna-) ha triunfado
en la competencia de tiro con tiradora. Derrotó a 3 varoncitos
(de las 6 personas que estábamos presentes). Los niños,
imagino que por la edad (Húber de 4 años, Andrés
de 3 y Andulio de 6), no se sienten heridos en el sentimiento machista
del que tanto nos enorgullecemos los zapatistas. La mar levanta en hombros
a la Mariya y declara solemnemente el triunfo del poder femenino. Yo soy
el Sup, así que salgo en defensa de los machitos y alego que fue
caballerosidad y no mala puntería lo que dejó fuera a "mis
muchachitos". "¡El premio!", gritan al mismo tiempo
la mar y la Mariya. Yo ya no tengo dulces así que, a cambio, ofrezco...
EL CUENTO DEL SAPITO INCONFORME.
"Había una vez un sapito que no estaba conforme con su
ser sapito y que quería ser cocodrilo. Entonces fue al pantano
a buscar al cocodrilo y le dijo: "Yo quiero ser cocodrilo".
El cocodrilo le contestó: "No puedes ser cocodrilo porque
de por sí eres un sapito". "Sí -dijo el sapito-,
pero yo quiero ser cocodrilo. ¿Qué necesito hacer para ser
cocodrilo?" El cocodrilo le dijo "No hay que hacer nada, uno
nace cocodrilo y así es de por sí, un cocodrilo es un cocodrilo".
El sapito le dijo: "Pero yo no quiero ser sapito, yo quiero ser cocodrilo.
¿Usted sabe en dónde o con quién me puedo inconformar
por ser sapito y que me dejen ser cocodrilo?" "No sé,
tal vez el búho sepa", respondió el cocodrilo. Y entonces
el sapito fue a buscar al búho en el bosque. Ahí se encontró
con otro sapito y le preguntó por el búho. "Ese sólo
trabaja de noche -le respondió el otro sapito-, pero ten cuidado
cuando hables con él porque el búho come sapitos".
Entonces el sapito esperó a que llegara la noche y mientras esperaba
se hizo una su fortificación para protegerse de los ataques del
búho. Puso una piedra encima de otra y así hasta que se
hizo una pequeña cuevita y ahí se metió. Cuando llegó
la noche también llegó el búho, y el sapito, desde
dentro de su cueva le preguntó: "Señor búho,
¿usted sabe con quién o dónde me puedo inconformar
por ser sapito y exigir que me dejen ser cocodrilo que es lo que yo quiero
ser?". "¿Quién me habla y de dónde?",
preguntó a su vez el búho. "Yo soy y aquí estoy",
respondió el sapito, y el búho se abalanzó para cogerlo
con sus garras, pero como el sapito estaba dentro de la cueva, el búho
sólo agarró una piedra y se la comió pensando que
era un sapito lo que comía. Entonces el peso de la piedra hizo
que el búho se cayera al suelo y que mucho le doliera la barriga.
"Ay, ay -decía el búho-, ayúdame a sacarme esta
piedra de la panza porque si no no puedo volar". El sapito le dijo
que le ayudaría sólo si le respondía su pregunta.
"Ayúdame primero y luego te respondo", le dijo el búho.
"Naranjas -dijo el sapito-, primero dime, porque si te ayudo a sacar
la piedra primero entonces me vas a comer y ya no me vas a responder".
"Bueno -dijo el búho-, te voy a responder: con el que
tienes que inconformarte es con el león, él es el rey y
sabe por qué cada quién es cada cual. Ahora ayúdame
a sacar la piedra". "Never de limón la never -respondió
el sapito-, porque si te saco la piedra te vas a seguir comiendo sapitos".
"Ahí está -dijo el búho-, de balde te quieres
inconformar, todavía te preocupas de los sapitos y tú ni
siquiera quieres ser sapito". Pero el sapito no le hizo caso y se
fue a buscar al león.
El león vivía en una cueva y el sapito pensó
que no fuera a ser que el león comiera sapitos y tuvo una idea.
Se mojó en un charquito y se revolcó en la tierra y así
quedó disfrazado de piedrita. Cuando el león salió
de su cueva, el sapito le dijo "Señor Rey León, vengo
a inconformarme porque soy un sapito y yo quiero ser un cocodrilo".
"¿Quién me habla?", preguntó el León.
Y el sapito le respondió "Yo soy". "Pero tú
eres una piedrita, ¿qué es toda esa historia de sapitos
y cocodrilos?", le dijo el León. "Pues vengo a inconformarme
porque uno no es lo que quiere ser sino lo que de por sí es",
dijo el sapito. "Así es de por sí -dijo el León-,
uno es lo que es y no puede ser otra cosa. Lo único que se puede
ser es ser bien lo que uno es", dijo el León bostezando filosóficamente.
En eso empezó a llover y el lodo que cubría al sapito se
lavó y se vio claro que era un sapito y no una piedrita. El sapito
no sabía si los leones comen sapitos y mejor se fue saltando de
regreso a su charca.
Muy triste iba el sapito, brinca brincando, porque uno es lo que es
y no puede ser otra cosa y porque lo único que puede ser es ser
bien lo que uno es. Tristeando en eso que pensaba, llegó el sapito
a su charca y rápido fue a buscar al cocodrilo. Cuando llegó
al pantano no encontró al cocodrilo. Lo buscó por todos
lados y no lo encontró. Le preguntó a los otros animales
y éstos le respondieron "¿No sabías? Al cocodrilo
lo encontró un cazador y ahora es un par de zapatos y una bolsa
de piel de cocodrilo..." El sapito quedó pensando y, cuando
todos pensaban que iba a decir que qué bueno que no era cocodrilo
y qué bueno que era sapito, exclamó: "¡Eso es
trascender el ser animal y no fregaderas!". Y se puso a estudiar
y a practicar para ser un buen cocodrilo. Parece que lo hizo bastante
bien y logró engañar a un cazador.
Dicen que el sapito es ahora un monedero carísimo. "Es
de piel de un cocodrilo muy especial", dice la señorona que
lo compró.
Moraleja: Del tamaño del sapo es la pedrada. Tan-tan."
La Mariya se aburrió y se fue cuando el sapito apenas iba a
ver al búho. La mar se ha quedado (no le queda otro remedio) hasta
el final del cuento.
-Ya cálmate Esopo-, se burla.
Soy un incomprendido, no cabe duda.
VII.- ¿Un mañana gestándose en la profundidad?
"¡Me parece evidente! El que trama, si
trama, lo hace por debajo, no a la luz del sol. Eso se sabe desde el principio
de los tiempos. El dominio del mundo significa el dominio de lo que hay
debajo. De las corrientes subterráneas".
Umberto Eco. Op. Cit.
Finalmente me parece que el Viejo Antonio tiene razón cuando
dice que hay debajo de nosotros un mundo mejor que el que padecemos, que
la memoria es la llave del futuro, y que (agrego yo) la Historia no es
más que un periscopio invertido...
Desde (debajo de) las montañas del Sureste Mexicano.
Planeta Tierra, Febrero de 1998.
P.D.- Las llaves cuarta, tercera y sexta abren puertas que sólo
la mar conoce. Vendrán más llaves y más puertas...
Fuente: Página de Comunicados del Frente Zapatista de Liberación
Nacional: http://palabra.fzln.org.mx/
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